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4 OPINIÓN JUEVES 13 s 9 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro BACHILLER SIN ESFUERZO IENTRAS Sarkozy comienza el curso escolar en Francia tomando medidas en favor de la cultura del esfuerzo Rodríguez Zapatero está dispuesto a dar toda clase de facilidades para que los alumnos españoles consigan títulos devaluados. La ministra de Educación y Ciencia anuncia ahora que los alumnos de primero de bachiller que suspendan hasta cuatro asignaturas podrán optar por repetir el curso completo o por matricularse de las pendientes con el añadido de algunas materias de segundo. En teoría, eso no significa que hayan superado el curso; sin embargo, más allá del formalismo, lo cierto es que podrán avanzar hasta el nivel siguiente, ya que es poco realista suponer que prefieran repetir. Mercedes Cabrera ofrece un extraño argumento a la hora de justificar una norma que carece de sentido: para evitar las elevadas tasas de abandono escolar, sostiene la ministra, hay que hacer menos rígida y más flexible esta etapa de secundaria. En la práctica, se trata de dar más facilidades para cumplir formalmente con los objetivos de la UE, esto es, un índice de abandono del diez por ciento frente al treinta por ciento actual en España. El MEC ofrece así una falsa solución para un problema real: al rebajar todavía más el nivel de exigencia, la enseñanza secundaria se convertirá en una fábrica para expedir títulos que nadie se tomará en serio. Hace tiempo que la comunidad escolar exige un pacto de Estado por la educación. Sin embargo, el Gobierno sigue empeñado en una maniobra de distracción con fines partidistas, a través de la Educación para la Ciudadanía, mientras el sistema educativo se degrada sin remedio. Todos los informes internacionales coinciden en el bajo nivel de nuestros escolares, y ello repercute- -como es lógico- -en la escasa competitividad de la Universidad española en la escena mundial. Una economía moderna no puede jugar en la Champions según la analogía deportiva del propio Zapatero, si la educación no garantiza profesionales solventes y acostumbrados al trabajo duro para alcanzar sus metas. Un adolescente que encuentra el camino sin obstáculos para avanzar en sus estudios puede sucumbir fácilmente a la tentación del mínimo esfuerzo. Además, la autoridad de padres y profesores queda en entredicho si los jóvenes sin madurez suficiente se sienten protegidos por un sistema que les otorga toda clase de ventajas. El voluntarismo de la ministra cuando declara que más flexibilidad no significa menos exigencia es un simple brindis al sol para dar cobertura a una decisión absurda, criticada con toda razón por el PP. Por este camino, la ya discreta calidad de nuestra enseñanza secundaria puede caer bajo mínimos en los próximos tiempos. M LA BATALLA PERDIDA DE SOLBES ON tantas y tan importantes las discrepancias entre el vicepresidenteeconómicoy variosdesus compañeros degabinete que es legítimo preguntar qué hace un ministro como Pedro Solbes en un Gobierno como el de Rodríguez Zapatero. La natalidad subvencionada, los alquileres desgravados y el dentista gratis han sido las propuestas sociales del Ejecutivo socialista alas queSolbes ha puesto objeciones, algunas tan graves que en cualquier Gobierno serio habrían bastado para retirarlas. También se opuso al proyecto de vivienda garantizada quehapropuestolaJunta deAndalucía. Sinembargo, conRodríguez Zapatero, el ministro de Economía ha quedado relegado a un papel de pepito grillo y portador de malas noticias, cuyas sensatas observaciones a la inviabilidad de ciertas iniciativas electoralistasson despachadasdemanera despectiva. Ayer lo hizo el último en llegar al Gobierno, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, quien afirmó que su plan de asistencia bucodental irá adelante y se mostró indiferente a las críticas de Pedro Solbes, a pesar de que estas eran de absoluto sentido común. Dijo Solbes eldíaanterior quelapropuesta de Soriacarecía dememoria presupuestaria y que la sanidad es una competencia de las comunidades autónomas. Es decir, que ni hay dinero previsto ni hay potestad administrativa para hacer lo queproponeel ministro de Sanidad. La consecuencia lógica de las valoraciones de Solbes debía haber sido la retirada del plan de asistencia bucodental. Sin embargo, la inversión de prioridades en el Gobierno de Zapatero hace que primen las necesidades electorales de su partido sobre la administración responsable de los recursos públicos. Por otro lado, si Soria se siente fuerte frente a Solbes- -lo cual da la medida del estado en que sehalla el Ejecutivo- -es porque Zapatero lo respalda. Así se desprende de la rotunda afirmación de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien no dejó lugar a dudas: los niños de 7 a 10 S años tendrán dentista gratis porque Solbes y Soria se van a encontrar La sentencia de la vicepresidenta