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36 INTERNACIONAL MARTES 11 s 9 s 2007 ABC Los sindicatos de funcionarios se revuelven contra Sarkozy La ruptura del presidente francés puede topar con el primer gran conflicto social, si aborda la reforma de la Función Pública JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS Los sindicatos franceses tocan tambores y trompetas de guerra contra los proyectos de Nicolas Sarkozy de reformar las jubilaciones y seguridad social de los regímenes especiales que afectan unos 500.000 empleados y un millón de empresas del sector público (ferrocarriles, transportes, distribución de gas y electricidad) La reforma de esos regímenes especiales es uno de los puntos capitales del proyecto de ruptura del presidente Sarkozy. El otoño de 1995, siendo primer ministro Alain Juppé, el presidente Chirac ya intentó una reforma más o menos semejante. Los sindicatos del sector público paralizaron parcialmente Francia durante un largo trimestre, Chirac tiró la toalla, Juppé perdió el cargo, el presidente convocó elecciones generales anticipadas y se vio forzado a cohabitar durante cinco años con un gobierno socialista dirigido por Lionel Jospin. Doce años más tarde, François Fillon, primer ministro de Sarkozy, anunció el domingo que su Gobierno tiene listo un nuevo proyecto de reforma de los regímenes especiales de jubilaciones y seguridad social de empresas públicas. A la espera de la luz verde del presidente, para lanzar el diálogo y la reforma preparada. Ayer lunes, los sindicatos pusieron el grito en el cielo. Christian Mahieux, dirigente de Sud Rail, declaraba: Fillon ha lanzado una declaración de guerra. El Gobierno quiere destruir los regímenes especiales. Le responderemos tirándonos a la calle Jean- Christophe Le Duigou, de la CGT, insistía: El gobierno proyecta una perversión completa del diálogo social. Si Sarkozy quiere la guerra, la tendrá François Chérèque, de la CFDT, apenas matizaba los riesgos de enfrentamiento brutal: Si el gobierno ha decidido imponer sus criterios por la fuerza, sin diálogo social, ese proyecto nos parece intolerable El problema de este proyecto de reforma es muy simple: unos 500.000 empleados del sector público (ferrocarriles, transportes públicos, distribución de gas y electricidad) se jubilan mucho antes que los trabajadores del sector privado, tras haber cotizado menos años a la seguridad social, pero percibiendo jubilaciones ligeramente más altas. Todos los gobiernos de izquierda y derecha de los últimos treinta años han coqueteado en alguna ocasión con la reforma de tales regímenes especiales unificándolos ligeramente, con dos objetivos: sanear las cuentas de la seguridad social, e introducir un nuevo factor de igualdad entre trabajadores. Todos los proyectos de reforma han fracasado de manera más o menos estrepitosa, hasta hoy. Nicolas Sarkozy prometió durante su campaña esa misma reforma. Y su primer ministro anuncia que el proyecto está a punto. No está prevista ninguna Ley. La reforma pudiera imponerse por decreto, tras unas negociaciones más o menos prolongadas. Los sindicatos tocan trompetas y tambores de guerra preventiva El gobierno Sarkozy ya hizo aprobar, antes del verano, una nueva Ley destinada a asegurar el servicio mínimo en los transportes y servicios públicos, con el fin de intentar evitar que los sindicatos vuelvan a paralizar Francia, para intentar hundir la reforma anunciada. La batalla se anuncia inevitable, este otoño. Factor de igualdad El ex primer ministro, detenido en el aeropuerto de Islamabad REUTERS Musharraf deporta a Sharif a Arabia nada más bajarse del avión El presidente se libra de un rival electoral a costa de aumentar su impopularidad AP ISLAMABAD. El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, cumplió ayer con sus amenazas de no permitir que el ex primer ministro Nawaz Sharif regresara a Pakistán y ordenó su deportación a Arabia Saudí tan sólo horas después de que aterrizara en Islamabad, donde le detuvieron por cargos de corrupción. Con esta medida, Musharraf desoye la sentencia del Tribunal Supremo pero se quita de en medio a un molesto rival de cara a las elecciones presidenciales. Sharif aterrizó por la mañana en el aeropuerto de Islamabad, donde llegó procedente de Londres, y fue detenido por las fuerzas de seguridad en el mismo aparato. Unas cuatro horas después, tras ser acusado de corrupción y puesto bajo custodia, fue enviado en otro avión hacia la ciudad saudí de Yedá, desde donde fue evacuado en un convoy, según testigos presenciales. A Sharif se le dio la opción de elegir entre ser detenido o la deportación. Con la deportación de Sharif, que había anunciado su regreso a Pakistán para enfrentarse a Musharraf, el presidente paquistaní ha conseguido dejar fuera de juego a un poderoso enemigo político, pero con toda probabilidad la medida contribuirá a aumentar su creciente impopularidad de cara a las elecciones presidenciales y legislativas. Además, la deportación se produce pese a que el Tribunal Supremo paquistaní decretó el mes pasado que el ex primer ministro, cuyo Gobierno fue derrocado por Musharraf en un golpe de Estado en octubre de 1999, tenía derecho a regresar a Pakistán y que las autoridades no debían poner trabas a ello. Entretanto, partidarios de la oposición se enfrentaron por la mañana con las fuerzas de seguridad en las carreteras de acceso al aeropuerto de Islamabad que había sido bloqueado con camiones, tractores y alambradas. El Gobierno proyecta una perversión del diálogo social. Si quiere la guerra, saldremos a la calle ABC. es Vídeo de la llegada de Sharif a Pakistán en abc. es internacional Escenas neonazis en Tel Aviv Tras la detención de ocho integrantes de una banda neonazi, hijos de familias judías de la ex URSS, algunos parlamentarios hebreos, han pedido la reforma de la Ley del Retorno. En la imagen facilitada por la Policía, un miembro de la banda simula disparar contra un viejo con kippa en la estación de autobuses de Tel Aviv