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ABC JUEVES 13- -9- -2007 Nuevo caos en las Cercanías catalanas, resaca de la Diada más nacionalista 11 Testigo de cargo contra ETA Imaz no sólo ha sido un aliado fiel del Zapatero en el proceso sino que cuando ETA responsabilizó al Gobierno de la ruptura, lo desmintió. La banda no se lo perdonó. Le hizo blanco de sus amenazas, pero obvió a Ibarretxe y Egibar, promotores de un referéndum con ETA en activo POR J. PAGOLA P. MUÑOZ MADRID. Si alguien cree que a ETA se le puede derrotar desde un despacho del barrio de Salamanca está muy equivocado La afirmación es de uno de los máximos responsables de la lucha antiterrorista y da una idea clara de la importancia que el Gobierno daba a poder contar con la colaboración del PNV de Imaz en su plan para acabar con la banda. Su dimisión, pues, plantea un serio problema en la estrategia del Ejecutivo, que ve con preocupación una posible radicalización de la formación nacionalista en su intento de ocupar el espacio electoral de Batasuna. Todos los pasos que el Gobierno ha dado a lo largo de los últimos meses en materia antiterrorista los ha consultado previamente con el dirigente nacionalista, que se convirtió en uno de los principales enemigos de los pistoleros, tal como ha quedado patente en sus comunicados, los zutabes (boletines internos) y las declaraciones de los habituales portavoces filoetarras. se prolongaron hasta noviembre. En total, fueron once los encuentros celebrados en el Santuario de Loyola. Las negociaciones avanzaron a pesar de que los pistoleros habían comenzado ya a lanzar señales evidentes de que esta vez tampoco estaban dispuestos a ceder un milímetro en sus posiciones. El robo de las pistolas en Francia o los tiros al aire disparados por un etarra en Oyarzun durante la celebración del gudari eguna así lo confirmaban. El 31 de octubre se produjo la reunión clave. Después de semanas de intensas negociaciones los asistentes a esa reunión se levantaron de la mesa con un preacuerdo, que incorporaba la creación de una Eurorregión vasca, un nuevo marco jurídico- político para el País Vasco y la creación de un órgano común con Navarra que dispondría además de capacidad legislativa. En esos momentos, tanto Imaz como el Gobierno estaban convencidos de que el final de ETA era posible. Poco duró el optimismo. La siguiente reunión, convocada en principio para firmar el acuerdo, acabó con un fracaso rotundo después de que Batasuna, siguiendo como siempre las instrucciones de la banda, pusiera encima de la mesa unas exigencias imposibles de asumir, ni siquiera por los nacionalistas. En diciembre llegó el atentado de la T- 4 de Madrid, en el que dos personas fueron asesinadas. Este verano, cuando ETA, a través de Gara contó su versión de las negociaciones, Imaz no dudó en saltar a la arena pública para atribuir toda la responsabilidad de la ruptura a ETA y a la falta de autonomía política y coraje de los batasunos. Fue el propio dirigente del PNV quien desveló, por primera vez, la espantada de Batasuna, porque la organización criminal no quería el acuerdo. Además, a través de Deia el PNV ofreció su versión de los acontecimientos, que en la práctica suponía una defensa de la actuación del Gobierno en el proceso de paz Los dirigentes de Batasuna, a la hora de repartir responsabilidades por la reanudación de la actividad terrorista, arremeten abiertamente contra el PNV de Imaz y Urkullu admitiendo así la existencia de un PNV de Ibarretxe o Egibar al que, por lo visto, no tienen nada quev reprochar. No parece ser una casualidad. Mientras que el lendakari y el dirigente guipuzcoano sostienen que incluso con atentados es necesario el diálogo con ETA y factible una consulta sobre la autodeterminación, el todavía presidente del PNV pone como condición previa la ausencia total de la presión terrorista. Imaz lo dejó claro en un artículo publicado en julio, en el que sostenía que antes de convocar un referéndum habría que llegar a un acuerdo con el Estado. Una consulta ciudadana planteada como escenario de acumulación de fuerzas para una confrontación política es muy discutible escribía. Pero en las condiciones actuales es más grave. Puede ser el plan b al que se acoja una ETA, que declare un alto el fuego permanente como los anteriores, esperando que la misma se lleve a cabo. ¿Qué pasaría el día después si no hubiera acuerdo político con el Estado? Visto lo visto durante tantos años, no hace falta ser adivino para imaginar a ETA matando en nombre de la defensa de una presunta voluntad popular no atendida. La consecuencia de todo ello puede ser diabólica. No en nuestro nombre Así, sostenía que ahora sólo la acción policial y su debilitamiento operativo pueden llevar a ETA a cerrar definitivamente la persiana La espantada de Batasuna En ayuda de Eguiguren Josu Jon Imaz, presidente del PNV ABC El papel clave jugado por Imaz es reconocido por el Ejecutivo y probado por los acontecimientos. En el mes de junio de 2006, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, protagonista además de los primeros contactos con la banda, pedía al PNV que se incorporara a las conversaciones con Batasuna para que ayudara a intentar superar los recelos que ambas partes levantaban entre sí. Hay que recordar además que en aquella época Zapatero anunciaba mediante una declaración oficial en el Congreso que había autorizado los contactos con los terroristas. Josu Jon Imaz, que siempre ha mantenido una buena relación con el presidente del Gobierno, accedió a esa petición y a partir del mes de septiembre las reuniones con el entorno etarra eran ya a tres bandas. El propio dirigente nacionalista y su hombre de confianza, Íñigo Urkullu, participaron activamente en esos contactos, que Imaz, en contra de las tesis de Ibarretxe y Egibar, condiciona una consulta popular y un diálogo con ETA al cese definitivo de la actividad terrorista Los proetarras arremeten contra el PNV de Imaz admitiendo un PNV de Ibarretxe al que nada parecen tener que reprochar