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92 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos POR JUAN CARLOS DE LAIGLESIA ¡La Luna en la Biblioteca Nacional! Esto sí que me pilla de sorpresa. Jamás imaginé que nuestros afanes juveniles terminaran por ser de interés museístico. Quienes visiten la exposición se aproximarán a lo que queda de lo que fue. Contemplarán, como si de restos recatados de un naufragio se tratara, una foto de Ouka Lele o de Alberto Alix, los dibujos de Ceesepe y Javier de Juan. Admirarán los recortables de Vicente Patón (Plasti) y leerán apresuradamente alguna desenfrenada entrega del diario de Patty Diphusa. Puede que también se fijen en mi modesta aportación al pop nacional: la acuñación del término rock torero que dotaba de una etiqueta común a Gabinete Caligari, los Coyotes y Kiko Veneno. Creo necesario resaltar que quienes hacíamos La Luna formábamos, en realidad, un grupo de rock. La revista nació como la obra de un grupo de rock, generó a su alrededor el mismo tipo de misterio, triunfó rotundamente como un grupo de rock, y en su proceso de descomposición y posterior desaparición se cumplieron los avatares propios de una gran banda. Sólo gracias a la empatía y a una relación de orden artístico entre nosotros, que permitía sacar lo mejor de cada uno, pudimos desorientar a la voraz inteligentsia que, recién instalada en el poder, quería husmearlo todo mientras todo al tiempo se le escapaba, inevitablemente. Y en un período de tiempo muy breve (el que dura la verdadera inspiración) vivimos en total libertad y lo transmitimos a muchos otros. En eso actuamos como hippies. Y es natural, porque en los primeros ochenta madrileños hubimos de propiciar a un tiempo varias revoluciones pendientes en España: el 68 francés, el flower power de San Francisco, y DOMINGO 16- -9- -2007 ABC La Biblioteca conquista La Luna El jueves se inaugura en la Biblioteca Nacional la exposición La Luna de Madrid y otras revistas de vanguardia de los 80 que rememora el centro más emblemático de La Movida por el que pasaron sus grandes protagonistas la Factory de Warhol, entre otras. Todo ello con un barniz cañí que también faltaba por recuperar. No estábamos dispuestos a ceder al franquismo los toros y el flamenco, y no dejamos que nos los robaran. Nuestro premio (nuestro secreto) fue vivirlo y disfrutarlo sin otras pretensiones. Y hubo premios más concretos, como la reunión en la habitación del Palace antes de bajar al gran salón y encontrarnos con el público que acudió a la fiesta del siglo Aquella suite fue el backstage de nuestro macroconcierto. Todos allí concentrados, disfrutando de la mezcla de sustancias más atractivas disponibles, antes de bajar, en grupo, las escaleras para saludar a nuestros fans: peluqueras, músicos, travestis, pintores, actores, fotógrafos... la movida. Entre esos fans se filtró algún político atrevido que se acercaba al fenómeno para intentar descifrarlo porque, como me confesó uno de ellos... estáis cogiendo poder Sin duda, aquella frase era un timbre de alarma, pero no hicimos caso. El juego de comunicar partía de la imaginación. Si, en mi caso, reunía a Enrique Zacagnini, Agatha Ruiz de la Prada (la de entonces) Antonio Alvarado, Domingo Córdoba, Elisa Bracci y Sybilla, y les llamaba posmodernos era porque vivíamos en la posmodernidad. Pero la emoción estética no se produjo ante una chaqueta o un vestido, sino la mañana en que Sybilla me enseñó extasiada su gran tesoro: una colección de botones raros que había rescatado de una mercería a punto de cerrar. Los iba poniendo cuidadosamente uno o uno sobre la palma de la mano, y al hacerlo cada botón revelaba su verdadera naturaleza de joya única. Este era una seta rojiza llena de misterio, aquél recordaba a una piedra lunar, el siguiente parecía una planta imposible... una estela de peyote insinuada. Emociones que se producían gracias a una apertura de mente absoluta, a un afán de hacer lo nuestro, y que también fuera lo de otros, antiexclusivismo, ausencia de pedigree, falta de interés económico, pasión, pasión y pasión. Ya sé que resulta muy naïf, pero no lo sé explicar de otro modo. Por eso no estamos en las enciclopedias, aunque esta exposición es un inquietante paso en esa dirección. Quienes hacíamos La Luna formábamos, en realidad, un grupo de rock No estamos en las enciclopedias, aunque esta exposición es un inquietante paso en esa dirección Borja Casani, José Tono Martínez, Toño Rodríguez y miembros de La Luna en ARCO 84 BIBLIOTECA NACIONAL