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ABC DOMINGO 16 s 9 s 2007 ESPAÑA 25 LAS CUENTAS VENCEN El creciente vaciamiento del Estado es fruto de decisiones poco afortunadas y de una dificultad objetiva para encajar la idea nacional drá que formar gobierno a un precio que no se puede pagar, o para ser más exactos, que no se debería pagar. Dejo para otra ocasión el análisis fino de lo que esto significa. En las líneas que siguen, y por continuar con las analogías inspiradas en el cine, haré un flash- back y me situaré en la noche precisa en que Esquerra ingresó con fuerza en la política catalana y Mas tomó la alternativa. Estoy hablando del 16 de noviembre del 2003, fecha de las penúltimas autonómicas catalanas. jes de los partidos, no fue esa. Dando por sentado que Esquerra era razonablemente venal, y se avendría a lo que fuera con tal de pisar la alfombra roja que comunica los coches oficiales con la puerta grande del palacio de San Jorge, se pusieron a hacer cábalas y carambolas sobre las combinaciones de que probablemente fuera a surgir el nuevo gobierno. El hecho político se transmudó en un santiamén en un hecho aritmético, y el hecho aritmético, en una amena intriga protagonizada por figuras intercambiables con el Arlequín, el Pantalón o el Polichinela de la Comedia del Arte. He oído hablar, en los mismos términos, de Convergencia. Y de Unió. Y en el fondo, del resto de las siglas que se pasean por el panorama nacional. Todos hacen lo que hacen, si hemos de fiar en los expertos, por motivos interesados, nimios y ocultos a quienes no estén iniciados en los secretos del juego político. Al principio me sentí impresionado por esta aproximación subterránea y al tiempo cínica Álvaro Delgado- Gal engo dos noticias que darle: una buena y otra mala suele decir en las películas un tipo de aspecto fúnebre y que profesa medicina o leyes. A continuación, el tipo enuncia sus recados de seguido, en el orden que quiere el guionista o que conviene al desarrollo de la historia. La política española acaba de darnos también dos noticias, aunque con una variante respecto del formato cinematográfico convencional. El factor nuevo es que no hay mixtura: las dos noticias son malas. Los nacionalistas se radicalizan en masa en Cataluña, con el aplauso de algunos elementos socialistas, e Imaz pierde la batalla en el PNV La consecuencia es que el partido que gane las legislativas ten- T a la vida pública. Después, he llegado a la conclusión de que es producto de una pura confusión de escalas. Cualquier evento, examinado muy de cerca, revela una estructura menuda que lo explica parcialmente. Por ejemplo: la ley de la gravedad y el ángulo de entrada del puñal en el cuerpo de César contribuyen a entender por qué Bruto logró matar a su mentor. Pero el acontecimiento se comprende mejor cuando se piensa en la suspensión de las libertades republicanas y en los códigos por los que aún se regía el senado romano. sazón, en unatertuliaimprovisada por una empresa radiofónica cuyo nombre no viene a cuento. Viendo los resultados, unapersona no iniciada en los misterios de la política habría llegado a la conclusión de que algo se ha torcido cuando un partido del corte del liderado por CarodRovira, duplica escaños. La reacción de algunos de mis compañeros, gente por lo común muy fogueada en los tejemane- Meencontrabaesanoche, ala tas cuya lógica sólo se puede atrapar desde determinadas premisas morales e ideológicas, al punto de que no es posible ignorarlas sin volverse ligeramente loco. Que es, precisamente, lo que nos ha ocurrido a los españoles. Hemos estado hablando de casi todo, excepto de lo evidente: a saber, del creciente vaciamiento del Estado, fruto de decisiones poco afortunadas y de una dificultad objetiva para encajar la idea nacional. La orientación del proceso era clara, y los recursos para enmendarlo echando parches aquí y allá, componían una cantidad menguante. A más tiempo transcurrido ocupándose de tonte- Larealidadsocialdibujapau- rías, más dificultades a superar y menos medios para conseguirlo. Ahora estamos con el agua al cuello, y cuadrar el próximo Presupuesto se nos antoja una heroicidad. Sería como para echarse a reír, si no fuera por lo mal que lo vamos a pasar. Mientras en Madrid los hombres que lo saben todo abren tres palmos de boca, tanta que por ella podría entrar un enjambre entero, se oyen consignas furiosas, absurdas, absolutamente descabaladas, en la orla del país. Las fuerzas vivas de Cataluña, a pesar de que los ministros de Industria hayan procedido preferentemente de esa región, y de que el reparto del dinero se haya verificado por consenso en un órgano de diseño federal, hablan de expolio y de una conspiración contra los intereses de la región. En el País Vasco se oscila entre el silencio, la resistencia desesperada, y la logomaquia fabulosa. Y algunas voces pausadas, altamente responsables, nos proponen un acertijo que habría desconcertado al mismo Edipo, cuando se encaró con la esfinge: ¿Cómo es posible que las cosas estén saliendo tan mal cuando todo va tan estupendamente bien? O en fórmula alternativa: ¿Cómo es que van mal a pesar de ir bien? A los hombres enredados en acertijos ridículos, los remedia la realidad. A ellos y, ¡ay! al resto.