Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 AGENDA Necrológicas LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Mark Birley Empresario y ejemplo de sofisticación Ojo infalible para las cosas refinadas Fundó Annabel s el club nocturno londinense más legendario y célebre de finales del siglo XX Además de Annabel s Mark Birley, que murió el 24 de agosto a los 77 años, fue el fundador y propietario otros establecimientos, que le convirtieron en sinónimo de sofisticación, exclusividad, impresionante buen gusto y esnobismo incorregible. El talento de Birley residía en su ojo infalible para las cosas más refinadas de la vida; su habilidad consistía en convencer a otros de que querían compartir su concepto tradicional de lo que eran esas cosas; su genio estaba en hacerles pagar espléndidamente por el privilegio de hacerlo. Registró por primera vez esta patente para el éxito en 1963. John Aspinall sabía que Birley estaba impaciente por explotar el declive del 400 Club en Leicester Square, que durante dos décadas había servido a las clases más altas por la noche, y le ofreció el sótano del edificio para su nueva empresa. Birley excavó el jardín y contrató al arquitecto sir Philip Jebb para reformar el sótano. Escogió a Jebb porque éste nunca había estado en un club nocturno y por tanto no tenía ideas preconcebidas sobre el aspecto que debía tener. El resultado fue algo que se parecía a una cómoda casa de campo eduardiana, con mucho sitio para comer y una pequeña pista de baile escondida en la parte trasera. La mano de Birley se dejó ver en la decoración ecléctica aunque nunca estrafalaria y en el nombre del club, un gesto de amor hacia su mujer, hoy lady Annabel Goldsmith. A pesar de los tiempos cambiantes, el enfoque anticuado que adoptó el club respecto a la cocina, la música y la etiqueta (chaqueta y corbata indispensables) atrajo de manera rápida y duradera a sus miembros. Cuando en 2002 Birley decidió relajar el código de la vestimenta del club y permitir que los clientes entrasen sin corbata (en 1963 fue el primero en Londres que no exigía esmoquin) pronto se vio obligado a reinstaurar la regla después de que se quejaran miembros de todas las edades. A intervalos de más o menos diez años, Birley abrió una serie de oasis de vida refinada, todos ellos en Mayfair. Todas sus empresas eran en esencia una extensión del modo de vida favorito de Birley. Se decía que le hacían los calcetines a medida, que había reclamado a su ayuda de cámara desde el sur de Francia porque necesitaba que le sacase brillo a sus zapatos y que ordenaba a sus empleados que eludiesen las llamadas de teléfono diciendo: El señor Birley está demasiado ocupado relajándose Su 1,95 de altura se prestaba bien a su pose de languidez estudiada, a veces rema- Birley era sinónimo de sofisticación, exclusividad, buen gusto y esnobismo incorregible tada por una calculada arrogancia. Se rumorea que, cuando una azafata de vuelo le pidió en primera que apagase su puro porque estaba molestando a los pasajeros de clase turista, él contestó: Yo no me he quejado del olor que hay ahí abajo. ¿Por qué se iban a quejar ellos del que hay aquí arriba? Aun así, no era un mero sibarita. Decía que sentía una antipatía patológica hacia el fracaso y llevaba sus negocios con una atención exigente hacia el detalle y una insistencia en la calidad. Era consciente del valor de su plantilla, cuidadosamente seleccionada, a la cual trataba con lealtad y generosidad paternalista; el portero principal de Annabel s ganaba lo suficiente como para llevar a su hijo a Cambridge. Tal era el caché de sus clubes que para el año 2000, los socios de todos ellos superaban la cantidad de 12.000 (con muchos más en lista de espera) y en conjunto pagaban una suscripción anual de más de 10 millones de euros. Y eso antes de los beneficios que sacaba Birley con las comidas; un almuerzo sencillo para dos en Mark s Club costaba por entonces unos 220 euros. Mark Birley se las apañaba para atraer a sus clubes una mezcla de dinero viejo y nuevo sin defraudar sus respectivas expectativas. Era un ferviente partidario de Margaret Thatcher y despreciaba a aquellos que no podían