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50 MADRID VIERNES 14 s 9 s 2007 ABC Así no hay quien viva El Consejo de la Juventud de Madrid instaló ayer en plena calle, junto al museo Reina Sofía, un mini piso de 26 metros cuadrados. Era una protesta por la escasez de vivienda para los jóvenes y por los precios que se pagan por casas tan raquíticas POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO IRENE G. VARA MADRID. Gran oportunidad. 26 metros cuadrados, 1 dormitorio, en pleno centro, buena comunicación y mucha iluminación Tranquilos, no es lo que parece. Si ha pensado que se trata de un anuncio de la sección inmobiliaria, está en un error. Es cierto que, como este anuncio, se pueden encontrar muchos. El reclamo, sin embargo, se refiere a un mini piso prefabricado, que ayer colocó el Consejo de la Juventud de Madrid frente a las puertas del Museo Reina Sofía, para protestar por la falta de viviendas para los jóvenes madrileños. Allí, en la plaza de Sánchez Bustillo, a escasos metros de la glorieta de Atocha, quedaron instalados, por la mañana, el pisito y su inquilino, el actor Gerardo Gómez, un joven de 27 años y mileurista que, tras pasar el correspondiente casting fue el elegido para representar al joven sufridor que se tiene que apañar en una vivienda de tan escasas dimensiones. Y lo hizo a la vista de todos, del público, en plena calle. Era lo más parecido a un gran hermano a pie de calle para deleite de curiosos y turistas que paseaban por la zona o salían y entraban al Reina Sofía. Junto a un grupo de japoneses que no paraba de fotografiar a Gerardo dentro del mini piso sin saber muy bien de qué se trataba lo que inmortalizaban, Elena y Sabina, dos ancianas vecinas de la calle Santa Isabel, observaban absortas las idas y venidas del inquilino del piso de 26 metros cuadrados que, de la noche a la mañana, les habían puesto en la plaza de Sánchez Bustillo. Venimos mucho aquí a tomar el aire. Ayer no estaba y hoy nos encontramos con esa vivienda prefabricada, tan pequeña. Está muy difícil encontrar dónde vivir. Y los jóvenes lo tienen peor. Está bien que protesten decía Elena. Aunque se tratara de pura ficción, Gerardo Gómez interpretó cómo sería una jornada cualquiera en su mini piso Puso la lavadora, tendió la ropa, recibió visitas y, también, se sentó en el mini salón y estuvo manejando el ordenador portátil. Hizo la vida más normal que pudo hasta las ocho de la tarde. A esa hora se acababa la interpretación y la protesta. Poco es lo que entra en 26 Quehaceres domésticos A la vista, todo lo que cabe en un piso de 26 metros cuadrados metros cuadrados. Con mucha voluntad, se había dispuesto un espacio donde estaban el salón (sofá de dos plazas, mesita, mesa de comedor y 6 sillas) y la cocina (lavadora, nevera y poco más) Al lado, un WC que sólo disponía de sanitario y lavabo. A continuación, el dormitorio: cama de 1,35 y dos mesillas que, de puro pequeñas, parecían piezas de las casitas de mu- Gerardo Gómez, el actor elegido, representó una vida normal en tan poco sitio a la vista de todos