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12 ESPAÑA Convulsión en el nacionalismo vasco JUEVES 13 s 9 s 2007 ABC Edurne Uriarte Las de Caín en Sabin Etxea Arzalluz, Ibarretxe, Egibar... la lista de pesos más o menos pesados del ala dura del PNV con los que ha discutido Imaz desde su llegada a Sabin Etxea es casi más larga que su mandato. Ayer tiraba la toalla POR M. LUISA G. FRANCO BILBAO. Tres años y medio de broncas internas. Josu Jon Imaz ha ejercido el liderazgo en el PNV desde que fuera elegido presidente del EBB (ejecutiva del partido) en enero de 2004, con el apoyo de la poderosa organización de Vizcaya. Su expresión comedida no ha sido incompatible con un criterio férreo, que le llevó a desautorizar públicamente al lendakari el pasado julio, advirtiéndole que su propósito de celebrar una consulta popular sobre el derecho a decidir antes de que termine la legislatura entra en contradicción con las directrices del PNV que prevén que la consulta debe realizarse en ausencia de violencia Ibarretxe se enfrentó entonces a la cúpula del PNV sabien, do que contaba con respaldo en el seno de su partido, donde acaba de abrirse el proceso de relevo de la dirección. Las heridas que dejó hace tres años la sustitución de Arzalluz por Imaz siguen abiertas y el enfrentamiento fratricida ha llegado al punto de destapar escándalos que afectaban a candidatos del otro bando en las últimas elecciones municipales, maniobras denunciadas públicamente por los rivales internos. El ala más extrema del peneuvismo no ha dejado de hacerle pasar las de Caín durante su estancia en Sabin Etxea. Los primeros gestos de distanciamiento entre Imaz y el lendakari fueron interpretados como un intento de recuperar la tradición del PNV de mantener el control y el liderazgo del partido, frente al protagonismo que en la última etapa de Xabier Arzalluz había adquirido el lendakari después de que el partido asumira su plan. El 23 de febrero de 2004, sólo un mes después de que Imaz relevara a Arzalluz, Arnaldo Otegi aseguraba que el protagonismo de Ibarretxe se ha visto debilitado porque ahora es Imaz el que hace todas las propuestas El dirigente proetarra mostraba su preocupación por que entonces se hablaba poco del plan Ibarretxe y por las ofertas que, según él, hacía Imaz en Madrid. Otegi había advertido previamente que ciertos cambios en la actitud del PNV hacia la ilegal Batasuna, como el rechazo a su propuesta de un frente nacionalista para las elecciones generales que se celebrarían en marzo de aquel año, respondían a la sombra de Imaz. Aunque Xabier Arzalluz y Joseba Egibar habían redactado la ponencia política que aprobó el partido en enero de 2004, inmediatamente antes de elegir a Josu Jon Imaz presidente del EBB, pronto quedó claro que el nuevo líder del partido IMAZ Y YO i siquiera nos conocemos, pero Josu Jon Imaz y yo compartimos hace dos o tres meses un espacio. Uno no muy recomendable. El de las descalificaciones de la revista de prensa del diario Gara un lugar en el que el órgano proetarra pasa revista de insultos a cualquiera que se oponga a los designios etarras. Como es fácil de suponer, este periódico ocupa una buena parte de los improperios cotidianos, pero el día que encontré el nombre de Josu Jon Imaz en el mismo espacio y con una carga de odio comparable a la dedicada a este periódico y a mí misma, comprendí lo lejos que el presidente del PNV había ido en su proyecto de moderación y modernización del PNV y en su enfrentamiento a ETA. Por eso lo han engullido los radicales. Pero no sólo los de su propio partido, Egibar, Ibarretxe y el soberanismo. Sería un error quedarnos en esa limitada apreciación del problema. Imaz ha sido devorado por el radicalismo que empuja a su partido desde dentro pero también desde fuera. El de ETA y sus aledaños, el de EA, el de Ezker Batua, el de Esquerra Republicana. La derrota del proyecto de moderación de Imaz y de la esperanza que había abierto para la democracia española es el triunfo de ese radicalismo. De todo él, incluido el de ETA. El problema que atañe a los demás, a los no nacionalistas, es la responsabilidad de quienes han estimulado a ese nacionalismo radical en los últimos tres años con la oferta de todo tipo de contrapartidas políticas, con acuerdos parlamentarios, e, incluso con un gobierno de coalición en Cataluña. Y, sobre todo, con un discurso que los ha legitimado políticamente y les ha dado un lugar de honor en la política española de la llamada Segunda Transición Imaz es una víctima de esa ola de radicalización, la de su partido y la del mensaje de la Segunda Transición Antes lo ha sido Rosa Díez y veremos si sobrevive Duran i Lleida. La moderación nacionalista no es rentable en la política española. Y mucho menos en el País Vasco. Allí, la moderación te expulsa de la cúpula del PNV y te coloca en la revista de prensa del Gara Como un español cualquiera. Como este periódico o como yo misma. N Apoyo de Otegi a Ibarretxe Estrategia de la vieja guardia no iba a plegarse a la estrategia de la vieja guardia a la que había ganado en las elecciones internas con el apoyo del presidente de la ejecutiva de Vizcaya, Íñigo Urkullu. En su primer discurso como presidente peneuvista, Imaz quiso hacer compatible la defensa de los planteamientos del plan Ibarretxe incluida la aspiración de ampliar la nación vasca a Navarra y al País Vasco francés, con un llamamiento a los no nacionalistas para construir juntos, mediante un pacto abierto a todos, la denominada nación UNA MALA NOTICIA PARA EL EMPRESARIADO Imaz supo tejer desde su puesto de consejero de Industria una red de contactos económicos que han servido de mucho a la relación Madrid- País Vasco A. LASO D LOM MADRID. El mundo empresarial pierde un gran interlocutor con la retirada de la política de Josu Jon Imaz, por lo que se resentirán muchas decisiones económicas que unen o separan a Madrid del País Vasco. No sólo en el ámbito empresarial vasco, grupos como el BBVA, Iberdrola, TPI, Gamesa o Mondragón, le echarán de menos, sino también grandes compañías ubicadas en toda España, y en particular importantes constructores o banqueros con los que Imaz ha tenido muy buenas y frecuentes relaciones, haciendo muchas veces una importante labor de encaje de las posiciones económicas con el peculiar credo nacio- nalista. Algo bastante difícil pero muy útil para contrarrestar la autarquía económica a la que lleva el nacionalismo en el que él milita aunque desde posiciones más moderadas. Químico de profesión y con amplia experiencia europea como parlamentario, también fue durante largo tiempo consejero de Industria del Ejecutivo vasco, puesto desde donde tejió una una importante red de contactos con el mundo empresarial, que ha mantenido y alentado en su última etapa política. Se le considera el responsable final de desbloquear asuntos económicos que estaban atrancados como el famoso cupo vasco, así como de decisiones de apoyo parlamentario puntual al PP o al PSOE. Ha estado detrás de las más impor- tantes operaciones económicas en el País Vasco, incluso de las fallidas como la fusión de las tres cajas, que ahora volverá plantearse tras los cambios políticos en Álava. Sin duda ha sido un político muy próximo al BBVA, en especial a su vicepresidente, José Ignacio Goirigolzarri, pero también de la máxima confianza de algunos de los consejeros de la entidad como el empresa- Hace poco acompañó a Galán a Escocia, durante la compra de Scottish Power por parte de Iberdrola