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84 CIENCIAyFUTURO JUEVES 13 s 9 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) Los paleontólogos de Atapuerca probaron que el oído de los neandertales era similar al nuestro Es posible que la capacidad del habla se remonte a un ancestro más remoto que el Homo antecessor concluir que también producían ese tipo de sonidos, es decir, hablaban. Apenas tres hioides fósiles no es gran cosa. Martínez Mendizábal explica a ABC que no es extraña esa carencia de más muestras, ya que el hueso en cuestión es muy frágil, muy pequeño, y en cuanto su tabla externa, finísima, se fractura el tejido interno, que es esponjoso, se deshace como un azucarillo... ocurre algo parecido con las falanges El caso es que el cuarto y el quinto hioides fósiles fueron hallados en la inagotable Sima de los Huesos, en Atapuerca. Uno de ellos pertenecía sin duda posible a una mujer, y del otro se puede decir que también era de un adulto. Ambos, en cualquier caso, son los más antiguos conocidos del género Homo: datan de hace 500.000 años. Es decir, eran de Homo heidelbergensis, antecesor remoto de los neandertales. Su morfología era análoga a la del hombre de hoy. Nada que ver con la de los primates. Establecido ya que oían en nuestra misma frecuencia, queda ahora claro que emitían los mismos sonidos. No como Demóstenes, tal vez, pero hablaban. La misma línea evolutiva en el hioides de neandertales y heidelbergensis, por una parte, y en la del Homo sapiens, por otra, lleva a una conclusión obligada. No es posible que ambas líneas evolucionaran en la misma dirección por separado. Ergo, ambas ramas del género Homo recibieron el hioides como herencia de un antepasado común: el Homo antecessor, que habitó Atapuerca hace entre 800.000 y 900.000 años. También él emitía sonidos como los nuestros. Y eso, como mínimo, porque tal vez el regalo pudo proceder de un ancestro aún más remoto. Pero eso, por ahora, son palabras mayores. Poco científicas. Sea como fuere, nuestras primeras palabras vienen de muy atrás. Ignacio Martínez Juan Luis Arsuaga LOS FÓSILES ace tres años pudimos establecer que las capacidades auditivas de los humanos que vivieron hace alrededor de medio millón de años en la Sierra de Atapuerca, cuyos fósiles venimos recuperando desde hace más de veinte años en el yacimiento conocido como la Sima de los Huesos, fueron como las de los humanos actuales y no como las del resto de los primates. La conclusión de aquel estudio fue que aquellos humanos pretéritos estaban adaptados a percibir los sonidos que componen el habla, por lo que seguramente también serían capaces de producirlos. Ahora, junto con un equipo de colegas de la Universidad de Burgos y del Museo Americano de Historia Natural, hemos culminado el estudio de dos huesos hioides fósiles rescata- LA VOZ DE H dos en ese yacimiento burgalés y que son los más antiguos conocidos del género Homo. Este hueso, situado en la base de la lengua, aporta la información más relevante para el conocimiento de la anatomía de la garganta. Los resultados de nuestro estudio son concluyentes: los hioides de la Sima de los Huesos son como los de las personas actuales y no como los de los chimpancés, lo que indica que también sus gargantas fueron similares a las nuestras y producían los mismos sonidos. Estas investigaciones, cuyos resultados son coincidentes, nos muestran que las bases anatómicas que nos capacitan para hablar y escuchar, tal como lo hacemos los humanos actuales, ya se habían establecido hace al menos medio millón de años. Un dato de extraordinaria importancia para el conocimiento de la Prehistoria, en general, y del origen del lenguaje, en particular. EL CAMBIO CLIMÁTICO NO MATÓ A LOS NEANDERTALES Un estudio paleontológico demuestra que ninguna de las épocas geológicas barajadas para su extinción coincide con temperaturas extremas POR S. BASCO MADRID. Después de convivir en extensas regiones de Eurasia- -compartir nicho ecológico, que diría un zoólogo- -durante algunos miles de años con el Homo sapiens, los neandertales desaparecieron de la faz de la Tierra. La Paleontología trata de explicar su extinción desde dos corrientes de pensamiento diferentes, aunque tal vez complementarias. Hay quienes creen que desaparecieron por razones de competitividad ante el hombre moderno, capaz de adaptarse mejor al medio y más preparado para los rápidos cambios que debieron tener lugar. Por el contrario, otros creen que su extinción se debió sobre todo a cambios climáticos extremos. Un estudio con participación española- -Isabel Cacho, geóloga de la Universidad de Barcelona- publicado hoy en Nature viene a dar al traste con esta última hipótesis. La extinción de los neandertales no obedeció a cambios climáticos extremos, según ha permitido comprobar un nuevo método de datación mediante la técnica del carbono 14 que reduce al máximo los errores. Se creía que los neandertales desaparecieron hace 32.000 años, hasta que nuevas investigaciones publicadas en 2006 establecieron que su extinción acaeció hace 28.000 o incluso 24.000 años, después de que se hallaran en la gruta de Gorham, en Gibraltar, los restos de neandertal más modernos hallados hasta hoy. Estas posibilidades ofrecían tres escenarios climáticos diferentes. En cualquier caso, ninguna de esas tres posibilidades se corresponde con periodos de condiciones climáticas extremas; apenas se registró variabilidad climática hace 28.000, ni hace 32.000 años. Sólo hace 24.000 años el norte de Europa vivió una época de temperaturas extremas- -no así el Mediterráneo- que coincidieron con las condiciones del máximo glacial. Ello pudo provocar la emigración de los neandertales hacia el sur del continente, pero no justificaría su extinción. Profesor de Paleontología de la Universidad de Alcalá Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense Tres escenarios diferentes Nuestras primeras palabras ABC Fernando Rubio Más información sobre la investigación: http: www. sciencedirect. com Más información en: http: www. press. nature. com pdf n ature 13- 09- 2007 nature 06117. pdf