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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE cas y destrezas verbales maduran antes, y no tener en cuenta esta diferencia de ritmo puede perjudicar a los varones, porque muchos de ellos, al no alcanzar ese ritmo precoz de las niñas en estas asignaturas básicas de los primeros años de la vida, se frustran, reducen sus aspiraciones o piensan que estudiar es cosa de chicas. El fracaso escolar que tenemos en España es fundamentalmente masculino. Y si estamos buscando la igualdad, pues también que la haya para los hombres, que son los perjudicados. La segunda ventaja es que en la adolescencia están más tranquilos, ya que estar delante del sexo opuesto durante el horario lectivo perturba la concentración, lo que es algo evidente, lógico y natural. Y tercer motivo o beneficio: la libertad de opción de los padres, con una pluralidad de modelos educativos que ahora mismo en España no hay, ya que el colegio público es exclusivamente mixto frente a países como EE. UU. Alemania, Francia, Australia, Suecia o el Reino Unido. Y la razón fundamental por la que un niño no debería ir a la escuela mixta es porque ahí se desprecian los ritmos diferentes de aprendizaje y se pasa de la igualdad al igualita- rismo absoluto. Se deja de hablar a niños y niñas para hablar a alumnos como si fueran de género neutro, ignorando las diferencias que marcan su forma de aprender y perdiendo una oportunidad estupenda para de potenciar las posibilidades propias de cada sexo. ¿El apoyo de fundamentalistas religiosos a este modelo es un lastre? -El lastre es la falta de libertad. Dicho esto, puede ser una carga cuando va unida a la ignorancia, porque se identifica este modelo de separación sexual con radicalismo religioso y la educación diferenciada no tiene nada que ver con moral, religión ni ideología. Es un modelo pedagógico que fomentan feministas muy progresistas como Hillary Clinton. En Alemania, las feministas han logrado que en colegios públicos a las chicas de secundaria se las separe en grupos, con permiso paterno, para darles apoyo en matemáticas, geometría y ciencias, justo cuando dan el bajón, ya que la testosterona en la adolescencia hace que los niños tengan una visión espacial superior, aunque luego se igualan. -Pero en España no se oye ninguna exigencia en pro de la educación diferenciada. -Es algo muy novedoso y partimos otra vez de la ignorancia y del miedo a caer en una incorrección política. Hay mucho miedo a decir que somos diferentes, una verdad que incomoda, y los planes de igualdad van en una dirección radicalmente contraria a la realidad, a la que los científicos nos muestran. Esas leyes, y lo digo como profesora de Derecho Administrativo, parten de un error, de la identidad absoluta entre hombre y mujer, y la igualdad será imposible hasta que no se nos reconozcan las diferencias. La mujer está perdiendo su esencia femenina; se le exige que adopte un rol masculino que implica hasta el abandono de la maternidad. Hay que hablar de igualdad dentro de la diferencia. ¿Y cómo se forja la convivencia entre hombres y mujeres? -Momentos de socialización hay muchísimos y somos los padres los que nos tenemos que molestar en que eso se produzca con familiares, amigos, en sus ratos libres, que son muchos; el gran problema es que los padres ya no quieren ser padres. El niño que cuando llega del colegio a su casa se mete en su cuarto con el ordenador, aunque vaya a un centro mixto, tampoco se va a socializar. -En los modelos intermedios se plantean sólo algunas asignaturas separadas. -En Australia, donde ya hay más colegios públicos separados que mixtos, los hay que chicas y chicos están en distintos pisos o están juntos y se les separa en ciertas materias. Lo mismo que en Alemania, donde las chicas dan clases especiales de matemáticas en secundaria, o en primaria dan clases específicas para niños de escritura y de lectura. Se trata de personalizar la educación. ¿Qué ha impulsado la implantación de la educación diferenciada en todos esos países? -El fracaso escolar, sin duda. La reacción de los muchachos cuando están separados, académicamente es fabulosa. ¿Cree también