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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 12- -9- -2007 ABC Isabel vuelve a hablar con Paula La escritora chilena Isabel Allende reconstruye en La suma de los días una narración dirigida a su hija, en la que, a modo de memorias y cercana al realismo mágico, relata todo lo acontecido durante su ausencia TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Jacques Brel dijo que nunca se olvida nada, se acostumbra uno, eso es todo Van Gogh sentenció que la tristeza dura para siempre Isabel Allende afirma que aunque se quede bajo la piel, he aprendido a manejar la tristeza y hacerla mi aliada No parece un mal camino y, desde luego, es el elegido a la hora de escribir su nuevo libro para el que Carmen Balcells, su agente madraza le aconsejó narrar sus memorias. La escritora pensaba que con Paula (1993) había saldado esa cuenta. Balcells no estaba de acuerdo, y venció. De este modo, nació La suma de los días (Areté) que se construye como una narración de todo lo acontecido, que no es poco, en el seno de la familia desde la muerte de su hija, a quien narra lo que no vivió. Muchos lectores podrán pensar, incluso, que es en exceso prolija, que desnuda su intimidad, pero quizá sea, también, una más de las terapias por las que ha debido pasar para combatir el desgaste de penas insoportables. En todo caso, resulta hermoso que alguien se atreva a exponer su sentir, su alma, porque serán asimismo muchos los que alivien la suya a través de una que les es ajena, pero se les entrega. Las memorias de Allende, hechas de dicha y sufrimiento se antojan próximas al realismo mágico- -no entendido exclusivamente como género literario- tal es lo que sucede. La autora de La casa de los espíritus no los olvida y les permite campar a sus anchas por sus nuevas páginas. Parece que el ser humano tiene la necesidad de creer en algo, y asiéndose a ello, Isabel visita astrólogos y participa en sesiones de espiritismo. Cree que el misterio no es un recurso literario, como dicen mis enemigos, sino parte de la vida Relata la chilena que huyó de su patria, con sus hijos Nico y Paula, tras el golpe de Estado de Pinochet- -ayer hizo 34 años- que acabó con el gobierno legal de su tío, Salvador Allende. Recaló en Venezuela. Su hogar está ahora en San Francisco, cerca del célebre Golden Gate, en el lado oeste de la inmensa bahía. Se instaló en California con Willie, su segundo esposo, en 1986. Allí ha vivido rodeada de lo que llama su tribu- no somos una familia, sino un pueblo por cuya unión tanto ha luchado, aunque reconoce que, a veces, se pasó en el papel de matriarca- -eso sí sui generis porque se autoinculpa de mandona e independiente, tribal y so- Realismo mágico La escritora chilena Isabel Allende LORI BARRA