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86 DEPORTES Fórmula 1 s Gran Premio de Italia LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Un piloto en bici supersónica Alex Wurz, que fue campeón del mundo de BMX en 1986 y tuvo un equipo de mountain bike, llegó ayer a Monza en una espectacular bicicleta diseñada por la Agencia Aeroespacial Rusa J. CARLOS CARABIAS MONZA. El caos en el parque automovilístico del bosque de Monza es colosal. Operarios afanosos tratan de ubicar todos los coches que acceden al paddock como hormigas laboriosas en procesión. Prensa, invitados, patrocinadores y demás, a la derecha, pasado el túnel del viejo circuito lombardo. Pilotos, jefes de equipo y personal directivo de la FOM (Ecclestone) a la izquierda, en el coto cerrado. Allí acampan modelos de todos los pelajes, siempre en la gama más alta. Mercedes para Alonso y Hamilton, Maserattis para Raikkonen y Massa, BMWs tipo camión para Heidfeld y Kubica, Hondas longilíneos para Button y Barrichello. Los pilotos disfrutan de coches de cortesía para moverse desde los hoteles a su puesto de trabajo dominical. El atasco es infernal a las diez de la mañana camino de Monza. Y tal vez por eso, un piloto de una escudería legendaria, Williams, aparece en una bicicleta negra entre tanto rugido de caballos en estampida. su instinto para el deporte entre tijas, piñones, sillines y descensos. Su pasión era la bici. Y también podía haber sido su futuro. Con doce años fue campeón del mundo de BMX, esa modalidad de bicicletas pequeñas sin cambios, mitad mountain bike, mitad motocross. Sus 186 centímetros no le penalizaron para practicar un deporte que siempre favorece a los pequeños y no a los tipos gigantes como él. Hijo de un antiguo campeón austriaco de rallycross, Alex Wurz no giró su conducta hacia los monoplazas hasta los quince años, cuando se inició en el karting, paso obligado de aprendizaje para todos los pilotos de Fórmula 1. Inmerso ya en una escalada hacia un deporte donde el dinero aflora (Fórmula Ford, Fórmula 3 y Fórmula 1 como probador en Benetton) Wurz nunca olvidó sus orígenes. Habitual inquilino de las marchas cicloturistas y de los campeonatos internacionales de bici de montaña, aprovechó los solventes contactos que procura el mundillo de la Fórmula 1 para montar su propio equipo de mountain bike. Fue en 2003 y gracias a la mediación de uno de los patrocinadores de McLaren, donde ejercía como piloto probador. Siemens le facilitó el dinero y la marca de bicicletas Cannondale (la que montaba el equipo de Mario Cipollini) la cobertura técnica. Con sede en Mónaco, echó a rodar por el mundo. Vanguardismo tecnológico Alex Wurz, 32 años, natural de Weidhofen (Austria) casado y padre de dos hijos, convoca la atención de los reporteros gráficos cuando coloca su chapa en el torno de acceso. Un empleado del circuito sujeta su bici, abre una compuerta para que la montura traspase la barrera y Wurz reemprende su camino. Directo al campamento de Williams en un artilugio con historia. Wurz empezó la casa por el tejado. Lejos de haber consumido su adolescencia entre gasolina, cajas de cambio, manchas de aceite y válvulas, domesticó La casa por el tejado Convertido en mecenas, Wurz ha dedicado años y dinero a su equipo de mountain- bike. Influido, sin duda, por el vanguardismo tecnológico de la Fórmula 1, trató de cuadrar el círculo. Quiso que sus ciclistas utilizasen lo más de lo más, una bicicleta fabricada en magnesio. La variedad de bicicletas de montaña en el mercado es inabarcable, pero a muchas les une el mismo nexo: la materia prima es el carbono. Una sustancia ligera y resistente. Wurz quiso magnesio para el Siemens Canondale y llegó hasta los confines del mundo en Rusia, el único lugar del planeta que le garantizaba ese material para soldar el cuadro. Trabajó con la Agencia Aeroespacial Rusa y llegaron las bicis Alex Wurz de magnesio. La distancia fue en esa sociedad el germen de la separación. Surgieron problemas de pago, de falta de suministro y se instaló el recelo. Wurz dejó de trabajar con los ingenieros de la NASA soviética para su proyecto Sputnik Deshizo el equipo. Pero se quedó con una sofisticada bicicleta, negra, seductora, que ayer provocó miradas lunáticas en cientos de pupilas en la cuna del automovilismo.