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ABC DOMINGO 16 s 9 s 2007 Empresas ECONOMÍAyNEGOCIOS 49 Los pilotos quieren formar parte de la futura Administración aeronáutica A. POLO MADRID. El nuevo equipo gestor del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (Copac) mantiene negociaciones con el Ministerio de Fomento para integrar a este colectivo profesional en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, organismo público de futura creación que asumirá buena parte de las actividades aeronáuticas que actualmente desarrolla la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) Se trata de una oportunidad única para integrar a una representación del colectivo de pilotos dentro de la Administración aérea, copada básicamente desde que fue creada el pasado siglo por ingenieros aeronáuticos. El decano de Copac, Javier Martín- Sanz, se ha reunido con el secretario general de Transportes del Ministerio de Fomento, Fernando Palao, quien a priori estaría dispuesto a respaldar la integración de un colectivo formado por 5.300 profesionales. Sin embargo, el camino para los pilotos no será de rosas. En primer término, porque las próximas elecciones generales pueden retrasar la aprobación, vía real decreto, de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea y, en segundo, por el fuerte corporativismo que caracteriza a los ingenieros aeronáuticos y la reducida capacidad de la DGAC para adaptarse a los nuevos tiempos, tal y como puso de manifiesto la reciente crisis de la desaparecida Air Madrid. Una de las principales cuestiones que aún deben solventarse afecta a los mecanismos laborales que seguiría la Administración para contratar a los cerca de treinta pilotos estimados como necesarios, el sueldo que percibirían, el sistema de incompatibilidades, etc. Lo que sí está resuelto de antemano es el interés de los profesionales por formar parte del futuro organismo aeronáutico. Así lo atestiguan los 632 cuestionarios respondidos afirmativamente por pilotos, que estarían dispuestos a formar parte activa del nuevo organismo aeronáutico. Según Javier Martín- Sanz, la experiencia de los pilotos puede resultar de ayuda a la hora de abordar problemas ligados al diseño de aeropuertos, la seguridad aérea, la gestión, la contaminación de las aeronaves, etc. Junto a este objetivo, el Copac quiere mejorar la formación profesional e implantar la colegiación obligatoria para poder ejercer la profesión. Alitalia, compuesta y sin novio Varias aerolíneas internacionales dicen tener interés por la semipública italiana, pero a la hora de la verdad ninguna concreta una oferta firme s Las pérdidas millonarias, los problemas sindicales y la indecisión política lastran a la compañía POR JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. Como entre las aerolíneas serias no domina el masoquismo, Alitalia sigue compuesta y sin novio. Nadie quiere comprar un problema insoluble, y la expresión ¿Cuánto me dais por quedármela? que empezó como una broma puede terminar siendo la única solución: el Estado italiano tendría que entregar una dote a quien le haga el favor de liberarle del 49,9 del capital de su compañía de bandera. En la teoría, las compañías interesadas son Air One, Air France, Lufthansa y el fondo inversor Texas Pacific Group (TPG) En la práctica, ninguna de ellas está apostando de verdad por quedarse con Alitalia. Unos y otros juegan más bien a conseguir publicidad gratuita inventándose cortejos que terminan siempre en agua de borrajas. En medios aeronáuticos, flirtear con Alitalia se considera algo así como jugar a la ruleta, pero no a la ruleta de casino sino a la ruleta rusa, un riesgo que no ha querido correr ni Aeroflot, que también protagonizó un breve romance con la aerolínea italiana. Cuando una pérdida de 211 millones en el primer semestre de 2007 se considera un buen resultado puesto que en el primer semestre de 2006 habían sido 220, está claro que hay un problema serio. Y cuando el nuevo presidente tiene como principal mandato vender los activos no esenciales no hay duda que la situación es crítica. Maurizio Prato, nombrado presidente el pasado uno de agosto, es el enésimo bombero llamado a salvar la compañía, y muy probablemente terminará tan quemado como sus predecesores. Al menos, los planes de salvamento, de los que se fabrica uno cada seis meses, ya no llevan títulos pomposos como