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ABC MIÉRCOLES 12- -9- -2007 La clase política catalana desafía al Estado ESPAÑA 13 El flamenco gana a los políticos 20.000 personas asistieron al acto central de la Diada para escuchar al cantaor Miguel Poveda y María del Mar Bonet. Se cantó en castellano y los radicales abuchearon. Los aplausos de la Cataluña real los silenciaron POR MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. Mediodía a pleno sol. No es de extrañar, por tanto, que entre las casi 20.000 personas que ayer acudieron al parque de la Ciudadela de Barcelona para asistir al acto institucional de la Diada se oyeran silbidos y gritos de queja por las deficiencias en el sonido y la falta de visibilidad del escenario. Y es que este año, la solemne izada de la senyera (bandera catalana) y las actuaciones musicales, presididas por las máximas autoridades políticas de Cataluña, se celebró por primera vez junto a la plaza de la cascada del parque, lo que permitió dar cabida a un mayor número de personas, eso sí, más desparramadas que en ediciones anteriores. No fue fácil acceder al recinto habilitado para el evento. Hubo aglomeraciones en las entradas del parque y algunas personas confundieron la cola de las taquillas del Zoológico con la del acceso al recinto habilitado para el acto central de la festividad catalana. La espera de la llegada del presidente de la Generalitat, José Montilla, y del presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, fue amenizada por la Cobla Sant Jordi, instalada en la famosa glorieta del parque. De pie en la tribuna se encontraban los ex presidentes de la Generalitat Pasqual Maragall y Jordi Pujol, que ya parecen inseparables; el ministro de Industria, Joan Clos; la ministra de Vivienda, Carme Chacón; el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu; los miembros del Gobierno catalán, y los portavoces de los grupos parlamentarios. Se les intuía elegantes, pero poco más, tal era la distancia entre la tribuna y el público. Lo cierto es que la atención ciudadana en ese momento estaba centrada en otro lugar: en el estanque de la gran fuente. Más de uno estuvo tentado de María del Mar Bonet y Miguel Poveda durante su actuación darse un bañito para soportar el intenso calor en unas aguas inusualmente limpias donde- ¡sorpresa! -nadaban varios patos supervivientes de la extraña mortandad que, la semana pasada, sufrió un centenar de ejemplares y que desató una psicosis respecto a una posible gripe aviaria. ¡Sólo le hubiera faltado eso a Cataluña! Llegaron, por fin, Montilla y Benach, seguidos del desfile de Mossos d Esquadra. Vestidos de gala y espardenyes (alpargatas) los miembros de la Policía autonómica recibieron de manos del presidente Montilla la senyera que, posteriormente, fue izada. Este año, la bandera procedía de Lérida, una de las ciudades catalanas donde la enseña española fue retirada con motivo de la Diada. Tras la interpretación del himno de Cataluña, Els segadors a cargo de la orquesta sinfónica de la Escuela Superior de Música de Cataluña, in- YOLANDA CARDO Jóvenes envueltos en la bandera estelada fueron absorbidos por una masa ciudadana harta de radicalismos Parada de Mossos Colas para visitar el Parlamento catalán En ediciones anteriores, el acto institucional de la Diada finalizaba con los políticos enfilados hacia la sede del Parlamento catalán para asistir a la tradicional recepción, y los ciudadanos encaminados a sus quehaceres festivos. Pero este año se ha querido evitar esa imagen de división adelantando un día el ágape en el edificio de la Cámara catalana, que ayer quedó a disposición de los ciudadanos en una jornada de puertas abiertas. Poco antes de que finalizara el acto de conmemoración de la Diada, más de un millar de personas esperaba entrar en la sede parlamentaria. Cámara en mano, numerosas personas recorrieron los pasillos, las salas y los despachos donde se tramitan las leyes catalanas. Y, sobre todo, el hemiciclo, que siempre resulta más pequeño al natural que en televisión. tervino la soprano Rosa Mateu y, por fin, la actuación principal: la de la cantante mallorquina María del Mar Bonet y el cantaor Miguel Poveda. Su espectáculo de fusión consistió en dos piezas de flamenco cantadas a dúo. La primera, en catalán. La segunda, bilingüe. El solo en castellano interpretado por Poveda fue abucheado por un grupo de radicales, cuyos insultos fueron acallados por los aplausos de la mayoría de un público visiblemente harto de exabruptos independentistas. No es la primera vez que Generalitat y Parlamento catalán recurren al flamenco para animar la excesiva solemnidad de la celebración. El año pasado, Maite Martín actuó y también fue abroncada por cantar en castellano. Son los de siempre: jóvenes envueltos en estelades -banderas independentistas- -a modo de capa de Supermán que se mezclan entre el público, pero no logran empañar esta conmemoración.