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ABC LUNES 10 s 9 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 73 TEATRO ZARZUELA Morir pensando matar Autor: Francisco de Rojas Zorrilla. Versión: Fernando Domenech y E. Caballero. Director: Ernesto Caballero. Escenografía: José Luis Raymond. Vestuario: Ikerne Jiménez. Iluminación: Francisco Ariza. Intérpretes: Javier Mejía, Lidia Palazuelos, Zulima Memba, José Luis Mosquera, Paco Gallego, Juan Antonio Olivares, Rubén Nagore, Jorge Mayor, Diana Bernedo y Ruth Argente, entre otros. Teatro Albéniz. Madrid. Curro el de Lora Autor: Maestro Alonso. Orquesta y Coro de RTVE. Director artístico: F. García de la Vega. Director musical: J. de Udaeta. Intérpretes. J. J. Frontal, E. Matos, R. Rosique, a. Puente, T. Bibiloni, E. Fernández. P. Valladares. Escolanía del Recuerdo. Teatro Monumental. Fecha: 8- IX Última voluntad ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Explicaba Amadeo Vives, otrora compositor de fama y hoy recordado por algún título para la escena como Doña Francisquita que las cosas pueden ser de dos maneras: por lo que son y por el prestigio que tienen. Su innata tristeza le obligaba a deducir que, en los años 20 del último siglo, la música española carecía de prestigio. Se abstenía de explicar qué era, quizá porque para hacerlo había colegas más ufanos. Francisco Alonso, por ejemplo, nunca tuvo dudas: la música era, tenía que ser, el eco del alma popular española, amante de la alegría y la frivoli- Venganza ostrogoda JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN El próximo 4 de octubre se cumple el cuarto centenario del nacimiento en Toledo de Francisco de Rojas Zorrilla (1607- 1648) el gran muñidor de la comedia de figurón y autor de vitriólico ingenio para la sátira, lo que tal vez fuera la causa de su acuchillamiento en el madrileño callejón de los Gitanos. Sobrevivió el toledano y, aunque murió joven, le dio tiempo a dejar escritas obras de la relevancia de Del rey abajo, ninguno Entre bobos anda el juego Abre el ojo Donde hay agravios no hay celos Obligados y ofendidos y Los bandos de Verona entre otras muchas, además de concebir una hija- -producto de su amancebamiento con la cómica María de Escobedo- -que se convertiría en la famosa actriz Francisca Bezón la Bezona (conviene aclarar que el actor esposo de la Escobedo se llamaba también Francisco de Rojas, lo que Una imagen del montaje de la RESAD tal vez pudiera servir como atenuante del adulterio) La casi recién nacida Compañía Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid, un hermoso proyecto de la Real Escuela Superior de Arte Dramátrico (RESAD) ha elegido para conmemorar el centenario de Rojas Morir pensando matar obra que, según se señala en el programa de mano, es para el hispanista Raymond Mac Curdy el mejor ejemplo de tragedia de venganza del Barroco español. La obra narra la revancha de la princesa ostrogada Rosamunda, que, tras la derrota de su padre, Floribundo, por el rey longobardo Alboino y casada con éste, huye del banquete de celebración al serle ofrecido como copa el cráneo de su padre, siguiendo una tradición de los vencedores. Rosamunda pone M. OCHOA en marcha un mecanismo vengador en el que se mezclan equívocos, celos, amores secretos y traiciones, hasta conseguir que su enamorado Leoncio, duque de Verona, mate a Alboino y que sea Flabio, duque de Lorena y prometido de la infanta Albisinda, hermana del finado, quien cargue con la culpa. Una espesa trama del siglo VI que la dirección de Ernesto Caballero ralentiza y envuelve en un confuso ceremonial de simbolismos y actitudes estatuarias. En el apartado interpretativo, bastante irregular, destacan a ratos la Rosamunda de Lidia Palzuelos y el Leoncio de José Luis Mosquera. Concluye la función con una vertiginosa pantomima en clave de cabaret que resume y quizás explique el sentido del montaje, y que es lo mejor del mismo. Francisco Alonso nunca tuvo dudas: la música era, tenía que ser, el eco del alma popular española dad De ahí la chispa innata de la suya, capaz, incluso de convertirse en folclore imaginario. El pasodoble Banderita lo demuestra. Pero también Alonso aspiró a un arte más ambicioso. Con este espíritu escribió la zarzuela Curro el de Lora muda tras su estreno en 1925. Desde entonces, la familia del compositor ha vivido procurando su reposición. Puede parecer una espera larga aunque, ahora se sabe, ha tenido su compensación. La nostalgia de muchos y el interés de otros ha llenado el Teatro Monumental donde acaba de sonar con un esplendor sinfónico y coral inimaginable por el propio Alonso. Pero, además, se ha cantado con empaque y convicción, se ha procurado hacerlo con orden escénico, y se ha contado con la radio y la televisión pública a la espera de la futura edición en disco y DVD. Juan de Udaeta es el responsable de la edición moderna de la obra y director musical. Desde el podio, le puso ganas, volumen y aglomeración. Paco Valladares intercaló, con modestia, la narración del argumento. Gustó mucho la autoridad, planta y bien decir del barítono José Julián Frontal, la atinada voz, aún por pulir, de Tomeu Bibiloni, la efusiva solidez de Elisabete Matos y la simpatía de Ruth Rosique. Cantó muy bien la flamenca Esperanza Fernández en lógica diferencia de condiciones. Y todos lo hicieron de memoria y con arrojo. Es más, emulando la dignidad a la que aspiró esta obra con la que hoy se da la razón a su autor.