Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 14- -9- -2007 25 años sin Grace Kelly GENTE 97 SIEMPRE EN LA INDISCRETA VENTANA Hitchcock se consideró el único y gran creador de Grace Kelly como actriz, y supo explotar en ella eso que él llamaba el sexo indirecto POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Medio mundo se cree que lo más importante que le ocurrió a Grace Kelly como actriz fue que reparara en ella Alfred Hitchcock, y tal vez así sea, pero apuntaremos aquí un par de circunstancias que compiten en trascendencia y en interés con el encuentro, o topetazo, con el director obeso y obseso de La ventana indiscreta Primero, un año antes de ponerse en la ventana para Hitchcock, Kelly había trabajado para John Ford, que también es alguien en este negocio, en una película titulada Mogambo por la que recibió una candidatura al Oscar secundario, que no ganó, y en la que le anduvo trasteando los machos a Ava Gardner (concretamente, uno: Clark Gable) que tampoco terminó colocando en su vitrina, al menos en lo tocante al interior de la película porque según algunas crónicas del rodaje ahí demostró su fama de depredadora. Segundo, y antes que con John Ford trabajó con Fred Zinnemann y Gary Cooper en Solo ante el peligro Y tercero, Grace Kelly fue quien le arrebató prácticamente de una mano el Oscar a Au- drey Hepburn por Sabrina y de otra mano a Judy Garland por Ha nacido una estrella Lo ganó con un dramático personaje, la esposa de un alcohólico, en La angustia de vivir de George Seaton, en la que a punto estuvo de merendarse de cabo a rabo a William Holden, quien, por cierto, no era esta vez el borracho de la función. Pero fuera de esta competencia desleal, Hitchcock se consideró el único y gran creador de Grace Kelly como actriz, y supo explotar en ella eso que él llamaba el sexo indirecto y que viene a ser más o menos lo contrario de lo que rezumaba, precisamente, Ava Gardner, un erotismo radical con esa hume- dad transparente de un vaso de gin- tonic. En La ventana indiscreta en Crimen perfecto y en Atrapa un ladrón Grace Kelly bordó su papel de hermoso y elegante iceberg, una especie de caldo frío que, de repente, se ponía a bullir de un plano a otro (a propósito de esa cualidad, Hitchcock siempre puso un ejemplo poco reproducible sobre las modositas inglesas, la bragueta de su acompañante y los taxis) Su modo de besar sorprendió al mismísimo Cary Grant en Atrapa un ladrón película con la que se despidió, que fue a rodarla a la Costa Azul, cerca de donde vivía un príncipe y tal... Grace Kelly se convirtió en la reina de las portadas de las revistas, que recogieron cada uno de sus momentos como princesa de Mónaco ABC NINGUNA OTRA PRINCESA LA SUPERÓ EN ELEGANCIA Fue princesa por matrimonio, pero llegó a reina por su clase. Grace Kelly marcó un estilo que la convirtió en la más deseada por los grandes de la costura POR BEATRIZ CORTÁZAR Antes que Princesa de Mónaco fue reina de Hollywood y es que antes de enamorar al mismísimo Rainiero conquistó al más grande del cine, el genial Alfred Hitchcock, cuya debilidad por las actrices rubias de cuello estilizado y pómulos marcados era más que una fijación: de tanto insistir se convirtieron en uno de sus sellos personales a la hora de filmar. El encanto, porte y elegancia que Grace Kelly paseaba por los platós no era únicamente obra suya. Los estilistas Oleg Cassini, Edith Head o Helen Rose fueron sus mejores armas a la hora de diferenciarla del resto de artistas. Grace Kelly se convertía en una de las más elegantes, en todo un icono de moda gracias a las listas de las mejor vestidas que la entronizaban en el primer puesto. Con una delgadez natural (la diferencia entre ser o estar delgada se ve justamente en cómo sobresalen los huesos en las personas que están por debajo de su peso) y una belleza arrebatadora, Grace Kelly conquistó las portadas de todas las publicaciones en las que posaba con un estilo que hizo época. Como si pasara de la comedia al drama supo triunfar con los diseños de alta costura para las largas noches de fiesta de la misma manera que resultaba arrebatadora por el día gracias a las faldas tubo y los zapatos de salón que marcaron a las mujeres de los años 50. Escena de la familia al completo ABC De soltera supo sacar lo mejor de su melena corta que con los años recogió en estilizados moños. Una postal típica de la princesa era verla con su clásico twin set su collar de perlas y su pañuelo Hermès en el cuello. De esa firma fue el bolso que tantas veces lució y que todo el mundo reconoce como un Kelly Vestida como una princesa fue como rodó su última película, El Cisne con Alec Guinnes rendido a sus pies. El papel le fue que ni pintado y es que ese mismo año conoció a Rainiero en Cannes y ya se sabe cómo acabó la historia. Convertida en princesa de un principado de cuento, Grace Kelly dejó a sus modistas de Hollywood para ponerse en manos de maestros como Cristóbal Balenciaga, Madame Gres, Givenchy o Marc Bohan, que no pudieron encontrar mejor modelo para sus creaciones. Al igual que Evita Perón marcó su estilo con su particular peinado, Grace Kelly dejó su sello en los retratos oficiales con las joyas de la corona y en las portadas de Vogue con unos posados que ninguna otra princesa ha podido emular.