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76 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo den así echar un vistazo y detectar síntomas de posibles urgencias encubiertas, como el dolor de pecho irradiado al hombro y el brazo característico de muchos infartos, e intervenir a tiempo. El sistema puede parecer un poco frío. Pero las autoridades del hospital insisten en que es mucho más eficaz que el que había hasta ahora, con los pacientes esperando y esperando, mientras las enfermeras pululaban entre ellos para tomarles el pulso y la temperatura, y discernir cuáles de ellos no podían esperar más. Otra ventaja añadida es que se consigue una base de datos autogenerada y constante, una especie de pequeña wikipedia del hospital. Los pacientes no saben ni tienen por qué saber hasta qué punto sus síntomas son más o menos malos o preocupantes afirma Marc Borenstein, del centro médico Beth Israel en Newark (New Jersey) que está pensando en copiar la iniciativa de Dallas. Los centros Beth Israel tienen un plus de prestigio que daría mucha credibilidad a estos nuevos chequeos a máquina. No hace falta ser hipocondríaco para preferir el chequeo a mano de toda la vida. Es más: en el hospital de Dallas tienen que estar absolutamente seguros de que su novedosa tecnología no les va a dejar en la estacada. Estados Unidos es un país que mantiene a raya su extremo liberalismo con un im- SÁBADO 15- -9- -2007 ABC Autochequeo médico en Urgencias Un hospital de Dallas (Texas) implanta máquinas informáticas que agilizan el diagnóstico y establecen la prioridad para los pacientes del servicio de Urgencias, a partir de los datos introducidos en el ordenador por los propios enfermos POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Uno tiene molestias, o fuertes dolores, pero no sabe exactamente a qué responden ni su gravedad, y se va a Urgencias. Allí le aguardan, primero, el papeleo, y luego una larga y desesperante cola hasta que pueda verle un médico. La espera media es de dos horas en el hospital Parkland Memorial de Dallas (Texas) -inferior a la que se registra en muchos hospitales españoles, aunque en este centro de la ciudad texana atienden una media de 300 casos al día- o mejor dicho, la espera media era de dos horas antes de que se instalaran tres máquinas de autochequeo informatizado. Son artilugios casi iguales en su aspecto a los que se utilizan para facturar el equipaje en los aeropuertos sin pasar por el mostrador. En el Parkland Memorial están orgullosísimos de su innovación tecnológica. Creen que es lo mejor que se ha inventado para cribar el grano de la paja y para distinguir una urgencia verdaderamente urgente de otra que no lo es tanto. Aclaran que la gente que llega a su servicio de Urgencias con un infarto evidente, desangrándose por un accidente de tráfico o con el cuerpo cosido a balazos (algo no tan raro en Estados Unidos, y menos extraño aún en Texas) no necesita pasar por la máquina. Su condición de pacientes prioritarios es clara. Para todos los demás, es una buena idea si lo que quieren es privacidad, y sobre todo, acabar antes. De acuerdo con el testimonio, citado por Ap, de Rickey Washington, un diabético que se fue a Urgencias porque se le entumecían las manos y los pies, estas máquinas son un hallazgo. Te sientas delante y entras en un menú que te va guiando para registrar tu nombre, tu edad, tu historial clínico elemental y los achaques que te han llevado al hospital. La máquina no da nada por sabido: pregunta si hay dolor y dónde, repasando todas las partes del cuerpo susceptibles de expresar incomodidad. Si no hay sorpresas, el proceso dura unos ocho minutos y puede perfectamente culminar con que el presunto enfermo se vuelva por donde ha venido, mucho más tranquilo. Los enfermos usan una pantalla táctil para introducir sus datos, que el sistema informático redirige hacia las pantallas de las enfermeras. Ellas pueplacable control judicial de los errores. Un diagnóstico apresurado o erróneo puede traducirse en una querella por muchos miles, acaso millones, de dólares. Pero en el Parkland Memorial aseguran que los pacientes no están ahora menos atendidos que antes, sino todo lo contrario, ya que ahora se resienten menos de las faltas puntuales de recursos. Un paciente en una larga cola puede estar muy mal y en cambio no tener suficiente mala cara como para llamar la atención de una enfermera. Mientras que un usuario de la máquina está controlado en todo momento, dicen. En cualquier caso, y a falta de estadísticas concretas, en el Parkland Memorial aseguran que los pacientes son los primeros que empiezan a apreciar seriamente la posibilidad de ahorrarse mucho tiempo chupando banquillo en Urgencias. Si la salud es oro en los Estados Unidos, el tiempo lo es más. Control judicial de los errores Un diagnóstico apresurado o erróneo puede traducirse en una querella por miles, o millones, de dólares Una de las ventajas es que se obtiene una base de datos autogenerada, una wikipedia del centro Los pacientes introducen sus datos en una pantalla táctil que los remite al ordenador de las enfermeras Más información en: http: www. parklandhospital. com No da nada por sabido Los tres puestos informatizados, o medikiosk instalados en el servicio de Urgencias del Parkland Memorial, en Dallas ABC