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74 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 11 s 9 s 2007 ABC José Ovejero: No hay integración; como mucho, una coexistencia pacífica M. DE LA FUENTE MADRID. Es verdad, generalmente nunca pasa nada. O parece que nunca pasa nada. Tal vez por eso, José Ovejero ha escogido esta frase hecha y rehecha mil veces como título de su nueva novela, Nunca pasa nada (Ed. Alfaguara) Aunque en sus páginas sucedan y se cuenten muchas cosas sobre unas vidas aparentemente planas y sencillas: las de un matrimonio de clase media que vive en una zona residencial (Carmela y Nico, son sus nombres) y su criada, o empleada de hogar como ahora se dice, la ecuatoriana Olivia, con una madre enferma al otro lado del Charco, allá en Ecuador, y una deuda que saldar aquí en España. La inmigración, un telón de fondo que ya hace tiempo que ha empezado a filtrarse en nuestra vida cotidiana y hasta en la literatura, como es el caso de Ovejero. ¿Apuesta personal o literaria? No es fácil separar una cosa de la otra- -explica el autor- Cuando te pones a escribir sobre algo es porque ese algo te está interesando de alguna manera a nivel personal y la inmigración es un fenómeno muy llamativo Un material que sin duda está diciendo escríbeme: Es muy difícil dejar de lado todas esas historias que van aparejadas a este fenómeno. Hace tiempo que me interesa, pero sin pretender hacer una obra de sociología, ni escribir eso que se llama una novela comprometida, ni he querido dar lecciones de ética Nunca pasa nada, pero siempre puede pasar. A pie de calle, cómo ve Ovejero las relaciones entre naturales e inmigrantes. Ahora mismo hay poca integración, digamos que hay una coexistencia pacífica, pero no hay una convivencia, y no creo que la haya hasta la próxima generación, hasta que los hijos de los que se han quedado aquí hayan estudiado y hayan conseguido un ascenso social distinto del de sus padres Con estos materiales podríamos habernos puesto todos a llorar como magdalenas. Pero nada más lejos de las intenciones de Ovejero que abusar del kleenex: No quiero conmover para que el lector sienta de una determinada manera. Soy muy poco autoritario frente al lector y no quiero imponerle una idea, ni siquiera un sentimiento. Le planteo cuestiones que pueden interesarle y pueden darle pie a su propia reflexión, a sus propios sentimientos. Eso es más interesante que conmover a toda costa Mis primeras novelas eran malas porque quería ser demasiado serio Mark Haddon s Escritor, autor de Un pequeño inconveniente Vuelve el humor inglés de Mark Haddon, tras el éxito de El curioso incidente del perro a medianoche En su nueva obra, editada por Alfaguara, los fallos de comunicación entre los miembros de una familia disfuncional provocan situaciones hilarantes EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Cuando se permitió a sí mismo ser divertido, Mark Haddon ganó el premio Whitbread al mejor libro del año en 2003 con El curioso incidente del perro a medianoche En ese mismo tono el escritor inglés ha compuesto Un pequeño inconveniente que ahora Alfaguara publica en castellano. Haddon tiene una larga trayectoria como autor de libros infantiles, dedicación en la que se volcó pensando que, gracias también a sus dotes de ilustrador, con el tiempo podría tener fácil acceso al mundo editorial para publicar novelas dirigidas a lectores adultos. Pero ese paso se demoró más de lo previsto. Primero, porque había muchos prejuicios años atrás contra los escritores infantiles que querían escribir para adultos, algo que no ocurría al revés. Y luego, porque las primero cinco novelas que escribí eran muy malas, de manera que ni siquiera las presenté a ningún editor. Creo que no funcionaban porque pretendía ser demasiado serio explicó ayer en una entrevista con ABC. El curioso incidente del perro a medianoche fue su primera novela para adultos editada y constituyó un gran éxito. Fue una enorme sorpresa. La cosa funcionó cuando liberé mi forma de escribir y me permití a mí mismo ser divertido. No es que el libro sea gracioso- -unos lo ven así, otros lo juzgan al revés- pero en mis novelas trato de hacer algo que veo en los grandes escritores que me gustan, como Jane Austen y Charles Dickens, que eran muy divertidos; también en Shakespeare hay momentos de gran hilaridad En Un pequeño inconveniente Haddon presenta a los miembros de la familia Hall: un padre hipocondriaco que cree que va a morirse de cáncer, una mujer que le es infiel, un hijo homosexual con difi- EL HUMOR EN LAS NOVELAS Trato de hacer lo que veo en los escritores que me gustan, como Jane Austen y Charles Dickens, que eran muy divertidos; también en Shakespeare hay momentos de gran hilaridad LA COMUNICACIÓN Las personas hablan, pero en realidad no hay gran comunicación entre unos y otros; si creas personajes que se comunican perfectamente nunca parecen reales LOS PERSONAJES El desastre de la familia Hall Yo me he quedado un paso atrás, sin querer que se impusiera la voz autoritativa del autor, incluso llegué a tachar líneas que había escrito y que no respetaban este propósito CRISTIANO CULTURAL Mark Haddon, en una imagen de archivo Haddon, las personas hablan entre ellas, pero en realidad no existe mucha comunicación entre unos y otros; mis personajes son así, no sólo porque las historias sólo ocurren cuando la gente no logra decir lo que piensa y se generan malentendidos, sino porque si creas personajes que se comunican perfectamente nunca parecen reales El libro está escrito poniendo el foco en cada capítulo en un personaje distinto, completando así las diversas perspectivas de lo que sucede. Si la opinión del lector sobre si existe un final feliz o no varía según las personas- -advierte Haddon- es porque esa ambigüedad se deriva de haber dado voz enteramente a los personajes. Yo me he quedado un paso atrás, sin querer que se impusiera la voz autoritativa del autor, incluso llegué a tachar líneas que había escrito y que no respetaban este propósito Haddon se define así mismo como ateo militante, aunque mo- ABC Soy ateo y leo la Biblia, porque no puedes quedarte al margen de algo que forma parte de tu tradición cultural cultades de género y una hija con problemas maritales: un cóctel que da lugar a situaciones desde luego nada apropiadas para libros infantiles. La trama, en el fondo, trata sobre la dificultad de comunicación entre en la gente. Según derado en las formas. Considera queesaactitudpersonal no sehace visible en Un pequeño inconveniente si bien los personajes del libro que se presentan como cristianos están descritos negativamente y existe una clara reivindicación de la opción homosexual que, según Haddon, las Iglesias más dogmáticas constriñen deshumanizadoramente. Está de acuerdo con el credo ateo de Richard Dawkings y saluda la ola de libros que están poniendo esa actitud en la agenda cultural, pero considera que no se trata de ninguna campaña, sino de una reacción al fundamentalismo cristiano que viene de América. En cualquier caso, se declara entusiasta lector de la Biblia. Si eres un escritor inglés- -asegura Haddon- no puedes quedarte al margen de algo que forma parte de la tradición cultural Más información en: http: www. alfaguara. santillana. es