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50 MADRID Arranca el curso escolar s Colegios rurales y urbanos JUEVES 13 s 9 s 2007 ABC Mi place scoala de Lozoya Me gusta mi escuela en rumano se dice mi place scoala De los 31 alumnos que hay en el único colegio público del municipio serrano de Lozoya, 16 proceden de Rumanía, es decir, más del 50 por ciento. Ayer, ellos y sus compañeros españoles volvían alegres al cole POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTOS DE SAN BERNARDO MADRID. El Colegio Agrupado Rural (CRA) de Lozoya, el único con que cuenta este municipio serrano, tiene muchas cosas especiales. Para empezar, más del 50 por ciento de sus alumnos proceden de familias inmigrantes. Rumanos, para más datos. Son 16. Todos rumanos. No hay otra nacionalidad aquí. Los otros quince niños son españoles, vecinos también de este precioso pueblo del Valle del Lozoya. El segundo pellizco especial lo constituye el profesorado. Su abnegación y su entrega. Son, como ellos mismos se llaman, itinerantes ¿Qué significa esto? Pues ni más ni menos que desde el CRA de Lozoya se organiza a otros tres colegios de la zona: el de Garganta de los Montes, el de Pinilla del Valle y el de Canencia. Lo particular de esa organización es que los alumnos de Garganta, Pinilla y Canencia no se mueven de su pueblo para ir a clase a Lozoya, sino que son los profesores los que rotan y van desde Lozoya- -el día que le corresponde y según su especialidad docente- a los otros tres pueblecitos. El alumnado, casi al completo, del colegio de Lozoya disfrutaba ayer con su primera jornada académica En una de las aulas se da clase a los niños de 4 y 5 años así como a los de primero y segundo de primaria. Es la de los pequeños, como dicen aquí las profesoras. En la otra estudian los de tercero, cuarto, quinto y sexto de Educación Primaria. ¡Menudo lío! exclamamos. Qué va. Ni mucho menos. Como veis hay espacio suficiente para separar las mesas según el curso dice Felicidad. Y es cierto, en las dos aulas, con mucha luz que entra a través de sus grandes ventanales, se puede agrupar fácilmente a los niños según el curso al que pertenecen. Todos tienen su tutora. Son los profesores de apoyo y los especialistas los que se mueven cada día hasta Canencia, Garganta de los Montes y Pinilla del Valle. Hay que repartirse y eso, aquí, lo tienen perfectamente milimetrado. En total, entre los cuatro pueblos, se atiende y enseña a un total de 114 alumnos de Infantil y Primaria. Cuando llegan a Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) salen del CRA de Lozoya y no tienen más remedio que trasladarse hasta el municipio de La Cabrera. Actividades extraescolares para todos los gustos Además de la actividad docente, en el colegio rural agrupado de Lozoya no se descuidan las actividades extraescolares. Forman parte de la filosofía y el ideario del centro. Hay lectura, salidas y excursiones al campo- -tan cerquita como lo tienen- -para estudiar de cerca la naturaleza. Es divertido conocer los nombres de las plantas y ver a los bichitos cuenta la pequeña Flavia. Pero si de algo presumen aquí es de su Día del Libro un certamen- -casi un concurso- -que premia los relatos más originales y divertidos. Los crudos inviernos Estamos acostumbrados y nos gusta dice Felicidad Arjona, la jefa de estudios que, haciendo honor a su nombre, se muestra encantada con prestar este servicio público a los niños. Lo malo es en invierno, cuando nieva y con las carreteras heladas. Las distancias son muy cortas entre pueblo y pueblo. No pasa nada. Lo tenemos controlado. Hablo, al menos, por mí misma Las carreras, las risas y el griterío invaden las dos aulas de este colegio rural. Ayer fue el primer día de clase y había nervios. También expectación. El reencuentro con los compis ha sido muy positivo y muy esperado. Eso es lo que Luego los imprimen en un librito, modesto pero muy emotivo, donde quedan reflejados los trabajos de los chavales. En la introducción del último texto- -corresponde al curso 2006- 2007- -queda claro que volvemos a encontrarnos para festejar la fiesta de las letras. Este año la segunda convocatoria del concurso de relatos nos ofrece una amplia oferta de aventuras para vivir y soñar Los alumnos son los redactores de los mini cuentos. Os invitamos- -añade- -a cerrar los ojos y de la mano de Alicia viajar hasta Italia donde, al parecer, se puede volar sobre un delfín y conocer a Marco. Laura hace crecer a una mamá y Hugo nos traslada a París en un avión multicolor Por soñar que no quede. mediato con la mejor de sus sonrisas. Los 31 alumnos del colegio de Lozoya cuentan con tan sólo dos aulas. El centro no es muy grande y no da para mucho más. Menos mal que se trata de aulas espaciosas y hay sitio suficiente para todos ellos. El edificio es de piedra, como las antiguas escuelas rurales unitarias, las de toda la vida, una construcción muy del tipo de los edificios serranos a base de granito y tejado de pizarra. Todo milimetrado Los profesores del colegio rural de Lozoya se trasladan a otros tres pueblos para que los alumnos no se muevan En total, el centro atiende a 114 estudiantes de Pinilla del Valle, Garganta de los Montes y Canencia Espacio y luz nos aseguran los muchachejos. Huele de forma especial, a nuevo. Libros, lapiceros, mochilas, estuches están a estrenar. Los críos se apresuran a ayudar a sus profesoras Rosa y Paloma en la ubicación de los textos que pertenecen a la biblioteca. Imposible evitar las carreras y el jolgorio. Alguno hasta se pega un meneo contra una silla, pero se levanta de in-