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ABC LUNES 10 s 9 s 2007 MADRID 47 La celebración reivindica cada año la protección de las cañadas reales y de la trashumancia De India a Kenia, los pastores se quejan de que los gobiernos favorecen a los agricultores Un nómada árabe, ayer, entre el rebaño de ovejas de Colmenar Viejo que acudió a la Fiesta de la Trashumancia La lucha del pastor nómada Mil ovejas madrileñas invadieron ayer la capital conducidas por pastores nómadas de medio mundo. De Bangladesh a Nigeria, los trashumantes reivindicaron su forma de vida, esencial, dicen, para preservar la naturaleza POR M. PÉREZ FOTOS CHEMA BARROSO MADRID. Pastores nómadas de 32 países tomaron ayer las calles de Madrid. Llegaron a una ciudad que sus compañeros cántabros despertaban con el sonido de los bígaros, conchas que durante siglos anunciaron el paso de los rebaños que andan el camino de la trashumancia. Con sus aparejos iraníes, indios, nigerianos o mongolíes condujeron a casi mil ovejas de Colmenar Viejo y a tres dromedarios desde la Casa de Campo hasta la plaza de Cibeles. Fue su forma de reivindicar el derecho a seguir existiendo como pueblos nómadas. Este año, 200 pastores trashumantes, que se reúnen estos mo extremos la bola del mundo en la sierra de Guadarrama y Navalcarnero. Pero afirma que, gracias a eso, en esta sierra sólo ha habido un incendio importante en los últimos treinta años. Todos compartimos los mismos problemas asegura Julio Haro, de Kenia. En sus encuentros internacionales se pide siempre la colaboración de los gobiernos para salvar el medio ambiente, como reivindica una pastora iraní representante de la liga de mujeres. Acusan un problema principal: la falta de tierras. De India a Kenia, se quejan de que los gobiernos favorecen a los agricultores y les cierran sus caminos. Benigno Varillas, representante de la organización del Encuentro de pastores, añade algunos problemas más a la lista. Como la dificultad de acceder al agua que la sociedad sedentaria hace cada vez más escasa o la falta de un relevo generacional que despuebla las regiones rurales y que sólo puede frenarse, en su opinión, insertando estas zonas en la sociedad de la información para dar a sus habitantes voz y capacidad de liderazgo. Jesús González, presidente de la asociación Trashumancia y Naturaleza cita otro de los problemas denunciados en varias lenguas: las guerras que impiden a los nómadas cruzar fronteras. Madrid, bien, con peros Tres dromedarios participaron en la marcha, como muestra del ganado africano días en el segundo Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes que se celebra en Segovia, participaron con los españoles en la XIV edición de la Fiesta de la Trashumancia. La celebración reivindica cada año la protección de las cañadas reales y de la trashumancia recordando que la Castellana sigue siendo una cañada real y su paso un derecho irrenunciable. Las protestas de los foráneos se oyeron al lado de las de los españoles. Estos se quejan de que sus caminos son invadidos por matorrales, terrenos de cultivo y apartamentos. Todos aseguran que ellos son los mejores cuidadores del medio ambiente, que logran la pervivencia de culturas ancestrales y que pueden enseñar mucho sobre cómo explotar los recursos naturales sin agotarlos. Jorge y Ángel Izquierdo son los dueños del rebaño que ayer recorrió Madrid y, en opinión de Jorge, los únicos trashumantes de la Comunidad. Dos de los 5.000 que se calcula existen en España y de los 500 que acompañan a sus animales caminando. Él no hace el largo camino que comienza en verano en las regiones del norte y termina en las dehesas de Extremadura. Su trayecto tiene co- Él asegura que, en Madrid, la situación para los trashumantes es buena, que se cuidan las cañadas, pero teme la ley que impide entrar a los agentes forestales en las fincas privadas sin orden judicial. Tienen que entrar para poder cuidar del medio ambiente aseguró. Varias asociaciones ecologistas apoyaron ayer a los pastores. También lo hizo la ONU, que escuchará su voz el martes en la Convención contra la Desertificación de Madrid. Maryan Niamir Fuller, técnico del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo afirmó que es necesario un cambio de mentalidad. Frente a él, Ángeles Balbás, pastora trashumante, sólo pretendía una cosa: Decir que estamos ahí