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82 DEPORTES Fórmula 1 s Gran Premio de Italia LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Alonso, en primer plano, sufre el acoso de Hamilton en la primera chicane tras la salida, que el británico se saltó por un toque con Massa AFP Alonso martiriza a Hamilton El español gana en Monza en una carrera sin fisuras y deja en tres puntos la ventaja del inglés, que adelantó a los dos ferraris JOSÉ CARLOS CARABIAS ENVIADO ESPECIAL MONZA. Una pancarta suspendida más allá de los árboles decretó el terreno hostil. McLaren, como la Juve decía el letrero voluminoso, negro como el carbón, pájaro de mal agüero, en recuerdo de la trampa que dio con los huesos del equipo de Turín en Segunda. Aquel fraude de árbitros comprados y jugadores seleccionados a partir de los intereses del conglomerado de Luciano Moggi. Un fin de semana que hizo llorar ayer a Ron Dennis, el patrón de la histórica escudería instalada en un ciclón de imprevisibles consecuencias. El cartel pendía como un guillotina sobre el ánimo tribal, si es que existe en McLaren. No afectó a Alonso, brillante vencedor en uno de sus circuitos malditos. Y tampoco a Hamilton, a quien la persecución del español obliga a jugarse cada carrera al todo o nada. Como ayer, con sus dos adelantamientos a los Ferrari de Massa y Raikkonen. Despreocupado respecto a cualquier parámetro fisiológico (su ritmo cardiaco asciende a 185 pulsaciones, su tiempo de reacción en una salida de Fórmula 1 no tiene una medición exacta al estilo del atletismo) Alonso fijó su atención en el punto nuclear de su coche: las entrañas. McLaren ha decidido sustituir el sistema de salida que utilizó en las dos últimas carreras por el habitual de todo el año. Del doble embrague al único embrague. Asunto de cierto calado porque Alonso y Hamilton salieron muy mal en las dos últimas citas, Hungría y Turquía. El doble embrague es un invento de los sabios según el cual cada vez que el piloto toca la maneta de su volante saltan dos conexiones: una, para el instante en que el semáforo deja de ser rojo, y otra, para afrontar la curva. El piloto no hace nada extra salvo tapar huecos, acelerar y fiarse de su instinto. Los ingenieros deciden y los conductores usan el juguete. En Monza no había doble embrague, sino un solo dispositivo para mirar, salir, correr y frenar en el primer giro. Como las carreras se deciden unos metros más allá de las luces rojas o en los segundos que se pierden mientras se echa gasolina, Alonso no tenía inquietud mayor por el tramo intermedio de la carrera, sino por la salida y el cambio de tuercas. Y eso que Monza alberga una de las particularidad chocantes de este mundillo abierto a los misterios. En el circuito más veloz, más preparado para un adelantamiento, los coches van flotando, como en una pista de patinaje, sin aerodinámica, con poco agarre al suelo. Es ahí, en ese cruce de lógi- Sistema de salida Los dos pilotos de McLaren se saludan AFP