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ABC MIÉRCOLES 12- -9- -2007 Muere en Viena Joe Zawinul, uno de los padres del jazz eléctrico 79 Harta de matar dragones Isabel Allende vuelve a invocar la presencia de su hija Paula como confidente de un relato de las memorias de la familia posteriores a su muerte La escritora se confiesa matriarca de una inmensa tribu, aunque se autoinculpa de mandona e independiente, tribal y solitaria por exigencias de su trabajo Mujer de carácter, desde niña cuidó de sí misma y se negó a ser la doncella del cuento, si bien ahora le gustaría serlo: Me he cansado de matar dragones No se ha permitido el hundimiento ni el de los suyos en el pozo sin fondo de la infelicidad. Incluso llegó a decirle a Willie, su marido: Enderézate, tenemos que remar De Willie afirma: Me conoce más que yo misma y aun así me ama. Como dos ciegos nos tocamos, nos olemos, percibimos la presencia del otro como se siente el aire Isabel, reconocida feminista, no tiene problema en admitir que nada le produce más inseguridad que no tener cerca un espejo y confiesa que se ha sometido a la cirugía plástica sabe y ayuda a salir a los demás del hundimiento en el pozo de la infelicidad. No es extraño, pues, que un día le dijera a Willie: Enderézate, tenemos que remar Y vaya si remaron, incluso contra sus propios conflictos. Las alegres anécdotas de los nietos, el cariño que se impone a la adversidad, locuras familiares que mueven a risa y diversión, también campean por estas memorias. Isabel y Willie, viajeros ambos por cuenta propia, desierto incluido, se ausentan, a veces juntos, a veces ella en solitario por cuestiones profesionales. Destinos han sido Europa, Australia, Nueva Zelanda, zonas de África, Asia, incluyendo Estados Unidos, donde sólo le falta poner el pie en Dakota del Norte... Cosas de ser una escritora de fama mundial, algunos de cuyos títulos se han llevado al cine, no siempre con buen resultado. La muchacha que empezó su carrera literaria en el periodismo se sumergió, después, en la ficción siempre con algún aliento de realidad vivida. Así nacieron Hija de la fortuna De amor y de sombra Eva Luna El plan infinito Infinita parece su vocación, aunque ya no siga el rito de empezar un nuevo libro el 8 de enero de cada año. Como mujer, tal y como le escuchó a su tío Ramón, ha sabido deshacerse de la camisa de fuerza de las convenciones En su opinión, la vida se hace caminando sin mapas ni forma de volver atrás Deja claro que los enredos surgen en el momento menos pensado, pero ha logrado que ninguno de índole familiar asuste a sus nietos. Feminista y femenina asegura que nada la hace sentirse tan insegura como la falta de un espejo y de hecho confiesa que se ha sometido a la cirugía plástica. Tenía 45 años cuando encontró a Willie y ahora anda en la sesentena. Mujer de carácter, escribe que desde que era niña cuidó de sí misma y se negó a ser la doncella del cuento, si bien ahora le gustaría serlo: Me he cansado de matar dragones Willie le asegura que para él siempre ha sido lo que ansía. Quizá por eso ella le hace una de las más poderosas declaraciones de amor que puedan darse: Me conoce más que yo misma y aun así me ama. Como dos ciegos nos tocamos, nos olemos, percibimos la presencia del otro como se siente el aire Sus memorias lo dejan claro. Isabel Allende como madre se exige una oración interminable. Como mujer, su amor cabe en uno de esos boleros que arrasan el corazón y le permiten renacer día a día. Prefiero la crónica al columnismo, porque no creo que mi opinión deba infligirse continuamente al lector Antonio Muñoz Molina Escritor y académico de la Lengua -No lo sé. Estoy ahí, tanteando. Esto es siempre estimulante. No tengo todavía claro sobre qué será. Es que los libros no siempre te salen. Pero será completamente distinta a El viento de la luna ¿Sobre qué? Infinita vocación El autor, que ayer presentó en la ciudad califal la reedición de Córdoba de los Omeyas publicado por la Fundación Lara, señaló que el libro que tú escribes nunca es el que tú querías escribir TEXTO: RAFAEL A. AGUILAR FOTO: ROLDÁN SERRANO CÓRDOBA. Muñoz Molina volvió ayer sobre sus pasos en la Córdoba de los Omeyas que recreó a principios de los años noventa en un libro editado por Planeta, y que ahora ha rescatado la Fundación Lara en un formato mayor y con un rico despliegue ilustrativo. El escritor reflexiona en esta entrevista sobre el panorama literario del país. ¿De qué libros suyos se siente más satisfecho y de cuáles menos? -Yo no pienso en eso. Yo tengo el recuerdo de haber hecho en cada momento lo mejor que he