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36 INTERNACIONAL LUNES 10 s 9 s 2007 ABC El general Petraeus ya ha anticipado las ventajas de tener 160.000 soldados en Irak, al menos hasta 2008 El general David Petraeus (izda. junto a George W. Bush, el pasado 3 de septiembre en la provincia iraquí de Anbar REUTERS El informe Petraeus abre hoy una semana clave para el futuro de Irak Sin descartar una lenta retirada, los máximos responsables militares y diplomáticos de la Administración Bush en Irak rendirán cuentas ante el Congreso sobre los logros obtenidos PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Estados Unidos se prepara a partir de hoy para un nuevo pulso entre la Casa Blanca republicana y el Congreso demócrata sobre el calendario de la guerra de Irak. En este conflicto- -en el que se han invertido ya 241.000 millones de euros, además de los 3.750 muertos y los 27.000 heridos acumulados por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos- -seplantea ahora un debate de extremos con pronunciamientos de victoria en ciernes o de sacrificio inútil dentro una ajena guerra civil. El pretexto para este nuevo encontronazo va a ser el testimonio parlamentario previsto esta semana por parte de los máximos responsables militares y diplomáticos en Irak: el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker. Enemigo de las sorpresas, a través de múltiples filtraciones y entrevistas, Petraeus ya ha apuntado que la reforzada presencia militar con más de 160.000 soldados en el teatro de operaciones iraquí ha producido progresos en materia de seguridad. Defendiendo que este esfuerzo tiene que mantenerse por lo menos hasta finales de año, con la posibilidad a partir del 2008 de iniciar una pequeña y muy gradual retirada. Técnicamente, el actual esfuerzo militar con veinte brigadas de combate desplegadas en Irak solamente puede mantenerse en vigor hasta abril del 2008 sin extender los destinos de los soldados del Pentágono más allá de los actuales periodos de quince meses. A partir de abril y hasta después del verano, el Pentágono tendría que empezar a enviar a casa aproximadamente 4.000 soldados cada mes, el equivalente a una brigada de combate. Con el agravante adicional de que cada vez que se retira una unidad, hay que redistribuir las fuerzas restantes. Esta necesidad de un redespliegue militar en Irak estaría planteando a los demócratas la oportunidad de volver a exigir a la Administración Bush un compromiso de retirada. Para recibir el apoyo de republicanos moderados asqueados con la guerra, los líderes demócratas estarían considerando eliminar referencias a una calendario fijo. Este compromiso, que no gusta a todos los demócratas, pero que habría sido respaldado por republicanos con influencia en cuestiones militares como el senador John Warner, permitiría que ambos partidos pudieran declarar una porción de éxito. Con todo, el Partido Demó- crata se quedaría expuesto en el periodo tan delicado de la campaña presidencial a reproches de haberse rendido a la Casa Blanca por parte de sus sectores más de izquierda, con gran protagonismo dentro del proceso de primarias. Sin que falte tampoco munición a favor de un punto y final en Irak entre una serie de recientes informes y estudios que durante este verano han venido incidiendo en que la violencia en el país continúa siendo inaceptable y que el progreso político hacia una reconciliación entre iraquíes es el equivalente a un espejismo en el desierto. En cualquier caso, existe una especie de interés compartido en que conforme se reduzca la presencia militar de Estados Unidos en Irak, también cambien las misiones asignadas a las tropas del Pentágono. Con previsiones optimistas que incluso llegan a hablar de un contingente reducido a sólo 100.000 soldados cuando el próximo presidente tome posesión en enero del 2009, se anticipa también el final de peligrosas patrullas y arriesgada presencias en zonas urbanas conflictivas. Ante este pulso, el presidente Bush mantiene su posición de paciencia estratégica que tras cuatro años de ocupación ahora incluye algunos resultados positivos. Su declarada esperanza es poder ofrecer a corto plazo suficientes avances como para extraer la cuestión iraquí del pulso electoral en curso para determinar el próximo presidente. Pero desde la Casa Blanca también se muestra el convencimiento de que los críticos a la guerra carecen de los 67 votos necesarios en el Senado de para superar un veto presidencial e imponer una salida de tropas. Bush se arma de paciencia Washington afirma haber matado al cerebro de la matanza contra los yazidíes ABC BAGDAD. Uno de los presuntos autores del atentado contra la comunidad yazidí el pasado agosto en Irak, que dejó más de 500 muertos tras estallar cuatro camiones bomba en los pueblos de AlJataniyah y de AlAdnaniyah, ha fallecido en una operación de las tropas de EEUU y sus aliados al suroeste de Mosul. El terrorista- -que usaba nombres distintos como Abu Muhamad al Afari, Abu Yasem, Arkan Hasan Ali, Nur el Din y Abu Ahmad al Afari- -murió el 3 de septiembre junto a su chófer durante una operación militar, según informó ayer el mando norteameriano de la operación. Afari, presunto cabecilla de la organización terrorista Al Qaida en la zona de Sinyar, es uno de los terroristas responsables de dar la orden de volar los camiones bomba el pasado 14 agosto contra los habitantes de una aldea yazidí agregó la misma fuente. La comunidad yazidí es una minoría kurda de alrededor de 500.000 fieles que sigue una reli- gión anterior al islam, por lo que suele ser rechazada por la mayoría musulmana. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, pidió más esfuerzos a los países vecinos para mejorar la seguridad en su país, durante la inauguración ayer en Bagdad de una conferencia regional. Os llamo a todos a trabajar seriamente y hacer más esfuerzos en buscar los medios para alcanzar nuestros objetivos declaró Maliki. Maliki pide colaboración