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ABC MARTES 11 s 9 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Eduardo Aguirre Embajador de EE. UU. en España y Andorra EL 11 DE SEPTIEMBRE N sexto aniversario a menudo pasa desapercibido. Esto ocurre tanto con acontecimientos alegres como con aquellos que son tristes. Hoy se cumple el sexto aniversario del 11- S y, aunque un sexto aniversario pueda carecer de la trascendencia del primero, quinto o décimo, no podemos permitirnos olvidar fácilmente las lecciones de aquel aciago día, ni debemos ser complacientes con la amenaza del terrorismo islamista. Los atentados terroristas islamistas frustrados la semana pasada en Dinamarca y Alemania demuestran claramente que la amenaza terrorista a nuestros respectivos países es grande, real y no ha terminado. Dios nos libre de que otro atentado terrorista tenga que recordarnos algo que ya sabemos: los terroristas islamistas, por su intolerancia, intentan hacernos daño y destruir nuestro modo de vida. El 11 de septiembre no fue la primera vez que personas inocentes fueron atacadas por terroristas relacionados con Al Qaeda. Éstos son otros aniversarios que también hemos de recordar: 12 de octubre de 2002: más de 400 personas muertas o heridas en el atentado de Bali. 7 de julio de 2005: más de 800 personas muertas o heridas en los atentados de Londres. 23 de julio de 2005: casi 90 personas muertas en Egipto en los atentados en la zona turística de Sharm el Sheij, y los múltiples ataques en los últimos meses en Argelia y Marruecos- -más recientemente la semana pasada en Argelia en los que murieron más de 50 personas- Y, por supuesto, 11 de marzo de 2004: más de 2000 personas muertas o heridas en los atentados en los trenes de Madrid. REFLEXIONES SOBRE U El terrorismo islamista radical es un cáncer dentro del mundo musulmán. La gran mayoría de los musulmanes rechazan la violencia, quieren sociedades abiertas y libres y que su noble religión se libere de los esfuerzos terroristas por arrebatarles su fe. Al Qaeda y sus clones pretenden engañarnos hablando en nombre del Islam dos ejemplos. Y España ha desempeñado también un papel importante, entre otras cosas, desarticulando redes que envían a terroristas a Irak y células que planean atentados similares a los del 11 de marzo. El objetivo mortal del terrorismo islamista internacional somos todos. Y dado que apunta hacia todos nosotros, hemos de responder conjuntamente. Nadie puede huir de este conflicto terrible, funesto, pero inevitable. ¿Se trata de un problema de Oriente contra Occidente? ¿De cristianos contra musulmanes? No, en absoluto. De hecho, la abrumadora mayoría de las víctimas de los atentados terroristas islamistas radicales han sido los propios musulmanes. l terrorismo islamista radical es un cáncer dentro del mundo musulmán. La gran mayoría de los musulmanes rechazan la violencia, quieren sociedades abiertas y libres y que su noble religión se libere de los esfuerzos terroristas por arrebatarles su fe. Al Qaeda y sus clones pretenden engañarnos hablando en nombre del Islam. En verdad, los vencedores de este conflicto ideológico, sobre el extremismo islamista, serán los propios musulmanes. Sólo ellos pueden evitar que crezca, minar su fuerza, y contrarrestar su veneno. Al Qaeda y sus cómplices son criminales y asesinos despiadados; atentan contra civiles y nadie escapa a su violencia. Los terroristas islamistas intentan imponer sus rígidas doctrinas- -sociales, religiosas y políticas- -a todo el que puedan dominar, y matar a cualquiera que se oponga. Consideran un enemigo, una amenaza, digno de morir a cualquiera que esté fuera del estrecho margen de sus creencias, incluso, quizá especialmente, a los musulmanes que no comparten su odio fanático. Hace seis años, ciudadanos de más de 90 países diferentes fallecieron en los atentados del 11- S. Eran cristianos, judíos, musulmanes, budistas, creyentes y no creyentes. Eran seres queridos, tenían familias, amigos, parejas, compañeros. Su pérdida y la pérdida de todos los quehan fallecido a manos de los terroristas es un triste recordatorio de la crueldad de estos asesinos y del desafío común que afrontamos en la lucha contra una ideología de odio, destrucción y muerte. Entonces, ¿es hora de seguir durmiendo? ¿Es el momento de dejar que se olviden los aniversarios significativos, como el 11- S, el 11- M o el 11- J? ¿Queremos conmemorar más aniversarios de tragedias en el futuro? No. Debemos permanecer atentos y alerta, trabajar juntos y combatir esta amenaza mundial. Hemos de evitar futuros atentados en lugar de conmemorarlos. E N adie sabrá cuántos atentados se han evitado y cuántos trágicos aniversarios estaríamos conmemorando. Aunque sabemos algunos: 10 de agosto de 2006: se frustró un plan para hacer estallar al menos diez aviones con destino a Estados Unidos desde Heathrow. 31 de julio de 2006: fracasó un plan para hacer estallar maletas bomba en trenes de cercanías en Alemania. Y sólo la semana pasada: los servicios de seguridad alemanes detuvieron a tres islamistas radicales sospechosos de planear atentados con coches bomba en el aeropuerto internacional de Francfort y una base estadounidense; y las autoridades danesas frustraron un atentado con bomba al acorralar a ocho presuntos terroristas sospechosos de tener vínculos con Al Qae- da. La magnitud de cada uno de estos atentados podría haber igualado o incluso superado la de los de Madrid y Londres. ¿Es el momento de ignorar la alarma del despertador que suena tan claramente, bajar la guardia, recostarse y seguir durmiendo? ¡No! Las operaciones realizadas por las autoridades danesas y alemanas nos recuerdan que la amenaza del terrorismo islamista es real y requiere una estrecha cooperación entre todos los países que opinan igual para poner fin a este azote. Aunque a muchas personas les gustaría creer otra cosa, el continente europeo se ha convertido en un campo de batalla importante en la lucha contra el terrorismo. Sí. Europa tiene experiencia en la lucha contra sus propias amenazas terroristas internas, y España en particular con ETA, pero la amenaza terrorista islamista es diferente. Éste terrorismo amenaza no sólo a un único país o estado. Es un terrorismo de alcance mundial, con objetivos globales y una inmen- sa capacidad destructora. Es un terrorismo de una naturaleza nueva y mucho más amenazadora. Es un terrorismo sin fronteras y sin límites. Y no puede ser derrotado por ningún país en solitario. a lucha contra el terrorismo internacional exige una respuesta internacional. La lucha contra el terrorismo exige una estrecha coordinación y cooperación entre las fuerzas policiales, la inteligencia y las autoridades financieras y eso es precisamente lo que hemos visto hacer a Europa y Estados Unidos. Juntos estamos congelando los activos financieros de los terroristas y desarticulando sus redes de reclutamiento. Estamos localizando, deteniendo y procesando a los organizadores e inspiradores de la violencia terrorista. Aunque no puede haber una garantía absoluta contra los atentados terroristas, hemos logrado muchos éxitos notables impidiendo atentados planeados en Estados Unidos y Europa; los casos de la semana pasada son sólo L