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84 DEPORTES Fórmula 1 s Gran Premio de Italia LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Moët Chandon en McLaren Lágrimas de Ron Dennis y champán francés en la victoria que precede a la semana más difícil de la escudería por el juicio de París J. C. C. MONZA. La victoria se saluda en McLaren con Moët Chandon y fresas. Se brinda a la salud de una liberación, el peor fin de semana que recuerda el patrón Ron Dennis en sus casi treinta años al frente de la escudería más británica. Los empleados ríen y vuelven a lucir las camisetas naranjas, icono de tintes publicitarios (Vodafone) y anticipo de una felicidad más simbólica que real. Una felicidad, en cualquier caso, fugaz. Duró un par de horas, el tiempo que tardó en deshacerse el campamento y asumir su semana más peliaguda en años. El juicio de París, el cónclave anti- espionaje. Ron Dennis se abrazó lloroso a su mujer, Lisa, dos grandes premios después de haber arrojado los cascos contra las pantallas en la victoria de Lewis Hamilton en Hungría. Ha perdido color el supremo de McLaren, quien ayer tuvo que afrontar la redacción de un comunicado para protestar contra el fiscal de Módena que le entregó una citación judicial- -vía policía- -en la tarde del sábado. Es ese clima de incertidumbre y angustia, de permanecer de pie frente a un pelotón de fusilamiento, lo que enardeció ayer el ánimo en las huestes de McLaren. Pero no es oro todo lo que reluce en el pabellón inglés. Se sabe desde hace tiempo. Llegó Lewis Hamilton, segundo en Monza, líder del Mundial, inglés entre ingleses, y una salva de aplausos cumplimentó su entrada. Un par de minutos después, la otra vara de medir. Irrumpió Alonso en el campamento, ganador en el imperio de Ferrari, segundo clasificado del Mundial. Silencio al instante. Ningún espontáneo se arrancó en esa milésima de segundo que decreta el momento. Un par de entusiastas españoles asistentes a la fiesta chocaron las palmas y entonces sí, la parroquia respondió al impulso. Aplausos corteses para Fernando Alonso. Lejos de telemetrías y ordenadores, la sensación fue apabullante. Nadie puede negar que una amplia mayoría del equipo McLaren quiere que gane Hamilton. Una reacción tal vez natural por paisanaje y años de convivencia, pero que choca como un martillo en los dientes cuando se gestionan las andanzas de un campeón del mundo fichado para reverdecer laureles. Ron Dennis habló para la Prensa, bebió Moët Chandon, comió fresas y departió con los asesores de Alonso en privado. También con el piloto. Y la conclusión con vistas al litigio del jueves en la Plaza de la Concordia de París la expresó Fernando Alonso entre líneas. Nada ha cambiado dijo dos veces ante la Prensa española terminada la fiesta. Ya dije en Alemania que no creo que haya cambiado nada- -comentó el asturiano- Seguimos primero y segundo del campeonato y tenemos igualdad de condiciones. Espero que siga todo así Y volvió a repetir lo mismo, mientras Ron Dennis sofocaba los sudores fríos del fin de semana reunido con Martin Whitmarsh, el segundo de la casa. No cambia nada con tres o cinco puntos de ventaja. Hasta que no haya un abandono de él o mío, no habrá decisión para bien o para mal. Creo que no cambiará nada hasta la última carrera Alonso había reclamado una marcha más a su escudería en Estambul y ayer se declaró satisfecho: En Monza no había ganado hasta ahora y el equipo ha puesto una marcha más. Yo no voy a parar ya hasta el final Lejos de los focos para París, sin citación de momento para declarar, Alonso quiso pasar de puntillas por el problema de su equipo: ¿Qué haré esta semana? Si hace sol, ir a la piscina. Y si hace malo, me quedaré en casa viendo la tele Las frases del ganador Comenté en Turquía que había que poner una marcha más y ya no voy a parar hasta el final No cambia nada en el equipo. Seguimos primero y segundo y vamos a luchar por el título en igualdad de condiciones No había ganado en Monza y por eso estoy muy feliz No cambia nada tres o cinco puntos. Sólo cambiará si hay abandonos ¿Qué haré esta semana? Si hace sol, me iré a la piscina. Si hace malo, estaré viendo la tele Conversación privada