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44 INTERNACIONAL DOMINGO 16 s 9 s 2007 ABC Perú, la herida sigue abierta Un mes después de que un terremoto, de 7.9 grados en la escala Richter, devastase el sur del país, la situación en la mayoría de las pequeñas comunidades rurales sigue siendo desesperante. Todo está por hacer y la colaboración exterior es más que necesaria POR SHEILA M. CUÉ ENVIADA ESPECIAL ICA (PERÚ) Carlita tiene dos años, apenas pronuncia una palabra y no hace mucho que aprendió a andar, pero sus pequeños pies se mueven con maestría entre ladrillos de adobe. Vive en El Olivo, un poblado perteneciente al distrito de San Juan Bautista, en la provincia de Ica. El terremoto que azotó la zona lo arrasó. Ni una de las casas de adobe que regaban los caminos de tierra quedó en pie. Un mes después de que el temblor dejara sin absolutamente nada a los que poco tenían ya, el poblado de Carlita sigue igual. Los escombros acumulados delante de cada casa son la única señal que indica que allí hubo alguna vez hogares. Los habitantes de Ica capital, Pisco, Chincha pueden considerarse afortunados: el acceso a la ayuda para ellos es relativamente fácil. Sin embargo, en El Olivo, está todo por hacer, la ayuda no llega. Y como en este poblado rural, en la mayoría de caseríos- -nombre con el que se conoce a estos poblados- -de las provincias afectadas. Aquí no llega ayuda, no tenemos nada. No tenemos leña, no tenemos agua se desespera Elena Ávalos, vecina de Sarabia, otro pequeño poblado de la provincia de Chincha. La labor que queda por realizar es mucha. Por delante, levantar pueblos enteros. De inmediato, suministrar lo básico para que la gente pueda salir adelante. El Gobierno peruano ha prometido entregar 6.000 nuevos soles- -casi 1.500 euros- -por familia para la reconstrucción de viviendas, sin embargo, hasta que esa ayuda llegue, la mayoría de la población malvive en carpas y chozas construidas con esteras, y trabaja en la reconstrucción de sus casas con el mismo endeble material que hizo que se viniesen abajo. Ahora mismo estamos viviendo en una choza hecha con esteras que rescatamos de los escombros de la casa que se cayó, porque no tenemos ni para comprar nuevas. Lo peor es la lluvia, sobre todo por los mayores y los niños explica Yanina Magallanes, de 22 años, que junto con sus tres hijos, su tía y su hermana vivía en la casa de sus abuelos cuando tuvo lugar el terremoto. La única forma de poder llevarse a la boca algo de comida en las últimas semanas es acudir a las ollas comunes con los alimentos que las ong están llevando, o con lo que se tenga a mano, se disponen varios puntos dentro de los poblados donde se cocina comunalmente y las casas más cercanas a esos puntos acuden allí para conseguir una ración de comida. Organizaciones humanitarias como Mano a Mano y Mensajeros de la Paz están luchando para que la ayuda llegue hasta los más necesitados, hasta donde nadie llega. Por el momento, el envío de 50 toneladas de ayuda de emergencia y en mente la creación de comedores populares en recintos Ollas comunes Habitantes de Pisco hacen cola frente al Banco de la Nación, diez días después del terremoto bien equipados, que permitan a la gente realizar sus comidas, por lo menos bajo techo. Ya ha pasado un mes desde que la tierra temblara en Perú, Treinta días conviviendo con el frío, el hambre y llorando a los muertos. Con la magnitud- -7.9 grados en la escala Richter- la duración- -3 minutos- -y la destrucción que provocó el seismo, paradójicamente, sólo se puede dar gracias porque las víctimas mortales sólo hayan sido las que fueron. EFE Los ataques de la guerrilla EPR paralizan la industria mexicana MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. Una reducción del 60 por ciento en la producción siderúrgica, el cierre temporal de cinco fábricas de automóviles, la suspensión del suministro de gas a 2.500 empresas y pérdidas evaluadas en varios cientos de millones de euros son algunas de las consecuencias de los seis atentados con bomba perpetrados esta semana contra las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Veracruz y Tlaxcala. Directivos de la empresa paraestatal han reconocido que sus instalaciones no tienen garantías de seguridad. La escasez de gas natural afecta a empresas en diez Estados del país y ha dejado en la inactividad a unos diez mil trabajadores. La industria automovilística es la más afectada por este recorte, y permanecen paralizadas las plantas de Volkswagen, Chrysler, General Motors, Ford y Honda, así como un centenar de factorías de repuestos. Los ataques con explosivos a las redes de distribución petrolera fueron reivindicados por el Ejército Popular Revolucionario (EPR) Esta banda de extrema izquierda reclama la presentación de dos de sus miembros, Edmundo Reyes y Gabriel Alberto Cruz, supuestamente detenidos o desaparecidos por el Ejército en mayo pasado en la ciudad de Oaxaca. Las autoridades niegan tener a los dos rebeldes en su poder, y sostienen que éstos posiblemente murieron durante algún enfrentamiento entre distintas facciones de la guerrilla. Según el procurador (fiscal) general, Eduardo Medina Mora, esa demanda es sólo una excusa para justificar los actos terroristas de un grupo pequeño que distrae los esfuerzos del Gobierno para combatir el crimen organizado y el narcotráfico. El EPR replicaba ayer en un comunicado que hay quienes condenan y descalifican nuestro accionar de autodefensa colgándonos el epíteto de delincuentes y terroristas, pero callan y guardan silencio ante el terrorismo de Estado y el proceder de la ultraderecha Desde 2001, la guerrilla se ha atribuido once atentados contra diversas entidades bancarias y organismos públicos. Desde entonces, sólo tres personas han ingresado en prisión por tales hechos: los hermanos Héctor, Alejandro y Antonio Cerezo Contreras, hijos de Francisco Cerezo Quiroz, supuesto fundador de la banda armada hace una década. La población reconstruye sus casas con el mismo endeble material que hizo que se viniesen abajo