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ABC VIERNES 14 s 9 s 2007 Convulsión en el nacionalismo vasco s El reparto de fuerzas en el PNV ESPAÑA 13 LAS CARAS DE LA CONTIENDA Íñigo Urkullu Presidente del PNV vizcaíno Juan José Ibarretxe Presidente del Gobierno vasco Joseba Egibar Presidente del PNV guipuzcoano Josu Erkoreka Portavoz del PNV Xabier Arzalluz Ex presidente del PNV Lidera la poderosa organización del PNV de Vizcaya, en la que milita la inmensa mayoría de los afiliados del partido. Miembro de la nueva generación de dirigentes que se han criado dentro de las estructuras del PNV, conoce a fondo sus mecanismos internos asamblearios. Fue vicelendakari de José Antonio Ardanza antes de ser elegido, en marzo de 1998, candidato a lendakari por el PNV. En su primera legislatura hizo un pacto de Gobierno con Batasuna. Está empeñado en la celebración de un referéndum antes de que termine su actual mandato. Pasó en enero de 2004 de ser el delfín de Xabier Arzalluz a quedarse como el representante de la vieja guardia derrotado por las nuevas generaciones del partido. Lidera el sector más radical del PNV y es quien mejores relaciones mantiene con ETA. El portavoz del PNV en el Congreso no empezó de cero en la política, ya que hasta hace poco su actividad principal era su ejercicio profesional como funcionario y letrado de la administración autonómica vasca. Algunos le otorgan posibilidades, casi nulas. En la línea política de Imaz. Dirigió el PNV durante veintidós años y en estos momentos no aparece en ningún lugar de honor en las celebraciones del partido, a las que suele asistir entre el público. Su último papel en el PNV fue la defensa de la ponencia política que aprobó el partido en enero de 2004. Su sombra es alargada. Socios hacia la cima del PNV Urkullu es un maleable funcionario del PNV, y ello le hace tolerable por casi todos. Junto con José Luis Bilbao, jubiló a Arzalluz y colocó a Imaz. Ahora maniobran para que el propio Urkullu se haga con el control M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El tándem formado por Íñigo Urkullu y José Luis Bilbao está al frente de una nueva generación de dirigentes del PNV que hace cinco años inició su escalada por control del partido, disputándoselo a la vieja guardia En enero de 2003, tuvieron el valor de enfrentarse al hasta entonces líder indiscutido, Xabier Arzalluz, en la batalla por la designación del candidato del PNV a diputado general de Vizcaya para las elecciones forales de mayo de aquel año. José Luis Bilbao consiguió el apoyo de 39 asambleas, frente a las cuatro que apoyaron a Josu Bergara. Aquella derrota tan rotunda fue el principio del fin del poder absoluto de Arzalluz en el seno del PNV Quien dirigiera durante casi 22 años el partido no llegó a creerse entonces que había perdido su influencia en las bases y se arriesgó a designar públicamente a su sucesor: Joseba Egibar. La persona que le relevó fue, sin embargo, Josu Jon Imaz, el candidato apoyado por Urkullu y Bilbao. El tándem ganador demostró entonces que de verdad controlaba los entresijos del partido en el que tanto Urkullu como Bilbao se habían criado. Pero la vieja guardia no perdió entonces por goleada, sino que las bases quedaron prácticamente divididas en dos y las heridas de aquella batalla permanecen abiertas. Además, el debate ideológico, de estrategias y de talantes se mezcla en estos momentos en el PNV con el relevo generacional en un peligroso cóctel difícil de controlar. La nueva generación no es uniforme y el dúo Urkullu- Bilbao concentra en su seno el peso de la influyente organización del PNV de Vizcaya y el de la poderosa Diputación, que administra el destino de los impuestos de la mayoría de los vascos, pero no transmite sintonía en sus planteamientos políticos, ni en su talante. Imágenes como la de José Luis Bilbao insultando a los miembros de Basta ya durante una manifestación en la capital vizcaína pueden descartarse en el caso de Urkullu. Ambos comparten, por supuesto, los planteamientos maximalistas recogidos en la ponencia política de su partido, pero Urkullu cuenta en su historia personal con una postura distante con respecto al pacto de Estella, mientras que Bilbao se ha caracterizado siempre por guardar distancias con socialistas y populares. Urkullu, dicen en el PNV es un funcionario criado en el seno del partido, gris y maleable, lo que le hace tolerable en todas las trincheras de la formación nacionalista. EL REPARTO DE PODER ENTRE URKULLU Y EGIBAR Urkullu Egibar 0 Número de apoderados FRANCIA MAR CANTÁBRICO ABC Vizcaya 24 Álava 13 Guipúzcoa 14 País Vasco francés 4 La Asamblea del PNV está compuesta por 71 apoderados. El voto es conjunto y obligado en función de lo que decidan las juntas municipales de cada territorio. Así, por ejemplo, el candidato que obtenga la mayoría de sufragios en las juntas municipales de Vizcaya tendrá en la Asamblea el apoyo de los 24 apoderados vicaínos BURGOS NAVARRA 12 ZARAGOZA El PNV en cifras Votantes (Municipales 2007) Afiliados Organizaciones municipales Batzokis 308.213 32.000 233 209 N LA RIOJA SORIA Extraterritoriales 4 0 Km 50 Navarra apoya a Urkullu y le brinda la mayoría La Asamblea que elige el presidente del EBB tiene 71 miembros s Vizcaya y Navarra suman 36 delegados M. L. G. F. BILBAO. La elección del sustituto de Josu Jon Imaz al frente de la ejecutiva del PNV no se decidirá en la asamblea nacional del partido convocada para los días 1 y 2 de diciembre, ya que el voto de los 71 apoderados que participarán en ella estará comprometido previamente con un candidato concreto: el que pueda ganar en más asambleas municipales de su territorio. El complejo sistema asambleario del PNV garantiza una decisión de abajo arriba, de las bases a la dirección, aunque quien controle el aparato del partido en cada territorio tiene bastantes posibilidades de hacerse con los apoderados del mismo. Hace cuatro años, esa lógica funcionó en Vizcaya, donde Íñigo Urkullu consiguió su objetivo de colocar a Josu Jon Imaz al frente del EBB (dirección del partido) pero no en Guipúzcoa, donde su anterior dirección, que había llegado a un acuerdo previo con Urkullu para apoyar a Imaz, perdió el respaldo de las bases a favor de Egibar. El poder interno del PNV se ha decidido tradicionalmente en Vizcaya, territorio que cuenta con el ochenta por ciento de la militancia total del partido, pero una alianza de Guipúzcoa y Álava, nada descartable en estos momentos, ya que la dirección de ambos territorios está en manos del sector radical, puede desbancar al candidato apoyado por Vizcaya en función de las alianzas que consiga en Navarra, el País Vasco francés y las cuatro asambleas extraterritoriales, que hace cuatro años se decantaron por Imaz. Urkullu cuenta con Navarra, es decir, la mayoría. En su disputa por la sucesión de Arzalluz, Egibar sólo consiguió el apoyo de Guipúzcoa y Álava, pero el partido quedó dividido por la mitad, incluido Vizcaya. A pesar de que Urkullu demostró entonces su control de las bases, la victoria fue ajustada en su territorio, como también lo fue la de Egibar en Álava y Guipúzcoa. Eso no cuenta a la hora de elegir al presidente de la ejecutiva del PNV porque el que gane en un territorio tiene los votos que le corresponden al mismo, pero resulta muy peligroso en un partido asambleario, donde cada decisión depende de las bases.