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22 ESPAÑA DOMINGO 16 s 9 s 2007 ABC Navarra y los consensos básicos Como los presidentes vasco y navarro no se ponían de acuerdo, Zapatero decidió entenderse con Ibarretxe dejando a un lado a Sanz, algo que no entendió ni el electorado del PSOE Germán Yanke barretxe, para seguir adelante con sus planes, necesitaba a Rodríguez Zapatero. No porque piensen lo mismo, ni parecido, ni porque el presidente se haya vendido como proclaman quienes quieren oponerse a él evitando la seriedad intelectual. Ibarretxe necesitaba a Zapatero porque el líder socialista, inaugurada la etapa del relativismo en materia nacional y el consenso infinito para superarla, abría puertas que él quería franquear. A sus críticos en el partido, a los que se sienten en el entorno de Imaz, les ha dicho más de una vez que el pragmatismo del presidente del PNV podía llevar a la contradicción de quedarse quietos cuando se reformaban otros estatutos, se reconocían naciones y se establecían procedimientos bilaterales y condicionamientos autonómicos a las políticas nacionales. También había dicho Ibarretxe a colaboradores y visitantes que en España hay, por decirlo de alguna manera, dos maneras de entender la resolución de sus cuitas (las de Ibarretxe, las del nacionalismo) Y les contaba aquel desayuno de la Conferencia de Presidentes Autonómicos con el Rey, cuando charlaba en una esquina con el presidente de Navarra, Miguel Sanz, y se acercó el Monarca, que, sonriente y sin afán de dar doctrina, dijo: Lendakari, a ver si dejas tranquilos a los navarros Y en ese momento llega el presidente del Gobierno, sonriente también, y comenta: Ay, Señor, si estos dos se pusieran de acuerdo, cuántos problemas me iban a quitar... Así que el problema se podía resolver y unos querían que el lendakari se abstuviese y otros que negociara. Pues a negociar. Que fueran precisamente los presidentes de Navarra y el I Vándalos proetarras atacaron con botellas incendiarias la oficina de Correos de Huarte (Navarra) País Vasco los protagonistas silentes de la anécdota relatada por Ibarretxe tiene su aquel. Al fin y al cabo, Zapatero, que se ufana de las buenas relaciones institucionales con el gobierno vasco, que le ha recibido tantas veces, que le pidió que se sentara en el sofá y le explicara el Plan Ibarretxe, se ha negado hasta las últimas elecciones forales a reunirse con Sanz e incluso a darle la información que le requería ante las noticias de que el final dialogado colocaba a Navarra sobre la mesa. Se diría que el lendakari podía negociar con él, tratar de ponerse de acuerdo y que a Sanz sólo le quedaba entenderse con Ibarretxe. En el contexto de las reformas territoriales iniciadas por el Gobierno socialista, relacionadas o no con la búsqueda de una pista de aterrizaje para conseguir el hipotético desistimiento de ETA, el PP ha mantenido que ni se debía pagar un precio político ni aceptar, ante los nacionalistas, la ruptura de los consensos constitucionales básicos entre los dos grandes partidos. En el País Vasco propició denodadamente el entendimiento con el EFE PSOE ante el nacionalismo y se lo ha venido reclamando cuando el socialismo vasco inició una deriva dispar. En Navarra, donde se ha pedido lo mismo, se han sucedido legislaturas- -salvo la última, en la que UPN y CDN tenían mayoría absoluta- -en las que gobiernos minoritarios de uno u otro signo han contado con la colaboración de la oposición para mantener el estatus constitucional del Viejo Reino y para sostener la gobernabilidad, a un lado las discrepancias y el debate político entre opciones distintas. Es decir, ha creído que para solucionar problemas era mejor el entendimiento entre los dos grandes partidos que entre uno de ellos y el nacionalismo. En Navarra el socialismo quiso dar un paso más. Por volver a la anécdota de la Conferencia de Presidentes, se diría que, como Sanz (y en general la derecha española) e Ibarretxe (y en general el nacionalismo vasco) no se ponían de acuerdo para quitarle un problema a Zapatero, el socialismo ensayó la fórmula de entenderse con Ibarretxe y dejar a un lado a Sanz. Doble error: ni los resultados electorales permitían la alegre comandita en su totalidad, con el Ayuntamiento de Pamplona y un programa coherente, ni lo podía entender el electorado del PSOE. Lo llamativo sería que el PP se equivocara por el otro lado. Sanz, que obtuvo en mayo unos resultados magníficos, mostró primero aquellas contradicciones y, después, se mostró dispuesto a reeditar el entendimiento con el PSOE que UPN y PP venían reclamando. Si en el desayuno real hubiera dicho a Rodríguez Zapatero que se quería entender con él aunque eso aumentara el problema de Ibarretxe, le habrían aplaudido los que ahora le reprochan, como si cediese, por hacerlo realidad en Navarra. Quienes le pidieron que se fuese a la oposición o que apoyara un gobierno socialista no le pueden reclamar ahora que acuerde lo elemental con un socialismo navarro más que herido. Porque no hace así sino llevar a la práctica la retórica popular de los consensos básicos. Salvo que, para algunos, sea sólo retórica. Hosteleros de San Sebastián culpan a la Ertzaintza de los desmanes de los proetarras ABC SAN SEBASTIÁN. Un grupo de hosteleros, comerciantes y vecinos de la parte vieja de San Sebastián exculpó ayer a los proetarras de los desmanes registrados el pasado domingo tras impedir la Ertzaintza una marcha a favor de los presos de ETA convocada por la ilegal Askatasuna, y, por el contrario, acusaron a los antidisturbios de los daños ocasionados en la zona. Este grupo, en el que se incluyen responsables de varias herriko tabernas propietarios de bares que también exponen huchas destinadas a recolectar fondos para los reclusos etarras, o, sin más, hosteleros y comerciantes sometidos a la ley del miedo impuesta en esta zona de la ciudad, se concentró ayer, tras una pancarta con la frase la parte vieja está hasta el gorro para expresar su más absoluta indignación, repulsa y malestar ante la actuación desplegada por la Policía Autónoma el domingo, día grande de las regatas de traineras en la bahía de La Concha. Para estos individuos, la culpa de los daños ocasionados durante los desmanes fue de los agentes, y no de las decenas de borrokas que lanzaron piedras y otros objetos contra los antidisturbios. La portavoz del grupo, Beatriz Goñi, aseguró que las brutales cargas policiales, detenciones, porrazos, pelotazos indiscriminados y entradas violentas a establecimientos ensombrecieron lo que debería haber sido un día de fiesta, celebración y buen ambiente