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4 OPINIÓN VIERNES 14 s 9 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL ESPAÑOL CRECE, A PESAR DEL GOBIERNO L POR QUÉ GANAN LOS EXTREMISTAS L desistimiento absoluto de Josu Jon Imaz no es la causa sino el efecto de la radicalización del Partido Nacionalista Vasco. Por tanto, no está justificado temer una deriva futura de este partido hacia posiciones ultranacionalistas porque ya está plenamente instalada en ellas. El proyecto de ponencia política aprobado por su dirección es la prueba más evidente de que el PNV sigue comprometido con los principios del Pacto de Estella y el plan soberanista de Ibarretxe. Basta leer su diagnóstico sobre el origen del conflicto vasco que no es el terrorismo de ETA, sino la supresión de sus derechos históricos por la fuerza. La cuestión política que empieza a dominar otra vez el panorama político en este final de legislatura socialista es por qué los nacionalistas no sólo no se sienten concernidos por actitudes moderadas y planteamientos integradores- -que parecen el destino natural de toda fuerza política europea del siglo XXI- sino que públicamente apuestan por estrategias de confrontación y beligerancia hacia el orden constitucional. Es más, cabe preguntarse por qué la opción extremista está ganando de forma tan rotunda en las formaciones nacionalistas que, tradicionalmente, se han denominado a sí mismas democráticas calificación que encerraba supuestamente una aceptación más ideal que real de las propuestas separatistas y una disposición a pactar con los partidos nacionales en la estabilidad del Gobierno central. La causa inmediata de este envalentonamiento independentista se encuentra principalmente en la política seguida por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en su relación con los nacionalismos. La lectura que éstos han hecho de los pasos seguidos por el presidente del Gobierno es muy sencilla: ser nacionalista moderado no sirve de nada con Zapatero porque con el PSOE siempre salen ganando los más radicales. La estrategia del Gobierno de implantar un régimen confederal asimétrico o la negociación política con la banda terrorista son argumentos decisivos para que los moderados del nacionalismo- -categoría política en sí misma discutible- -se queden sin discurso frente a quienes propugnan vías de ruptura. Si Esquerra Republicana de Cataluña apuesta por E un Estado catalán para 2014 y, a pesar de este disparate político, es socio de gobierno en el tripartito catalán y aliado de Zapatero en el Congreso de los Diputados, es lógico que en CiU- -sobre todo en Convergencia Democrática de Cataluña- -se persuadan de que la mejor opción es el radicalismo. Y otro tanto habrán pensado Joseba Egibar y sus seguidores cuando Imaz les emplazaba a aparcar la consulta popular sobre el Plan Ibarretxe, después de que, durante estos años, el PSOE y el Gobierno hayan estado negociando con ETA y Batasuna una agenda política que, aun presentada con eufemismos, contemplaba el respeto a la libre decisión de los vascos, como dijo el presidente del Gobierno en su alocución de junio de 2006 en un salón del Congreso de los Diputados. La aprobación de un Estatuto como el catalán, que establece una relación bilateral entre el Estado y Cataluña, en pie de igualdad; el reconocimiento nacional de la comunidad catalana y la aceptación de unos derechos históricos como fuente legitimadora, al mismo nivel que la Constitución, de su régimen autonómico, es toda una bendición de las demandas del nacionalismo extremista. Los nacionalistas moderados han sido meros puntos de apoyo de Rodríguez Zapatero para vadear situaciones críticas. Lo fue Artur Mas cuando dio su respaldo in extremis a un Estatuto catalán cuyo proyecto estaba moribundo y luego siguió en la oposición. Y habría podido serlo Josu Jon Imaz, para sacar al PSOE del atolladero de la negociación frustrada con ETA, si el presidente del PNV hubiera calculado mejor con qué fuerzas contaba dentro del PNV La consecuencia de esta falta de política de Estado frente a los nacionalismos- -sustituida por un mero análisis de intereses partidistas- -es que el mandato de Zapatero termina con un fracaso absoluto de su política de apaciguamiento nacionalista. Los nacionalismos están más alejados de posiciones integradoras, más reafirmados que nunca en sus planteamientos soberanistas y más convencidos de que, en este momento, no tienen enfrente un Estado fuerte, dirigido por un Gobierno firme, que no les da motivos para cambiar de actitud. Por eso quieren más y son más radicales. LA SELECCIÓN TOCA FONDO A selección española de fútbol es un agujero negro en el brillante panorama del deporte español. No hay excusa para que jugadores que actúan en equipos competitivos anivel internacionalsean incapaces de clasificarse con holgura en un grupo integrado entre otros por rivales tan asequible como Islandia o Letonia, los dos últimos adversarios de España. La pésima gestión federativa y la evidente incapacidad