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ABC JUEVES 13- -9- -2007 Arranca el curso escolar s Colegios rurales y urbanos MADRID 51 En una de las clases se escucha un disco poco habitual dentro de un colegio. Es Pa fuera telarañas de la cantante pop Bebe, un son elegido por Paloma, la profe de Matemáticas y de muchas cosas más que gusta a los niños. Flavia, Gigi, Adina y Rosena- -todos rumanos- -comparten chismorreos de principio de curso con Yolanda, Silvia, Paula y Daniel, españoles. No hay ningún problema de entendimiento. Ahora, los rumanos ya dominan el español a las mil maravillas. Han necesitado, eso sí, un curso de adaptación y de apoyo a través de las clases y la labor de los docentes. Los rumanos, yo lo veo por los niños, no tardan mucho en aprender nuestro idioma. Tienen una capacidad impresionante para ello. Y, además, se esfuerzan explica la jefa de estudios, Felicidad Arjona. El centro es pequeño. Los sólo 31 alumnos hacen que, muchas veces, parezcamos una gran familia. Hay mucha cercanía y mucha familiaridad. Para nosotras, estos niños son como hijos comenta Arjona. Flavia, de 10 años, es una cría rumana que derrocha desparpajo. Tiene conversación para todos y mete baza a la mínima de cambio. Está feliz en Aprender español su cole Lo mismo le ocurre a Diana, de 11 años. Gigi, con la misma edad, tiene todos los ingredientes de un chaval revoltoso. Sin embargo, asegura que le gustan las matemáticas. Y a mí gritan todos los demás. Por lo visto, esta materia la imparte Paloma, que debe hacer de esta asignatura una auténtica diversión a juzgar por lo que dicen de ella sus alumnos. En la clase de los más pequeños, Rosa se esfuerza porque los niños empiecen a familiarizarse con el material escolar. Alguno aterrizó por primera vez en la escuela. Otros son un poco más veteranos. ¿Todo es tan idílico en este colegio rural de Lozoya? Pues no. Aunque el profesorado se muestra cauto, es evidente que los ordenadores están apagados. Les falta un profesor de informática. Lo tuvieron. Ahora no. Y eso no es lógico. No se debe, nunca, ir a peor. También es cierto que 17 alumnos en un aula y 14 en otra, de distintos niveles y cursos, no facilita demasiado la labor docente. Aunque se empeñe el profesorado. Lo suyo, y ellos mismos lo admiten, es que se habilitara otro aula con sus correspondientes tutor y profesor. Que tomen nota las autoridades educativas. Se necesita un aula más Estos alumnos estrenaron ayer el nuevo colegio Agustín Rodríguez Sahagún en Vallecas Estrenando cole El colegio Agustín Rodríguez Sahagún, en el Ensanche de Vallecas de la capital, abrió ayer sus puertas por primera vez. Alrededor de 125 niños de Educación Infantil comenzaron sus clases en aulas sin decorar y en las que aún falta alguna pizarra POR BEATRIZ ROMERO FOTO IGNACIO GIL MADRID. Hace una semana parecía misión imposible, pero hoy hemos conseguido abrir el colegio En el Ensanche de Vallecas, entre edificios en construcción y calles que aún no tienen ni nombre, ayer empezaban las clases 125 niños del colegio Agustín Rodríguez Sahagún. La directora, Itziar González, se mostraba muy contenta de que el centro pudiese abrir sus puertas por fin, después de una puesta a punto contrarreloj en la que ha arrimado el hombro todo el personal del centro, incluso los profesores. Este colegio público, el único del barrio, aún está en pañales y de momento sólo acoge a niños de educación infantil pero, en los próximos años, se irán incorporando escolares de primaria. El año pasado ya empezamos a dar clase en un colegio colchón en unas instalaciones provisionales y bastante precarias en Santa Eugenia, por lo que estábamos deseando trasladarnos indicó la directora. Según los profesores, casi no hubo lloros ayer. La mayoría han llegado muy contentos, porque ya nos conocían del año pasado comentaba Arantxa, una de las profesoras del segundo curso de infantil. De hecho, esta mañana pasó a vernos un niño que hizo el año pasado el último curso de infantil con nosotros, y se ha ido llorando diciendo que quería repetir curso por quedarse en este colegio añadió González. Más caras largas y algún que otro llanto se escuchó ayer entre los niños de tres años, que empezaban ayer su vida escolar. Para tranquilizar a los padres les hemos dado una vuelta para que viesen el centro y los niños, al rato, ya estaban jugando tan contentos en la arena declaró Arantxa. Carreras por el patio, peleas por los juguetes. Los niños pasaron la mayor parte de la mañana de ayer realizando juegos cooperativos para conocerse entre ellos. Inés, con cuatro años y ataviada aún con un ligero vestidito de verano, estaba muy contenta por volver al colegio. Sin soltar la mano de su profesora, relataba a todo el mundo que este verano ha estado en la playa con su familia. Me gusta más jugar en la arena que leer afirmaba Inés. La mayor parte de los niños de este centro son españoles. Muchos de ellos son hijos de familias jóvenes, que se acaban de mudar al barrio o que están esperando que, de un momento a otro, les entreguen sus pisos. En mi clase hay un niño chino y varios gitanos de La Cañada manifestaba Arantxa. Lo que hay que conseguir es que no haya ningún colegio gueto para que los niños extranjeros se integren perfectamente manifestó González. El colegio Agustín Rodríguez Sahagún cuenta de momento con ocho aulas de infantil, una sala de usos múltiples- -que se usará como aula de psicomotricidad y de música- un comedor, varios despachos y 6 aulas de primaria, que se inaugurarán el curso que viene. Aún así, todavía queda por rematar la cocina, que no funciona y construir otro edificio, que albergará más clases de primaria señalaba la directora. Aún nos faltan ordenadores, muebles, incluso alguna pizarra, pero los niños están muy contentos y nos ayudan mientras juegan a decorar las paredes vacías de las aulas añadió Arantxa. Integración Los niños de esta escuela comenzaron el año pasado sus clases en un colegio colchón Lo que hay que conseguir es que no haya ningún colegio gueto manifestaba la directora Dos alumnos ordenaban ayer sus libros en el primer día de clase