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88 GENTE www. abc. es gente MARTES 11- -9- -2007 ABC Britney Spears: pena, penita, pena La esperada reaparición de la Princesa del Pop, durante la entrega de los Premios MTV en Las Vegas, se convirtió en un espectáculo horrible, caótico y vergonzoso para la crítica. La vida (sobre todo la mala) parece haber destronado a la Princesa Britney MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Las lenguas más triperinas incluso se han aventurado a decir que la muchacha merendó demasiado fuerte (habría mezclado cocaína, éxtasis y antiansiolíticos antes de actuar, y ya se sabe que las mezclas son malas) pero gente más sesuda, sensata y menos sensacionalista como el New York Times se limitó a decir que no decepcionó: estuvo horrible que es lo mismo pero no es igual. Otros, por su parte, se conformaron con adjetivos igual de saludables, imparciales y contenidos: mediocre caótica y vergonzosa El caso es que la reaparición de Britney Spears (Dios, cómo deben estarle zumbando los oídos a la muchacha) era esperada por el mundillo del pop mundial, del que una vez fuera considerada princesa, con expectación, con mucha expectación, y al final la expectación dio paso al espeluzno y a la incredulidad. No es que la muchacha haya pasado un año como para tirar cohetes (que si bebes no conduzcas, que si hay que desintoxicarse) en fin, pero ya se sabe que los artistas suelen estar hechos de otra pieza y son capaces de dar lo mejor de sí mismos aunque lleven colgado a la espalda un mono como el King Kong de las películas. Pero no fue así, y Britney ofreció en la gala de los premios de la MTV una actuación errática, extraña y taciturna. Después de más de tres años alejada de los escenarios (de los artísticos, que de los de la vida apenas se apea) Spears apareció con con un bikini (que dejaba asomar más chicha que limoná sin disimular en ningún momento que cantaba en playback e intentando seguir a duras penas el ritmo de la legión de bailarines y coristas que la acompañaron, no se sabe si para taparla o por si se caía. Más que una Princesa del Pop, Britney parecía salida de la noche de los muertos vivientes, despistada y hasta ida. Ida, pero no se sabe muy bien a dónde. Tanto que hasta parece que ni siquiera supiera que estaba en el Palms Casino de Las Vegas, y en una ceremonia en la que iban a recoger galardones algunas de sus compañeras como Rihanna, Shakira y Beyoncé. Mientras otros, Kid Rock y Tommy Lee, dos ex de Pamela Anderson, pasaban el tiempo a trompazos y sacando pecho. Para algunos asistentes la actuación y el comportamiento de Britney estuvieron mucho más cerca del de una bailarina de sex- shop de barrio (chino, mayormente) que del de una de las cantantes más populares de los últimos años. Perezosa, díscola y como en una nube (y eso que por aquellos lares no hay quien se eche una caladita ni pagando) Spears apenas si podía con las botas que le llegaban a la rodilla. Tal vez por eso, algunos de los bailarines tuvieron que echarle mano y sujetarla más de la cuenta. De momento, la historia de la Princesa Britney (camino de los veintiséis años) no tiene un final ni un intermedio feliz. Tal vez, en algún momento necesite pasarse un temporadita con Michael Jackson en Neverland, en la Tierra de Nunca Jamás. Aquí, en el mundo real, las princesas se hacen mayores, demasiado mayores. Y demasiado deprisa. Los MTV estuvieron marcados por el escándalo que organizó Tommy Lee (izda) y la malograda actuación de Britney Spears (dcha) AFP