de Luis Aragonés para enderezar la situación han tocado fondo y es imprescindible reaccionar antes de que nuestro equipo nacionalquede fuera dela máxima competición europea. Sin embargo, lo importante a medio plazo es poner la responsabilidad en manos de personas capacitadas y con la ilusión necesaria para desarrollar un proyecto atractivo. Las falsas expectativas levantadas durante el pasado Mundial, cortadas bruscamente por la derrota ante Francia, eran una losa imposible de levantar para un seleccionador quetenía quehaber abandonado entonces su puesto, ya sea por dimisión o por cese fulminante. Los extraños manejos de Ángel María Villar al frente de la Federación le permitieron prolongar una etapa que sólo ha traído nuevos disgustos y enfrentamientos entre directivos, cuerpo técnico y jugadores. Mientras tanto, muchos aficionados empiezan a dar la espalda al equipo nacional, hartos de la incompetencia y de la vanidad de unos y otros. L Aunque algunos se sientan molestos por la comparación, es irremediable destacar el contraste entre el entusiasmo que suscitan la selección de baloncesto o los éxitos de Fernando Alonso o Rafael Nadal, entre otros, con la desconfianza ante la calidad e incluso actitud de nuestros futbolistas. Para colmo de males, Aragonés acompaña su ineficacia con gestos y palabras de mal gusto, ofreciendo una imagen de zafiedad y dejadez que es impropia de un seleccionador español. Hay muchos entrenadores en nuestro país que pueden tomar las riendas de una situación que desborda ya a sus protagonistas. Por el bien de todos, incluso de su propia trayectoria que ha conocido tiempos mejores, Aragonés debe comprender que su etapa como seleccionador ha terminado. Si no dimite, la FEF debería buscar de inmediato un recambio. Sin embargo, poca cosa se puede esperar de unos federativos que sólo atienden a conservar sus prebendas y que consienten sin tomar medidas la degradación constante de la selección absoluta, en contraste también con los buenos resultados de los equipos integrados por jugadores jóvenes con suficiente talento e ilusión. Por el camino actual, el famoso techo de España en los cuartos de final de las grandes competiciones llegará a ser una meta inalcanzable. OS últimos datos del censo de Estados Unidos confirman que el español se ha consolidado como la segunda lengua del país, muy por delante de cualquier otra, lo que tiene a su vez consecuencias en la proyección mundial de la cultura norteamericana. Hay una segunda y una tercera generaciones que han asumido con normalidad su condición bilingüe y que muy probablemente van a consolidar la presencia de nuestro idioma en el país de adopción de sus padres. En Europa se constata también que el español es una lengua de estudios atractiva para miles de jóvenes, mientras que en China, las autoridades han descubierto la importancia de nuestra lengua en sus planes de expansión económica. De todo ello deberíamos congratularnos si no fuera porque se trata simplemente de un crecimiento vegetativo y en cierto modo natural de un progreso que se produce por sí mismo, sin intervención de grandes políticas públicas que contribuyeran a abonar y a aumentar el florecimiento del más valioso patrimonio que tiene España. En esta legislatura se ha podido constatar esta falta de entusiasmo, muy especialmente en las instituciones europeas, donde el Gobierno ha desgastado todas sus fuerzas en la promoción de las lenguas cooficiales con el único objetivo de complacer a sus inquietantes socios nacionalistas. Y como no existían ni convicción ni objetivos, la maniobra, además de costosa, ha sido estéril o en muchos casos contraproducente. A costa por ejemplo de llevar a las instituciones de Bruselas la polémica lingüística entre Cataluña y Valencia, el gallego y el euskera, hemos provocado que los irlandeses hicieran lo propio y obligasen a incluir el gaélico. A cambio, las estadísticas han hacho que el español aparezca por debajo del polaco (en algunas entidades se entiende que si hay tal necesidad de utilizar otras lenguas distintas del español se debe a que no se conoce esta lengua) Esta ha sido la contribución del Gobierno a la mejora del prestigio del español en Europa y a la simplificación de la vida comunitaria. En lo segundo, tal contribución es evidente, porque ha hecho que, al revés que en Estados Unidos, lo que se promocione en las instituciones sea directamente el inglés. En cuanto al uso del catalán u otras lenguas cooficiales en estas comunidades españolas, las estadísticas confirman que no era en ningún caso una necesidad apremiante ni una demanda masiva. Al margen del trabajo a veces heroico de muchos directores de los centros del Instituto Cervantes, el Gobierno se ha olvidado de la proyección cultural de nuestro idioma, al que ha hecho pasar por el mismo tamiz que la idea de Nación. Si no se tiene en cuenta el centenario del Quijote, que por otro lado era cosa de calendario, el Ministerio de Cultura, depositario de esta misión, no ha estado a la altura.