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20 ESPAÑA JUEVES 13 s 9 s 2007 ABC ERC celebra que Pujol y Maragall se hayan sumado al club soberanista Á. MARÍN BARCELONA. El vicepresidente del gobierno catalán y líder de ERC, Josep Lluís CarodRovira, alabó ayer los discursos soberanistas de Jordi Pujol y Pasqual Maragall y resaltó que sintió el orgullo de ser catalán tras escuchar a los dos ex presidentes en el acto de entrega a ambos de la medalla de Oro de la Generalitat. Es el momento de la historia catalana- -destacó Carod- -con más partidarios de que Cataluña tenga su propio Estado Tras subrayar el proceso de soberanismo del catalanismo en que se encuentra Cataluña, el dirigente republicano apuntó que no habrá futuro nacional soberano en Cataluña sin la complicidad básica de buena parte de CiU y del PSC Carod también interpretó de forma positiva el discurso del presidente de la Generalitat, José Montilla, en el que afirmó que nadie nos hará ir, como un pueblo, por un camino que colectivamente no deseamos Según el vivepresidente del gobierno de la Generalitat, Montilla hacía referencia al derecho a decidir pese a que el mandatario catalán nunca se ha pronunciado a favor de esta iniciativa de las plataformas independentistas. Los discursos soberanistas de Pujol y Maragall provocaron una gran satisfacción entre los dirigentes de ERC, que les dieron la bienvenida al club del soberanismo El presidente de PPC, Daniel Sirera, sin embargo, mostró su preocupación por la deriva soberanista en que se encuentra Cataluña. No sólo Maragall, sino también Montilla, apuestan abiertamente por la soberanía, la nación catalana y la independencia denunció Sirera tras asegurar que el PPC es el único partido no nacionalista en Cataluña. Maragall, por su parte, se desmarcó ayer de la propuesta del líder de CiU, Artur Mas, de refundar el catalanismo, pese a que recientemente demostró cierto interés por la casa grande del catalanismo Tras asegurar que el proyecto convergente no me emociona el ex presidente socialista aclaró que no me he apuntado a la refundación (de Mas) porque el catalanismo ya está fundado desde hace tiempo Maragall se queda en su casa, no la socialista, la de toda la vida, sino en la del Partido Europeo, que él impulsa. Montilla avala el Estatuto en Madrid para el encaje de Cataluña en España El presidente de la Generalitat celebró la Diada en la capital con un discurso en el que trató de atemperar los excesos de Maragall en los actos de Barcelona BLANCA TORQUEMADA MADRID. La celebración ayer de la fiesta nacional de Cataluña (la Diada en Madrid, un día después de la fecha oficial, reveló nuevos síntomas de que los socialistas tienen ya cargadas las pilas preelectorales y están tratando de recuperar en todos los frentes un discurso nacional al menos de cara a la galería. Las palabras del presidente de la Generalitat, Josep Montilla, ante los catalanes residentes en la capital de España brindaron un mensaje con aparente sentido de la responsabilidad (mencionó a España hasta ocho veces) mal avenido con el de su predecesor en el cargo y compañero de partido, Pasqual Maragall, quien secundado en parte por Pujol ha aprovechado esta Diada para proclamar que ha llegado la hora de que la nación catalana reclame su Estado Los coros los ha hecho el vicepresidente del Gobierno tripartito, Josep Lluís Carod- Rovira, quien se ha entretenido anunciando que en 2014 habrá un referéndum de autodeterminación. Tales excesos no fueron obstáculo para que el presidente de la Generalitat presentara ayer en la madrileña Residencia de Estudiantes la cara más amable de los socialistas catalanes, a través de un alegato en favor de la lealtad en una España unida más que unificada Desde 1977- -proclamó Montilla- Cataluña ha vivido un periodo largo y fecundo de normalidad política e institucional y de transformaciones económicas y sociales Este preámbulo le sirvió para, a renglón seguido, defender el nuevo Estatuto, a espaldas de todos los argumentos que lo tachan de inconstitucional y confederal: No me cansaré de decirlo- -enfatizó- El Estatuto es un gran avance, porque nos otorga más y mejores herramientas para gobernarnos y para llevar a cabo las inversiones que necesitamos y que durante demasiados años hemos visto regateadas Montilla vendió las presuntas bondades estatutarias con el argumento de que ese texto legal propiciará la superación secular del problema de encaje de Cataluña en España y sentará además las bases para que esa Comunidad aporte lo mejor de sí misma al proyecto común que representa una España más plural Antes, deslizó una advertencia al Tribunal Constitucional, que tiene en su tejado el futuro de la polémica ley: El regateo, la laminación, la obstrucción interesada a su pleno desarrollo no sólo no supondría avance alguno, sino que llegaría a tener un efecto totalmente contrario No eludió una alusión de cortesía a quienes le han precedido al frente de la Generalitat, al mencionar su reconocimiento a los ahora desmelenados ex presidentes Maragall y Pujol, en un intento de aquietar las aguas tras el reto lanzado por ambos al formular aspiraciones secesionistas. Sin querer entrar a evaluar lo sucedido en la Diada, sí calificó la jornada de intensa También hubo en el discurso de Montilla una andanada contra el PP, sin mencionarlo: Poco ayudan a España quienes miran e interpretan a Cataluña desde la incomprensión e incluso desde la animadversión, a partir del cálculo de un dudoso beneficio electoral En esa línea, abundó en que ser amigo de Cataluña, aceptarla, respetarla, asociarla, es la manera moderna y de futuro de ser español Después de su discurso, tuvo palabras elogiosas para Josu Jon Imaz, de quien dijo que tiene un gran concepto personal y político, por su capacidad para establecer buena relación con personas de ideologías diversas Apelación a la lealtad Montilla, con los ministros Bernat Soria y Joan Clos ayer en Madrid JULIÁN DE DOMINGO CAVA, JAZZ Y SOSIEGO DESPUÉS DE LA TORMENTA La visita de Montilla a los catalanes afincados en Madrid, arropado por tres ministros del Gobierno de Zapatero, se saldó con seny y sin salidas de tono B. T. MADRID. Mientras una brisa intensa que parecía preludiar tormenta mezclaba en el ambiente las lenguas de Verdaguer y Cervantes, los varios centenares de asistentes a la celebración de la Diada en Madrid, congregados en los jardines de la Residencia de Estudiantes, aguardaban a su nuevo president (el año pasado les visitó Maragall, en sus estertores) con más sosiego que desaforada expectación (más seny que rauxa acompañados por una banda sonora de jazz interpretado en directo, a lo Tete Montoliú, bandejas generosas de bebida (cómo no, también cava) y un menor despliegue de viandas, reserva- Maragall se queda en su casa das para después del discurso de Montilla. El jefe del Gobierno tripartito catalán llegó puntual, al filo de las ocho, y fue abordado por muchos de sus paisanos residentes en Madrid, que le estrecharon la mano con calor y contadas manifestaciones de exaltación, como el clásico Visca Catalunya además de algún que otro estrambote de Visca el Barça al que Montilla respondía: També, també Arropado por la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, el de Sanidad, Bernat Soria (valenciano asimilado, en esta ocasión) y el de Industria, Joan Clos, Montilla tuvo la ocasión de vivir una velada tranquila tras los sobresaltos del día anterior. Calma tras la tempestad.