aplaudir el éxito. Pero era demasiado elegante, y sus modales eran demasiado buenos, como para mostrar su desaprobación de cualquier tipo. Marcus Oswald Hornby Lecky Birley nació el 30 de mayo de 1930, y era el único hijo del retratista de sociedad Sir Oswald Birley y su esposa irlandesa Rhoda (de sol- tera Pike) 20 años más joven que él y también artista de talento. Estudió en Eton y para cuando llegó al University College, en Oxford, en 1950, tras concluir el servicio militar, se había cansado de la enseñanza formal; al final de su primer año no se vio animado a volver. En 1959, abrió la primera tienda Hermès fuera de Francia, en Jermyn Street, donde comenzó a perfeccionar el arte de persuadir a los clientes de que gastar sumas absurdas de dinero en bagatelas no era un acto vulgar sino más bien una demostración de gusto con criterio. El dolor no le era desconocido. En 1954 se casó con Lady Annabel Vane- TempestStewart, hija del octavo Marqués de Londonderry, pero a partir de finales de los años sesenta ella se convirtió en pareja de Jimmy Goldsmith, que en el pasado había sido amigo de Birley, y los Birley se divorciaron en 1975. Aunque a partir de entonces tuvo una sucesión de novias, nunca volvió a casarse y siguió siendo amigo de su ex mujer, con la que hablaba todos los días. Hace cuatro años Birley introdujo a su hijo Robin en la dirección de Annabel s; pero los dos se peleaban y a finales del año pasado Robin fue despedido por su padre, que en junio pasado vendió por 147 millones de euros el club nocturno y el resto de sus negocios a Richard Caring, magnate de la moda y restaurador, A Mark Birley le sobrevive Robin, que el año pasado se casó con Lucy Ferry, ex mujer del cantante Bryan Ferry, y su hija India Jane, pintora. Su otro hijo, Rupert, desapareció en Togo, al oeste de África, en 1986. Su cuerpo nunca fue hallado. Daily Telegraph UK En memoria de John Jack P. Fitzpatrick John Jack Fitzpatrick cursó sus estudios en la Universidad Loyola, Los Ángeles CA, y en la Universidad de Georgetown, Washington D. C. en su Escuela de Estudios Diplomáticos. En 1941 ingresó como oficial en la marina norteamericana (USN) obteniendo su primer destino como oficial encargado de rutas y convoyes en Santos, Brasil. En 1945 contrajo matrimonio con Ann Sherman (fallecida el 2 julio 2006) de cuyo matrimonio nacieron sus cuatro Jonh Jack Fitzpatrick. hijos, John, Diane, Deirdre y Amarie. Los estrechos lazos de Jack con España comenzaron en 1951 cuando participó, al lado del Almirante USN, y Jefe de Operaciones Navales, Forrest P. Sherman, en las negociaciones entre España y Estados Unidos que condujeron al establecimiento de las bases navales norteamericanas en España. El Almirante falleció en Madrid y las notas y la memoria de su yerno Jack hizo posible la redacción del Acuerdo de Defensa Hispano- americano. Sirvió como agregado naval en las embajadas norteamericanas en Rio de Janeiro, Lisboa y Madrid, además de como ofi- cial de inteligencia de la sexta flota de la USN estacionada en el Mediterráneo. En 1969, fue el Commander Fitzpatrick informado de la decisión de Franco de nombrar al Príncipe Juan Carlos su sucesor, para restaurar la monarquía en España y esta delicada misión le llevó, una semana antes de que se hiciera público, a notificarlo a una personalidad relevante. En 1959, tras su retiro de la USN con la graduación de comandante, se establece en Madrid como representante de Gulf Oil Corporation, avalándose de su dominio del ruso como negociador de Gulf Oil en Moscú; desde 1959 a 1967 fue Vicepresidente de la Cámara de Comercio Americana en España. En 1978, dejó Gulf Oil Corporation, donde había alcanzado el cargo de vicepresidente y director de asuntos internacionales, pasando a trabajar como consultor para Ahlstrom Corporation, y desde 1995 Foster Wheeler Corporation, para la comercialización de una tecnología nueva y ecológica de calderas para centrales térmicas para combustibles de baja calidad por todo el mundo, hasta su jubilación en 1998. Era caballero de la S. O. de Malta y de la O. de San Lázaro, estando también en posesión de numerosas condecoraciones nacionales y extranjeras.