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ABC MARTES 11 s 9 s 2007 CIENCIAyFUTURO 79 La presión arterial de los jóvenes de Estados Unidos se dispara por la obesidad Los expertos calculan que cada centímetro extra de cintura equivale a un 10 más de probabilidad de hipertensión ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. La hipertensión se está disparando entre los niños y adolescentes norteamericanos, a la par que la obesidad. Eso no es nuevo, pero empieza a ser preocupante, y lo peor es que implica un retroceso: si un 11 de menores en los Estados Unidos tenía este problema en 1980, los índices bajaron 2,7 puntos en un sondeo correspondiente al período 1988- 1994. El último de los sondeos disponibles, realizado entre 1999 y 2002, reveló un nuevo incremento del 3,7 de hipertensos. Y esto no lo dice cualquiera. Los sondeos están hechos por el gobierno y las cifras las maneja la asociación americana de cardiólogos. Incluso han acuñado una fórmula para relacionar obesidad infantil e hipertensión: calculan que a cada centímetro extra de cintura, corresponde un 10 más de probabilidad de hipertensión, o un 5 de probabilidad de prehipertensión. La pre- hipertensión se produce cuando la presión arterial sistólica (la que hay en los vasos sanguíneos cuando el corazón late) está sistemáticamente entre 120 y 139 y la presión diastólica (cuando el corazón está en reposo) entre 80 y 89. Es la antesala de la hipertensión propiamente dicha, si no se ataja a tiempo. Los cardiólogos americanos advierten de que, o se toman medidas ya, o en pocos años habrá que hacer frente a una verdadera pandemia de enfermedades cardiovasculares en adultos jóvenes. Los menores de sexo masculino y de etnia mexicana encabezan las estadísticas de propensión a la hipertensión infantil, pero no las explican por sí mismos. Los mexicanos fueron incluidos en estos sondeos del gobierno norteamericano en el año 1982, es decir, antes de la bonanza acaecida entre 1988 y 1994. Hay muchos gringos cuya sangre a duras penas puede con lo que pesan y comen. No es la primera vez que América se asoma con pavor a los resultados de la desastrosa cultura dietética en que viven sumidos miles de millones de sus habitantes. Ciertamente, no todos; por lo mismo que en Estados Unidos se ven los mayores y más gordos idólatras de la hamburguesa con patatas fritas del planeta, también se ve una de las reacciones más duras, en forma de movimiento a favor de la comida sana, exigente y orgánica. Pero las cifras demuestran que por ahora las superféculas y los aceites pesados ganan la partida, sobre todo entre las clases menos pudientes. La comida más sana es también la más cara. Millones de americanos nunca levantan la cabeza de la comida basura. El 11 de niños y adolescentes con sobrepeso e hipertensión que la Asociación del Corazón ha detectado, coinciden casi al punto con el 12 de menores sin seguro médico que hay ahora mismo en los Estados Unidos. Otro obstáculo para diagnosticar y tratar correctamente el problema. Hay quien en cambio cree que es precisamente la América próspera, pero inconsciente, la que se retrata en estos estudios, y la que debería empezar a prescindir de su filosofía de la satisfacción rápida y la chuchería constante. El abandono dietético en que muchos padres estadounidenses dejan a sus hijos durante sus largas y ambiciosas jornadas de trabajo se sumaría a la libertad con que los menores pasan horas y horas jugando en el ordenado o la consola, en lugar de estudiando o haciendo ejercicio físico. COMER SIN ENGORDAR NO ES UN SUEÑO, ES UNA MUTACIÓN GENÉTICA El genoma humano ha reaccionado a las variaciones dietéticas de la especie a lo largo de la historia A. GRAU NUEVA YORK. Nunca se es lo bastante rica ni delgada aseguraba Jackie Kennedy Onassis, cuya esbeltez jamás fue sospechosa de anorexia y sí, en cambio, de un refinado metabolismo. Algo que fascina y ofende a millones de gordos (y en Estados Unidos hay muchos) ¿por qué algunos están siempre hechos unos figurines, así coman como limas, y otros engordan sólo con mirar fijamente una tarta? La respuesta puede estar en la genética, que siempre se adapta, dicen los expertos, a las variaciones de la dieta. Tardará más o menos, pero a la larga, todos seremos como Jackie Kennedy. Nature Genetics y The New York Times se han hecho eco de un estudio de las Universidades de Arizona y California, constatando que el genoma humano ha reaccionado a todas las variaciones dietéticas de la especie a lo largo de la historia. Algunas fueron tan solemnes como el paso de comer sólo fruta a comer también carne, cuando el hombre se escindió de los chimpancés y pasó a necesitar muchísima más energía para alimentar un tejido cerebral tres veces superior. Hablamos de hace dos millones y medio de años. El organismo se adapta a lo que come para optimizarlo. Los investigadores han comprobado que las comunidades humanas con dietas más ricas en almidón (como los japoneses) producen cantidades mayores de amilasa, una enzima que descompone el almidón en glucosa para su absorción. Las personas como Jackie Kennedy serían, entonces, una especie de mutantes: en ellas el grado de adaptación genética a la dieta ha progresado a una velocidad superior a la media de la especie. Abandono dietético Más información sobre la investigación: http: www. americanheart. org Una verdadera pandemia ABC Un avión no tripulado consigue volar 54 horas con energía solar Un avión ultraligero propulsado por energía solar ha batido el récord del mundo en el aire con un vuelo sin piloto que duró 54 horas. El Zephyr con una envergadura de 18 metros entre las dos alas y 30 kilos de peso, alcanzó una altura de 18.000 metros. El récord de mantenimiento en el aire, sin embargo, podría no ser homologado por la Federación Aeronáutica Internacional, a causa de que ninguno de sus miembros presenció la prueba.