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38 INTERNACIONAL DOMINGO 16 s 9 s 2007 ABC Sabra y Chatila, 25 años impune Esta noche se cumple un cuarto de siglo del comienzo de la matanza perpetrada por la Falange libanesa en los campos de refugiados de Beirut Oeste. Sus autores no fueron nunca llevados a juicio. Las familias jamás recibieron ayuda... Ni respuestas... POR LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL SABRA Y CHATILA (LÍBANO) No se sabe siquiera cuántos muertos- ¿800... 3.000? -yacen en las tumbas colectivas que se improvisaron para enterrar una de las carnicerías más brutales del siglo XX. Nawal Abu Rudaina dice que los cientos de niños, ancianos y mujeres que fueron despedazados en las 40 horas que duró el aquelarre de sangre de Sabra y Chatila, siguen pidiendo justicia desde las fosas comunes a las que sus cuerpos fueron arrojados como si se tratara de perros. Dice que siente clamar a su padre, asesinado de un tiro con silenciador, a su cuñado y a su hermana, que en la noche del 16 de septiembre de 1982, fue abierta en canal en su séptimo mes de embarazo por tres milicianos de la Falange Cristiana Libanesa que rabiosos como lobos, se ensañaron luego con la criatura. Nawal saca de un álbum ajado una foto de los suyos descolorida de tanto acariciarla con las yemas de los dedos tocados de besos tristes, y dice que gritan. Pero nadie les escucha. Han pasado 25 años de una de las carnicerías más brutales del siglo XX, y en su vecindario de Chatila, donde las calles son un río de mugre en el que se hunden los pies y las fachadas se pudren rotas por los agujeros de la masacre, ninguna familia ha recibido una ayuda, un reconocimiento balsámico. Nada Ni siquiera hay un cómputo serio de muertos a los que dar una sepultura decente, como si se hubiera tratado de una catástrofe natural. Puede que fueran 470, concluyó el llamado Informe Germanos la investigación oficial libanesa que jamás llegó a publicarse. Eran palestinos y libaneses, pero también de otras tres nacionalidades árabes más Irán. Quizá fueran entre 800 y 1.000 como dijeron la CIA y el Mossad... O 3.000, según calcularon los testigos... sanitarios, reporteros, supervivientes. Al fin y al cabo, las excavadoras con letras hebreas hicieron bien su trabajo demoliendo casas sobre cadáveres retorcidos 0 Km 30 N Trípoli LÍBANO Be all e NEO ka a MA R ERR Á Beirut V DIT ME Sidón Sabra y Chatila Montes del Golán Tyre ISRAEL Lugar de la masacre para perder entre los escombros sus restos- -y de paso las pruebas- -y nunca fue posible documentar el destino de los cientos de prisioneros sacados en camiones del Ejército israelí del Camille Chamoun- el estadio de pesadilla que diría el periodista Robert Fisk- -para desaparecer para siempre. Pero lo que sigue matando en Sabra y Chatila, una muerte colectiva enferma de olvido y desesperación es que nadie ha pagado por ello. Ni un solo responsable se ha sentado en un banquillo para rendir cuentas de lo que pasó en los arrabales de Beirut Oeste entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982, tres meses y medio después de que- -mandadas por el ministro de Defensa, Ariel Sharon- -Israel invadiera un Líbano en plena guerra civil para auxiliar a los falangistas libaneses (Kataeb) en su objetivo de expulsar del país a la OLP de Arafat, en la que la derecha reconocía entonces una auténtica amenaza demográfica. Política por su condición de musulmanes y militar por su alianza con las fuerzas izquierdistas. Semanas de asedio a los campos palestinos hacían presagiar lo peor cuando Sharon anunció a primeros de septiembre que en Sabra y Chatila quedaban 2.000 terroristas y que había acordado con el presidente Bashir Gemayel limpiarlos Pero la venganza se desataría con el asesinato nunca esclarecido del insigne dirigente del Kataeb el día 14, según las crónicas y los historiadores, en una matanza sistemática de dos días y tres noches ABC SIRIA de Ciudadanos palestinos lloran a sus muertos el 20 de septiembre de 1982, tras la matanza perpetrada por hombres de la Falange y las fuerzas leales a Israel de Saad Haddad, mientras los soldados judíos taponaban las salidas de los poblados para impedir la huida de sus habitantes e iluminaban el escenario de la carnicería con potentes reflectores. Hoy no me parece posible que podamos lograr un juicio Es la verdad sincera 25 años después del abogado y candidato a la Presidencia del Líbano Chibli Mallat, el hombre que en representación una treintena de familias de víctimas- -una de las cuales perdió 40 miembros en la matanza- -presentó junto a dos colegas libaneses el 18 de junio de 2001 ante los tribunales belgas una demanda que el 12 de febrero de 2003 se traduciría en un espejismo de victoria. Ariel Sharon, fallaba el Tribunal Supremo de Apelaciones, podría ser juzgado por crímenes de guerra una vez fuera de su cargo, entonces el de Primer Ministro de Israel. La defensa invocó la llamada ley antiatrocidad de 1993, que permitía a la Corte de Bélgica enjuiciar a extranjeros por crímenes contra la Humanidad, y el Derecho Consuetudinario Internacional, el mismo instrumento jurídico que Israel reclamó cuando juzgó al nazi Adolf Eichman. AFP Sin esperanza Llama la atención que Elie Hobeica, que comandó la operación, fuera liquidado en 2004 tras comprometerse a contar los horribles secretos contra Sharon Fue la ilusión de un triunfo con el informe de la comisión Kahan de fondo. La investigación oficial israelí que en 1983 ya declaró a Arik responsable indirecto del apocalipsis de Sabra y Chatila por no haber ordenado las medidas apropiadas para evitar o reducir el peligro de masacre, como condición previa al ingreso de las Falanges a los campamentos y determinó su dimisión. Pero Bélgica nunca se atrevió a seguir. Las presiones políticas desembocaron en una reforma legal con efecto retroactivo que mató nuestro caso recuerda Mallat. Y ya no están Sharon- -en coma hace 20 meses- -ni el falangista Elie Hobeica que comandó la operación y fue sospechosamente liquidado en 2004 poco después de haberse comprometido con el Senado belga a declarar contra Arik horribles secretos que provocarían estupor