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14 ESPAÑA Convulsión en el nacionalismo vasco s Análisis VIERNES 14 s 9 s 2007 ABC La feria de los juguetes rotos Imaz y Mas son víctimas de Zapatero, promotor de un buenismo cuya cosecha es la radicalización del nacionalismo Germán Yanke n 1994, cuando Josu Jon Imaz encabezó la lista del PNV al Parlamento Europeo, Xabier Arzalluz, entonces presidente del partido, publicó a toda página en los periódicos una carta- anuncio en la que señalaba que una diferencia entre el PNV y otras formaciones eran sus dirigentes jóvenes, como Imaz, ante la necesidad de rejuvenecer la política. La ironía es que lo dijera él, tan veterano ya entonces, aparentemente eterno en la dirección del PNV Y más ironía supone ahora que el incombustible Arzalluz, en compañía de otros, haya estado entre los duros opositores internos del pragmatismo de quien es todavía su sucesor. En compañía de otros, que en 1994 no eran precisamente los aliados de Arzalluz, y que defienden ahora posiciones más extremas, alejadas de la transversalidad (del entendimiento con los no nacionalistas) y del gradualismo en las aspiraciones del PNV El abandono de la política que ahora anuncia Imaz coincide con la negativa del PNV a aceptar esas coordenadas. O, más bien, la dividida dirección del PNV en la que, ya sea por las esencias o por evitar la escisión, han triunfado materialmente los promotores del frente nacionalista y las propues- E Artur Mas conversa con Josu Jon Imaz durante la Diada del pasado martes tas de autodeterminación. Fuera del mundo, sí, pero dentro de un imaginario nacionalista que se ha impuesto en sus rasgos más radicales apoyado por Ibarretxe, que es el que maneja el presupuesto para contentar a quienes le sostengan. Visto desde fuera, el final político de Imaz resulta paradójico. En la segunda legislatura de José María Aznar, sobre todo tras las conversaciones del PNV con ETA y el Pacto de Lizarra, se reprochó al PP una política de tierra quemada ante el nacionalismo vasco que, según los agoreros, implicaría el radicalismo de un PNV que podía tirarse al monte Cuando el PSOE firma con los populares el Pacto Antiterrorismo, que implicaba la ausencia de colaboración con quienes mantuvieran los presupuestos de Lizarra, las críticas se sumaron a este partido. El presidente Rodríguez Zapatero, al llegar al poder en 2004, dio por terminada esa política, aunque se sostuviera formalmente el Pacto Antiterrorismo, e inició el acercamiento a los nacionalistas, para los que había que encontrar un territorio en el que se sintieran a gusto y cooperaran con el sistema constitucional. La paradoja es que, en aquellas circunstancias, el pragmático Imaz fuera elegido presidente del EBB en enero de 2004 y que ahora, en el ambiente de entendimiento de la España plural sean los más radicales los que propi- YOLANDA CARDO REACCIONES A LA DECISIÓN DE IMAZ Artur Mas CIU Alberto Ruiz- Gallardón PP Imaz es un nacionalista de pura cepa que no pone límites a la construcción nacional de Euskadi José Guillermo Zubia Secretario general de Confebask Lo que más me preocupa ahora mismo es el discurso del que pueda hacer gala el PNV tras su cambio de líder Francisco Llera Director del Euskobarómetro Ha estado muy próximo tanto a los problemas de las empresas como de los empresarios, y es de justicia agradecerlo cian su retirada y traten, a su modo, de aprovechar las posibilidades abiertas del río revuelto de la reforma territorial Otra víctima del tira y afloja del buenismo gubernamental es Artur Mas, con el que se pacta para que CiU se apalanque en el sistema. El procedimiento es sorprendente: después de dar diez pasos rebasando toda lógica se pacta avanzar siete y la superación de lo constitucional aparece como un frenazo. Pero los límites del poder no terminan de posibilitar todas Es perjudicial para el PNV, pero ellos tendrán su cálculo político. No creo que sea bien recibido entre los vascos las transacciones con ERC y Mas. En definitiva, el nacionalismo catalán inicia este curso político, según Pujol, con más independentistas que nunca y el líder de CiU, escamado y con un caótico Estatuto en la mano, se embarca en la refundación de un catalanismo bajo la estrella del soberanismo. El que quedaría desplazado y quejoso sería, claro, el más moderado y pragmático Duran. Rodríguez Zapatero precedió la última campaña de elecciones autonómicas en Galicia con una conferencia en la que, con el optimismo antropológi- El nacionalismo catalán co del que hace gala, invitó a las comunidades autónomas a pedir lo que precisasen para sentirse a gusto en España. Puestos a reclamar, el Bloque- -que estaba en horas más que bajas cuando el PSOE llegó al Gobierno- -está y condiciona la gobernabilidad de Galicia e incrementa la presión nacionalista, desde el soberanismo a la copia gallega de las ikastolas. Volvamos al principio. Los adversarios- -o enemigos- -de Imaz en el PNV se han visto reforzados estos últimos meses con la consecución del poder en las instituciones de Guipúzcoa y Álava. Sobre todo en este último territorio, la falta de voluntad de los socialistas vascos (en este caso para entenderse con el PP) ha sido clave. Toda la inconsistente aventura intelectual de la nación de naciones la España plural y la ruta hacia el federalismo o confederalismo no ha hecho sino radicalizar los nacionalismos periféricos y acercar las federaciones socialistas hacia posiciones más proclives al nacionalismo y, en muchas ocasiones, a sorprendentes formulaciones etnicistas. Un saldo, por tanto, más próximo al caos constitucional que al pretendido orden de una segunda Transición más cercano a abonar la radicalidad nacionalista que a integrarla en un proyecto constitucional y ciudadano. Un juego, en definitiva, que va convirtiéndose en una feria de juguetes rotos.