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20 ESPAÑA Los movimientos cívicos contra la asfixia nacionalista DOMINGO 16 s 9 s 2007 ABC Las plataformas redefinen su papel El movimiento cívico del País Vasco se enfrenta al reto de sobrevivir y de demostrar su coherencia e independencia tras la creación del partido nacional y constitucionalista alentado por una parte de su militancia y rechazado por otros sectores BLANCA TORQUEMADA MADRID. ¿Han perdido su sentido las plataformas ciudadanas del País Vasco, después del anuncio de la creación del nuevo partido encabezado por Rosa Díez? En todo caso, se están viendo abocadas a redefinir su papel, como demuestra la revuelta interna en el Foro de Ermua contra su presidente, Mikel Buesa, por comprometerse con ese proyecto político. Esta entidad ahora convulsionada y Basta Ya han escrito en los últimos años algunas de las mejores páginas de vigor cívico de la historia de España, en su rebelión democrática frente al terror de ETA y a las imposiciones del nacionalismo, pero aquel eje bien engrasado no ha vuelto a ser el mismo desde que el PSOE aniquiló de facto el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, reducido hoy a las cenizas de los mutuos reproches. Ahora, con la nueva fuerza política de Díez y Savater en escena (la provisionamente bautizada como Unidad, Progreso y Democracia) han cundido en el seno de estos grupos cívicos dos corrientes de opinión: una esti- Manifestación del Foro Ermua contra la negociación con ETA ma que su utilidad, crucial en otro momento y capaz de reunir en las calles de San Sebastián a más de cien mil personas contra ETA, se extingue con ese trasvase de una parte del movimiento a la política, mientras que en otros ámbitos se aboga por seguir adelante con redoblada energía en una situación de emergencia nacional derivada de la política centrífuga del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en esta legislatura. En esa línea se sitúa el sector dominante en el Foro de Ermua, que reivindica el éxito arrollador de su manifestación de febrero en Madrid y la fértil actividad jurídica de este grupo cívico en defensa de los símbolos nacionales y del Estado de Derecho, al lograr incluso sentar en el banquillo al lendakari Ibarretxe por reunirse con Arnaldo Otegi. El propio Buesa siempre ha considerado (sin que sus compañeros lo hayan sabido entender) que su opción personal de militar junto a Savater debía ir por un lado y, por otro, la actividad del Foro. Del mismo modo, Carlos Martínez Gorriarán, uno de los promotores del nuevo partido, insiste en que UPD no puede sustituir a Basta Ya Pero ese voluntarismo, que aspira a no tirar por la borda años de lucha democrática, no ha sido suficiente para mantener la cohesión en el seno de estos grupos, impelidos en estos últimos tres años a replegarse, a alzar la voz en mitad del chaparrón o a dar un salto cualitativo como el que ahora han protagonizado una parte de los miembros de Basta Ya al constituir la nueva fuerza política. Se trata de una iniciativa arriesgada, secundada por una parte importante de ese colectivo matriz pero rechazada por algunos de sus miembros más activos (no necesariamente los más conocidos) En todo caso, la irrupción del partido ha obligado a una toma de posiciones ante el mismo hecho de su existencia y de su pre- FRANCISCO SECO tensión inmediata de presentarse a las elecciones generales. Y el Foro de Ermua ha entrado en combustión. La máxima reiteradamente defendida por esta entidad de que el objetivo absolutamente prioritario es desalojar a Zapatero del poder se ha traducido en un mayoritario apoyo tácito al PP, como revela la laminación de Buesa y su probable relevo por el historiador Fernando García de Cortázar. El primer disenso en cuestiones indiscutidas antes de la llegada de Zapatero al poder surgió en el movimiento cívico en 2005, cuando el presidente del El caso Savater