podido. Lo que tengo claro es que el libro que tú escribes nunca es el que tú querías escribir. Así siempre te queda la puya para escribir otro. Y eso siempre es bueno. -El columnismo acaba de perder a una de sus plumas más destacadas, Francisco Umbral. ¿Le interesa la literatura que se hace en los periódicos? litaria por exigencias de su trabajo no sólo con aquéllos a los que le unen lazos de sangre, sino con los amigos. En La suma de los días con una omnipresente Paula como confidente, la lista de nombres se hace interminable: Nico, Alejandro, Nicole, Andrea, Tabra, la abuela Hilda, Fu, Grace, Sally, Celia, Jason, Jennifer, Giulia, Ernesto... El melodrama- -ni la más intensa imaginación lo crearía, aunque ¿dónde está demostrado que no se abastezca de la realidad? -golpea al lector con dureza. Un ejemplo: Jennifer, hija de un primer matrimonio de Willie, se convierte en una drogadicta que no admite ayuda y se encamina hacia la destrucción total, algo que influye de modo traumático en quienes a través del cariño se empeñan en rescatarla. Otro: descubrir que Nico también lleva en sus genes la porfiria, la enfermedad que mató a Paula. ¿Uno más? Celia, la esposa de Nico, descubre tras parir tres hijos que es lesbiana y Sally, su amor verdadero. Lo que un hecho así supone para la familia no necesita comentarios, por muy liberal que la familia sea, y es cierto que Allende lo es. Quizá por eso ¿Cuál es el estado de la literatura española? -Eso siempre es difícil de evaluar. La calidad de los libros es una cosa que se va destilando con el tiempo. Se necesita cierta perspectiva. Lo que sí hay ahora es una presencia de la literatura más sólida que antes, entre otras cosas porque hay un público atento y porque hay muchos más casos de escritores que tienen cierta resonancia internacional. Pocas veces ha habido tantos escritores españoles tan traducidos en el mundo. -El periodismo es literatura, porque es contar el mundo con palabras, y la literatura de periódicos no sólo es el columnismo. En España, la abundancia de columnismo es una rareza: salvo en América Latina, en el mundo civilizado no hay tanta abundancia de opinión en los periódicos. A mí me gusta más la crónica que la opinión: porque yo no considero que mi opinión sea lo suficientemente importante como para infligírsela al lector continuamente. Muchas veces disfruto mucho más de un reportaje bien escrito que de un artículo de opinión. En los periódicos hay demasiada opinión, yo quiero más realidad. -Hay una cosa a la que no estamos acostumbrados en este país, y es a que nuestras obras hablen por nosotros. En España todo el mundo habla mucho, y como estamos tan distraídos, uno es lo que uno dice que es, porque nadie va a comprobar que de verdad eres eso. La Biblioteca Nacional es una de las instituciones fundamentales de un país. Yo no sé cómo habrá sido Rosa Regàs como directora, pero tengo la impresión de que ha tenido muchas más ocupaciones que ésa durante su etapa como directora. Yo he tenido un pequeño cargo público director del Instituto Cervantes en Nueva York y he sido consciente de que tenía que ponerle los cinco sentidos. ¿Qué opina de la destitución de la directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regàs? -Después del éxito de El viento de la luna ¿qué está escribiendo ahora? -Estoy intentando entablar una novela. Acerca de las peticiones de rezo islámico en la Mezquita de Córdoba habría que plantearse un principio de reciprocidad: qué ocurriría si un cristiano pidiera orar en una mezquita -Usted dice en Córdoba de los Omeyas que la Catedral construida en la Mezquita fue delictiva ¿Está de acuerdo con la propuesta de rezo ecuménico en ese templo? -Creo que la Educación hay que tomársela en serio, y en España eso no ocurre. Yo creo que tiene que haber una educación cívica, porque la democracía no es natural: lo natural es ser un bárbaro y querer pegarle a tu vecino. Claro que tiene que haber una educación para la ciudadanía, pero de aquello que todos tenemos en común, no de un modo sectario, porque para eso te apuntas a un partido político. No se pueden enseñar valores sectarios en la escuela. Lo que ocurre es que en España parece que nadie quiere resaltar lo que tenemos en común, sino lo que nos diferencia. ¿Qué piensa de la asignatura de Educación para la Ciudadanía? -Cuando yo digo eso en el libro que ahora se reedita me refiero a un criterio puramente estético, no ideológico. Acerca de las peticiones de rezo islámico en la Mezquita de Córdoba habría que plantearse un principio de reciprocidad: qué ocurriría si un cristiano pidiera orar en una mezquita.