en la educación superior separada? -Sí, lo apoyo totalmente como profesora de universidad. Conocemos casos brillantes como el femenino Wesley College, en EE. UU. de donde han salido mujeres de la talla de Hillary Clinton o Madeleine Albright. La forma de atender, de aprender, de incentivarles o de motivarles es totalmente diferente. En ambientes exclusivamente femeninos se ha demostrado que la mujer se desinhibe y es mucho más creativa; se deshace de roles que ella misma se impone en presencia masculina. Este modelo ya se aplica en España en escuelas de negocios, donde se imparten clases sólo para ejecutivas y directivas. -Los precursores de esta tendencia hablan de alcanzar la modernidad, lo mismo que Zapatero, cuyo Gobierno incluso ha llegado a plantear la ilegalidad de separar a los niños por sexos en los colegios. Paradójico. -Cuando hablo de modernidad trato de transmitir sobre todo lo que me han enseñado los grandes neurólogos como Hugo Liaño, jefe de Neurociencia de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, y que demuestran, gracias a la última tecnología, que cerebro femenino y masculino funcionan de forma distinta. Estamos perdiendo una gran oportunidad si no adaptamos los métodos docentes a la forma de aprender de estos cerebros. La coordinación o tándem entre la ciencia y la educación está dando resultados óptimos. Por eso espero que España no se quede sola. Aquí seguimos aplicando métodos pedagógicos rechazados en otros países porque dan resultados horribles, métodos como el constructivismo según el cual no tiene que haber autoridad en las aulas... modelos que tuvieron su momento en la década de los 60. ¿Y eso es modernidad? Seguimos con ideas del pasado pese a que arrojan resultados horribles. En un auditorio público de Pozuelo de Alarcón me censuraron una conferencia cuando empecé a hablar de las diferencias cerebrales entre los sexos. Ni una mejor, ni otra peor: sólo distintos. Me tacharon de retrógrada, fascista... a pesar de que les ofrecía datos de eminencias científicas reconocidas. Sucede que en esto también nos enfrentamos a la ignorancia. Y le aseguro que no hay nada peor. DÍAS DE JÚBILO Hombres en delantal l llegar a la puerta de Merche para compartir el whisky del atardecer- -estos días, ya de anochecer, bajo el alto azul zafiro de un día seco, madrileño, inmóvil- -un se despide de mi amiga hasta mañana. -No es lo estás pensando, pensio me dice Merche. ¿Sabrás lo que estoy pensando? -Todos los hombres sois iguales al opinar sobre las mujeres. -Somos iguales pero no idénticos, Merche. -Ese señor... ...moreno, alto, de buen ver... -Como gustéis, caballero, es el marido de mi asistenta. Ella está embarazada de seis meses y él la sustituye. Son colombianos. -Correcto. Sudamericanos. Ya me veía corrigiéndote: Santo Domingo no es América del Sur, es una Antilla, señora. -Ufa. Hoy toca geografía del Nuevo Mundo. -Así es. Algo grande que hicieron los españoles. Cuatrocientos millones que hablamos la misma lengua. ¿Por qué has mencionado su nacionalidad? -Porque, aparte de limpiar tan bien como su parienta, sabe guisar. De tal guisa, valga el eco, me han acostumbrado a los patacones fritos, la bandeja paisa y las arepas. -No me lo veo con delantal. -Pues sí, y no envidia a la chica. Excelentes ambos. Además, qué buen castellano hablan. Ya quisiera más de un vecino. -Me debes una comida colombiana. -La pagaré, no dudes. Cuando llegue el niño, ella se reincorporará, y él se quedará en casa con la licencia paternal, cuidando del bebé. -Quién hubiera convencido a mi padre de hacerlo. Creo que habría corrido la sangre. No hay como un delantal de cocina para avivar la violencia de género. -Los hombres se van acostumbrando a esas cosas. De a poco, con episodios terribles, como vemos que pasan cada día. ¿Y las mujeres, Merche? ¿También os acostumbráis a vernos con delantal? -Lo dices con rebaba pero también es cierto. Hay que acostumbrarse a todo: a dirigir empresas, a encabezar un ministerio, a competir en las cuentas de resultados. Y todo sin dejarse crecer la barba, que no tenemos. -Pactemos. Hoy yo sirvo el whisky. ¿Con o sin delantal? -De momento, sólo con pantalones. A Blas Matamoro