equivale a una orden al ministro de Economía para que deje de actuar como tal y sea cómplice, por omisión y silencio, de la terapia electoralista que el Gobierno está recetándose para ganar las elecciones. Lo más grave de todo es que, en el momento en el que la situación económica muestra claros síntomas de deterioro- -aunque la Comisión Europea haya echado a Zapatero el capote de mantener las previsiones de crecimiento para 2008, el Gobierno haya decidido prescindir de su ministro de Economía por la vía de hecho. Por otro lado, la descoordinación interna del Gobierno ya no se esconde. Los ministros de Vivienda y de Sanidad se lanzan a hacer propuestas que sólo se podrían aplicar con un claro incremento del gasto público sin antes tener en consideración la opinión del ministro de Economía. Una vez puede ser un error, pero dos arrinconamientos seguidos a Solbes sólo se puede interpretar como una estrategia deliberada de marginarlo de las principales decisiones tácticas de la campaña electoral que abrió Zapatero en Rodiezmo con su promesa de subir algunas pensiones. Así, es imposible confiar en la capacidad del Ejecutivo socialista para afrontar con garantías un período de incertidumbre e indefinición económica como el que diagnosticó Pedro Solbes hace pocos días. No es serio que el ministro de Economía esté jugando este papel decorativo en el Gobierno. Si Rodríguez Zapatero ha optado por no hacer política económica y no quiere ser cómplice de este dislate, Solbes haría mejor yéndose. No va a repetir en la próxima legislatura, en caso de quegane el PSOE las elecciones, y, por tanto, está en las mejores condiciones para hablar y actuar con plena independencia, sin quemar más su merecido prestigio en una batallapor el sentidocomún, queyalehademostrado Rodríguez Zapatero que la tiene perdida. LIZARRA PUEDE CON IMAZ A decisión de Josu Jon Imaz de abandonar la presidencia del PNV y la actividad política es una rotunda victoria del PNV que pactó con ETA el acuerdo de Estella y alumbró el Plan soberanista del lendakari Ibarretxe. No es que Imaz se vaya por repudiar ambos episodios de la historia de su partido- -que él mismo protagonizó desde diferentes cargos- -o por no aceptar, en el momento que fuera conveniente, una consulta de autodeterminación, sino porque su apuesta estratégica actual de reconducir al PNV a un comportamiento más pragmático y menos dogmático ha chocado con la radicalidad soberanista que predomina en el nacionalismo desde 1998. Imaz no es menos nacionalista que Joseba Egibar o Juan José Ibarretxe, pero su forma de entender la práctica del nacionalismo y de asegurar la permanencia en el poder le llevaron a lanzar un desafío cuyo desenlace teórico habría sido, con toda probabilidad, un pacto con los socialistas, que sustituyera a la coalición con Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida. El problema de Imaz es que carecía de la fuerza interna suficiente para realizar su proyecto y así se desprende de la carta que envió a los medios, fiel reflejo de un político que se siente aniquilado- -y no es el primero- -por su propio partido. El detonante de esta decisión de Imaz ha sido el acuerdo de la directiva del PNV sobre el proyecto de ponencia política que se presentará a sus bases en los próximos meses. El documento- -un auténtico manifiesto de ensoñación aranista- -contiene análisis y propuestas que eran incom- L patibles con la visión de Imaz sobre el papel que el nacionalismo democrático debía asumir en el País Vasco, porque, lejos de cortar amarras con la beligerancia ultranacionalista del Pacto de Estella y del Plan del lendakari, se ratifica en sus bases más esenciales, tales como la soberanía, la territorialidad y el derecho a la autodeterminación ejercido mediante una consulta popular, sin fecha pero cierta. El paso de Imaz por la presidencia del PNV se benefició de los favorables juicios de los no nacionalistas- -que ayer lamentaban su decisión- -más que de hechos concretos hacia una moderación del nacionalismo. La caída de Imaz pone igualmente de manifiesto la capacidad destructiva de la estrategia de Zapatero, que ha terminado por arruinar las expectativas de un presidente del PNV sobre el que el presidente del Gobierno descargó un parte fundamental de su proceso de paz El mandato de Imaz en el PNV quedará registrado como una nueva demostración de que en este partido la moderación, aunque sólo fuera desde un punto de vista táctico, se paga cara, porque el nacionalismo vasco no entiende de formalismos a la hora de plantear sus viejas reivindicaciones soberanistas. Al margen de quedar seriamente dañadas las posibilidades de pactos poselectorales con el PP en 2008, el efecto más grave de esta reafirmación ultranacionalista del PNV es que en el País Vasco vuelven hoy a converger, en sus más exacerbadas expresiones, las dos causas de su déficit democrático: el terrorismo de ETA y la doble moral del PNV.