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34 INTERNACIONAL VIERNES 14 s 9 s 2007 ABC El ganado de Isabel II, en observación por el rebrote de la fiebre aftosa E. J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Cuatrocientas cabezas de ganado vacuno, dos mil cerdos y seis mil gallinas de las tierras que la reina Isabel II tiene junto al castillo de Windsor han quedado dentro del área de observación establecida tras el nuevo brote de fiebre aftosa detectado en Inglaterra. La granja en la que se ha encontrado el virus se encuentra en la población de Egham, y Windsor se halla dentro del área de diez kilómetros de radio fijada como zona de vigilancia. Algo alejada del núcleo de la infección, la propiedad de la Reina de Inglaterra no se encuentra sometida a fuertes restricciones de movimiento. De todos modos, la Reina ha sido aconsejada de que no monte a caballo por el Crown Estate ni salga a pasear con los perros, como acostumbra a hacer. De acuerdo con el resultado de los análisis del nuevo brote, el virus detectado es de la misma cepa que el que provocó la alarma en el mes de agosto y tiene el mismo origen. Que haya aparecido más de un mes después podría explicarse por la posibilidad de haberse mantenido en ovejas, en las que es menos sintomático que entre el ganado vacuno. El virus, que en el suelo sobrevive 28 días, se mantiene con vida hasta 50 días en el agua, por lo que también cabe que algún vehículo lo arrastrara desde uno de los dos focos de la infección de agosto hasta una zona de agua, desde donde ahora ha pasado de nuevo a los animales. La oposición ha cargado duramente contra el Gobierno laborista de Gordon Brown por haber anunciado demasiado deprisa que el país había quedado libre de fiebre aftosa. La declaración oficial fue realizada la pasada semana, y la Unión Europea procedió a levantar la prohibición de exportación de animales, que tras el último caso ha vuelto a imponerse. En estos días se han sacrificado unas 300 cabezas de ganado vacuno en la granja de Egham, en el condado de Surrey, al sur de Londres, y además se han realizado varios análisis en propiedades cercanas sin que por el momento se hayan detectado más focos de infección. Para el Sindicato Nacional de Ganaderos, se trata de un real estado de desesperación Acusado de 49 muertes, el asesino en serie ruso confiesa 62 crímenes RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El proceso contra Alexánder Pichushkin, más conocido por el nombre del maniaco del parque Bittsevski comenzó ayer en Moscú en régimen abierto. Fue detenido en junio del año pasado y se le acusa de haber dado muerte a 49 personas, aunque él se jacta de haber asesinado a 62 y lamenta no haber llegado a los 64, que es el número de casillas en el tablero de ajedrez. El escenario de sus atrocidades fue casi siempre el parque Bittsevski, situado en el sur de Moscú. Pichushkin utilizaba un martillo para hundir el cráneo a sus víctimas. Él mismo diseño el mortífero instrumento, copiado fielmente del expuesto en un museo policial dedicado a la historia del crimen: una enorme y pesada cabeza metálica y un mango de gran longitud con el se conseguía un efecto cinético demoledor. Los que idearon tal forma de quitar la vida al prójimo fueron los miembros de una secta satánica en la época soviética y Pichushkin quiso emular sus correrías. También se inspiró en los terribles crímenes cometidos por Andréi Chikatilo, a quien dice admirar. Chikatilo, una especie de Jack el Destripador, mató y descuartizó a 30 personas, mujeres y niños en su mayoría. Por ello, fue condenado a muerte y ejecutado de un tiro en la nuca en 1994. A Pichushkin, sin embargo, no le amenaza la pena capital. No se aplica en Rusia desde hace una década, pese a no estar oficialmente abolida. Su siniestra serie de asesinatos comenzó en 2000. Actuaba al anochecer. Llevaba el martillo escondido en una bolsa y lo sacaba una vez elegida la víctima, a la que se acercaba sigilosamente por la espalda para golpearla en la cabeza. Los seis sospechosos de haber violado y torturado a Megan Williams EFE Un mes después del primero Un caso de violencia racial sacude la conciencia de EE. UU. Seis integrantes de dos familias sureñas someten a una joven a las peores vejaciones, al grito de negra de mierda ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Uno cree que lo ha visto todo y de pronto le llega una cura de humildad horrible. No hay persona decente en los Estados Unidos que no tiemble de espanto y de vergüenza ante lo que le ha ocurrido a Megan Williams- -Charleston, West Virginia- de veinte años y piel negra. La corrección política exigiría decir de color o no mencionar ni su raza ni su nombre, al tratarse de la víctima de una violación. Pero su madre, Carmen Williams, se ha encomendado a Dios- yo sé que Él lo puede todo -y ha decidido contar en detalle cómo es pasar una semana en manos del diablo. Decir que Megan Williams fue violada es decir poco. En su calvario, encerrada en una caseta, tomaron parte seis personas, y hubo trabajo para todo el mundo. Mientras uno llamaba a Megan negra de mierda y le acuchillaba las piernas, otro le echaba agua casi hirviendo por encima, mientras otro más la obligaba a beber del inodoro o a comer heces de perro y de rata... Y así durante siete días. Eso es lo que les hacemos a los negros por aquí gritaba uno de los seis detenidos. La Policía casi no ha tenido problemas para identificarles. Todos eran viejos conocidos. Todos convictos. El que menos, de pelearse con un agente de la ley. Una familia de delincuentes formada por tres mujeres: Frankie Brewster, de 49 años, Karen Burton (46) más la hija de esta, Alisha (23) y tres hombres: el hijo de de Brewster, Bobby Ray (24) George Messer (27) y Danny Combs (20) Informaciones preliminares califican a los seis delincuentes como psicópatas raciales pero no se trata de marcianos Su tipología es extrema, pero no sociológicamente incomprensible en un país donde aún quedan estados enteros que se niegan a celebrar la fiesta nacional en honor de Martin Luther King (celebran la fiesta, pero le cambian el nombre) Este oscuro sentimiento hunde profundamente sus raíces en la guerra civil norteamericana, de la que habitualmente se suele tener la romántica imagen inmortalizada por Margaret Mitchell en Lo que el viento se llevó Pocos tienen en cuenta la descripción con toda naturalidad de cómo el segundo marido de Escarlata O Hara muere en una expedición de castigo del Klu Klux Klan contra los negros liberados por Abraham Lincoln. Parte del viejo sur no acepta haber perdido esa guerra y sigue negándose a distinguir entre el odio al norte y el odio a los negros. Pero una cosa es ser racista y otra criminal. La violencia racista extrema y sádica se localiza invariablemente en la llamada white trash (basura blanca) blancos pobres, a menudo desempleados, viviendo en autocaravanas. De ahí han salido los torturadores de Megan. Y el coraje de su madre, Carmen, que decidió hacer públicas las vejaciones a su hija. Carmen ha dado un aldabonazo brutal en todas las conciencias del país: Nadie piensa que eso le va a ocurrir a su hija. Pues aquí estamos concluye estremecedora. Psicópatas racistas Encerrada en una caseta siete días, Megan fue violada, apuñalada y obligada a comer heces de perro y de rata ABC. es Vídeo del caso de racismo y del testimonio de la madre de la víctima en abc. es internacional Alexánder Pichushkin AP