Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 ESPAÑA Precampaña electoral s El PP Pedro Solbes Vicepresidente económico Ángel Acebes Secretario general del PP M. Fernández Bermejo MInistro de Justicia MARTES 11 s 9 s 2007 ABC Reacciones a la elección de Rajoy El nombramiento de Rajoy como candidato provocó la reacción de miembros del Gobierno y compañeros de partido Alberto Núñez Feijóo Presidente del PP de Galicia Calificó a Mariano Rajoy de inteligente y muy bien preparado y como un hombre de altura Destacó la capacidad de Rajoy de mantener la fortaleza y la unidad del PP frente a agresiones del PSOE Atribuyó la elección al intento de acallar voces en el lío interior que a su juicio tiene el PP Mostró su alegría y satisfacción porque un gallego y militante del PPdeG sea el candidato Rajoy presenta a Rajoy Se ha ganado una segunda oportunidad, primera por méritos propios, de optar a la presidencia del Gobierno después de lidiar con la sombra de Aznar y contar con todos s Ahora rechaza presiones, compromisos o alteraciones de ritmo co puntos. Hoy la lógica del poder coloca a Zapatero en la rampa de la reelección, pero con unos sondeos preveraniegos y, sobre todo, un fracaso en las elecciones autonómicas de mayo, que insistían en el empate técnico. Hasta el verano. Entre la victoria del PP de hace sólo tres meses y la crisis de liderazgo de Rajoy, real o mediática, propiciada desde dentro o instada desde fuera, el Ejecutivo de Zapatero ha cambiado de discurso para presentarse como Gobierno de España y disfruta con el espectáculo de una oposición enredada en sus cuitas internas, el debate sobre las cualidades de Rajoy y los movimientos de los aspirantes a sucederle. La biografía y la personalidad del presidente del PP, que todos los dirigentes del partido elogiaron y consideraron unánimemente perfectas para la sucesión de Aznar, son ahora cuestionadas por algunos para la misión de derrotar a Zapatero. Pero es el estilo que ha contribuido a que la oposición pisara los talones al Gobierno en intención de voto. Al menos hasta este mes de agosto. En la Junta Directiva Nacional del PP que en septiembre de 2003 eligió a Rajoy candidato, nadie puso una pega a la propuesta de Aznar. Representa un proyecto de centro reformista y es una persona en la que se puede confiar, es sensato y cabal fueron las frases con que el entonces presidente del Gobierno defendió su decisión. Había allí muchos partidarios de Rodrigo Rato, algunos de Jaime Mayor Oreja y el equipo monclovita de Aznar estaba con Rajoy. Todos se mostraban dispuestos a apoyar a quien dijera el jefe, que tenía fama de acertar casi siempre. Los descartados resultaron ser los más elegantes. Es mi amigo, mi candidato dijo Rato. Tiene las cualidades de Aznar y la facultad de no ganarse enemigos sentenció Mayor. Se adornaron Federico Trillo Sintetiza la cualidades de Rato y Mayor y también Luis de Grandes: Es el más idóneo entre los mejores Sólo Loyola de Palacio se atrevió a insinuar que su preferido era otro- -el vicepresidente económico- -para añadir que, de cualquier forma, apoyaba al elegido. La ventaja de Rajoy sobre los demás candidatos era que no tenía aristas ni camarilla propia, que iba a contar con todos y garantizaba una transición plácida más que tranquila. Rato, el sucesor natural para la mayor parte del partido y casi todo el grupo parlamentario, presentaba los problemas de ser rico de familia y la fama de tener ya un equipo con proyección en el que no iban a caber ni buena parte de los gabineteros ni algunos ministros. Zaplana, por ejemplo. Mayor tenía imagen, discurso, poso ideológico y prestigio como estratega. Pero despertaba el recelo de sectores de la vieja AP por su procedencia ucedea Al tratarse de la continui- Ángel Collado MADRID. Mariano Rajoy Brey (Santiago de Compostela, 1955) registrador de la propiedad, ex vicepresidente del Gobierno con José María Aznar y hoy jefe de la oposición- -muy probablemente por culpa del del 11- M, las torpezas del Gobierno de entonces ante el atentado y las habilidades sin escrúpulos del PSOE de Zapatero para aprovecharlo- -tiene una segunda oportunidad de llegar al poder que es en realidad la primera por méritos propios. En septiembre de 2003, cuando Aznar le encomendó la candidatura, se trataba de relevarle a él mismo en La Moncloa. Cuatro años después el reto es el asalto, la reconquista del Gobierno perdido, pero para abrir un nueva etapa. Los papeles están hoy trastocados. Al terminar el verano de 2003 nadie esperaba que Zapatero tuviera opciones de ganar y ya se atisbaba el debate interno sobre sus méritos para ganarse una segunda oportunidad. Rajoy estaba destinado a heredar el poder y relajar las tensiones políticas acumuladas en el segundo mandato de Aznar. Era la lógica de la política avalada por las encuestas que casi nunca aciertan con la lógica del electorado. El CIS daba al PP una ventaja de siete puntos sobre el PSOE. La derrota de los populares fue por cin- El empate técnico En el PP se ha instalado la idea de que en las elecciones se juega, además del futuro de España como nación, el de toda la actual generación que dirige el partido dad del proyecto y los equipos, Rajoy tenía todas las ventajas. Nadie pensaba entonces en que tuviera que aplicarse en ser un duro opositor. Llegada la derrota el 14- M, Rajoy cumplió pese a todo, aguantó el tipo cuando pudo irse a disfrutar de su vida privada, supo administrar la derrota y recolocar a casi todos los caídos. Lidió con la sombra de Aznar, administró sus compromisos, contó con todos según lo previsto y no se enfrentó a nadie. Mantuvo la tranquilidad en la derrota- -cuando el PP perdió el poder en su feudo gallego- -y también en la victoria cuando ganó en las municipales de mayo. Paradójicamente esa tranquilidad, ese dejar hacer a cada cual y ese empecina- miento en no quedar mal con nadie es el que ha puesto de los nervios a muchos que antes le elogiaban. Es el debate de las listas. A estas alturas, Ruiz- Gallardón no sabe si irá al Congreso y Zaplana desconoce qué será de su futuro. Y ni con la amenaza de la crisis interna cambiará su ritmo. No admite presiones de nadie ni quiere mirar más allá de las elecciones. En su equipo se ha instalado la idea de que en esa cita se juega el futuro de España como nación y el de toda la actual generación que dirige el PP. Sin excepciones. En 2004 Aznar presentó a Rajoy, ahora es Rajoy quien presenta a Rajoy.