plan de relanzamiento El ultimo se llama Plan de Supervivencia Transición con una misteriosa barra que añade un elemento de ambigüedad a la fórmula. El plan incluye, como primera medida, el regreso al aeropuerto de Roma- Fiumicino de 14 de los 17 vuelos intercontinentales diarios que operan desde el desafortunado aeropuerto de Milán- Malpensa, lo cual supondrá eliminar 150 vuelos de alimentación de un centro de operaciones que nunca ha llegado a funcionar. La vuelta a casa en Roma permitirá reducir las pérdidas de la compañía, pero supone enfurecer a las autoridades de Lombardía y a la Liga Norte, que pasarán factura antes o después. A decir verdad, el consejo de administración de Alitalia no hace más que escuchar quejas y amenazas. El Gobierno Prodi quiere deshacerse de la aerolínea cuanto antes para liberarse de un insoportable dolor de cabeza. Pero en lugar de sacarla al mercado abierto, organizó un concurso de venta que le permita manipular las decisiones en todo momento. A algunas grandes aerolíneas les pareció una broma: un intento de conseguir gratis fórmulas para reflotar Alitalia, con el estudio a cargo de los aspirantes a compradores. En esta delicada fase de Supervivencia Transición como dice el plan, los sindicatos del personal de tierra y de los auxiliares de vuelo continúan haciendo huelgas alegremente. Según el presidente, Maurizio Prato, las huelgas han supuesto pérdida de ingresos por un total de 65 millones de euros en el primer semestre. Por desgracia para la aerolínea, los cuatro sindicatos hacen huelga en momentos distintos, multiplicando la cancelación de vuelos. Y a la dificultad de tratar con los sindicatos de empleados se añade el pulso con el sindicato de pilotos, que tampoco bromea. Por si faltaran problemas, Alitalia sufre, como las demás Las huelgas en Alitalia han supuesto 65 millones de pérdidas aerolíneas, las huelgas de controladores, también más frecuentes de lo normal en Italia debido a la fragmentación de sindicatos. AFP Reducción de plantilla El enésimo bombero A estas alturas ya nadie se atreve a mencionar números de reducción de plantilla. El presidente dice que son inevitables y que se harán, pero de acuerdo con los sindicatos, lo cual es casi la cuadratura del círculo. En realidad, ningún presidente ha intentado siquiera coger el toro por los cuernos. Italia paga también en este terreno el precio de los gobiernos de coalición, que en el caso de Berlusconi era de cuatro socios y en el de Romano Prodi llega hasta doce. Si para nombrar un presidente de Alitalia hay que poner de acuerdo a varios partidos políticos, el personaje elegido termina haciendo declaraciones al estilo de los par- tidos... y logrando una ineficacia similar. La venta de Alitalia no será una decisión de mercado sino una decisión política. En estos momentos, el principal pretendiente es Air One, presidida por Carlo Toto. Hace unos días, el democristiano Bruno Tabacci le disparó un tiro a bocajarro: No me gustaría que Toto pensase que puede utilizar Alitalia para sanear su propia aerolínea. Cuando el ratón intenta comerse al gato, todo se vuelve complicado Lufthansa también estudió la oferta de privatización, pero se ha quedado fuera. Air France está a veces interesada y a veces no. Hace unos días declaraba que seguimos observando desde la ventana, y mantenemos interés en el asunto Ahora, los sindicatos intentan que British Airways entre en liza, pero a Londres no le gusta meterse en un avispero. Guerra de aeropuertos entre Roma y Milán Parte de las pérdidas de Alitalia se deben a que el Gobierno Berlusconi utilizaba la compañía de bandera para favorecer el aeropuerto de Milán- Malpensa, construido para contentar a Lombardía y la Liga Norte. Aunque es cierto que Milano- Linate se estaba quedando estrecho y necesitaba una ampliación, Italia no tiene la capacidad de sostener dos bases internacionales a menos que deje entrar plenamente a las compañías low cost de bajo coste, como acaba de proponer Ryanair. Igual que las víctimas de las catástrofes suelen convertirse en pelota de ping- pong en los ataques recíprocos de Gobierno italiano y oposición, Alitalia sufre de los vaivenes de la política. Durante una de las crisis de la coalición de centro- derecha, Berlusconi entregó el control de Alitalia a la Liga Norte para poder seguir gobernando. Ahora se la disputan los partidos del centro- izquierda.