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34 INTERNACIONAL LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Alberto Sotillo Heil Hitler en Israel Israel reclama la revisión de la Ley de Retorno tras la detención cerca de Tel Aviv de ocho jóvenes neonazis nacidos en la Unión Soviética, pero llegados al país de niñossSu próximo plan era celebrar el cumpleaños del Führer en el Museo del Holocausto. LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Los foros en Internet de los principales diarios de Israel echaban humo, colapsados de incendiarios mensajes de espanto- ¡Los tenemos dentro! alertaba un internauta desde Tel Aviv- -y de reproches al Ejecutivo por el manejo de una Ley, la de Retorno, que garantiza a los judíos de todo el mundo la ciudadanía en este país. Para qué traer tantos rusos que ni siquiera tienen un poquito de respeto hacia el judaísmo, lo único que le falta ahora a Israel son neonazis. El Gobierno debería investigar más antes de permitirles inmigrar, ¿o solamente les interesa hacer números? se preguntaba una tal Sara, haciendo oídos sordos a los llamamientos del primer ministro Ehud Olmert, que ayer se esforzaba por atemperar ánimos pidiendo a la población que no cayera en la trampa de la generalización a partir de lo que llamó un hecho aislado Pero ni las palabras de calma, ni el anuncio del ministro del Interior, Meir Sheetrit, de que estudiarán revocar la ciudadanía a los ocho integrantes de la célula detenida hace un mes en Israel por prácticas neonazis en caso de que sean declarados culpables, lograban rebajar la conmoción. El escalofrío de un Estado que ayer se veía sacudido por el goteo de imágenes televisadas y los detalles sobre las andadas abominables de un grupo de jóvenes de entre 16 y 21 años nacidos en la vieja Unión Soviética, pero llegados a Israel vía Ley de Retorno siendo niños, que empezó pintando esvásticas en la gran sinagoga de Petah Tikva- -diez kilómetros al este de Tel Aviv- -y acabó propinando salvajes palizas con botellas rotas, punzones y mazas a inmigrantes, drogadictos, homosexuales, árabes y judíos. Hasta dejarles reventados en el suelo lamiendo su propia sangre, como muestran las cintas de video confiscadas hace dos meses en la casa del cabecilla, de 19 años de edad, Eli Boynatov, alias Eli el Nazi Él y su número dos, Rostislav Bogoslavski, niegan los hechos. Pero, como los demás, que sí han confesado, llevan tatuados en los dedos un 88, haciendo referencia al octavo lugar que ocupa la letra H en el alfabeto: HH, Heil Hitler. Israel se ha convertido en un refugio para gente que odia a Israel y a los judíos, y que explota la Ley de Retorno para actuar de acuerdo a este odio sentenciaba el Partido Nacional Religioso, que pedirá en el Parlamento una reforma y un castigo ejemplar para evitar horrores como el de esta banda. Cuya próxima proeza era celebrar el 20 de abril el cumpleaños del Führer en el Museo del Holocausto. La Policía tiene grabadas conversaciones en las que el líder repasa los preparativos, y también proclama con orgullo su furia antisemita. Mi abuelo era medio judío, no tendré hijos para que esa basura no nazca siquiera con una milésima parte de sangre judía No lo dejaré, soy nazi, seguiré siéndolo y no descansaré hasta que los mate a todos son algunas de las frases extraídas de las intervenciones telefónicas y de los interrogatorios que ayer publicaba el rotativo Yedioth Ahronoth. En el arresto, la Policía se incautó de cinco kilos de explosivos, una pistola y un rifle de asalto M- 16, al parecer, el arma reglamentaria de un noveno miembro de la camada nazi, que estaba enrolado en el Ejército y habría escapado a tiempo del país ayudado por otras células amigas en el extranjero. El huido está en busca y captura por asalto, pertenencia a organización nazi y daños a la sensibilidad judía. Por la trágica ironía -denunciaba ayer la Liga Anti Difamación- -de ir por ahí emulando la misma ideología por la que hubieran sido elegidos para la aniquilación en otro tiempo, y en otro país. TERROR EN EL HIPERMERCADO n tubo de dentífrico, un frasco de agua oxigenada, un cortauñas, un tarro de espuma de afeitar... son materias que se han convertido en altamente sospechosas cuando nos sometemos a una de esas sesiones de masoquismo extremo en los controles de seguridad de un aeropuerto. Mañana es once de septiembre y, ya se sabe, la rutina se convierte en altamente sospechosa. Tras el más anodino objeto cotidiano, en cualquier lugar, en mitad de nuestra diaria obnubilación, puede alcanzarnos la catástrofe de otro atentado apocalíptico. El ataque contra las Torres Gemelas coincidió con un replanteamiento revolucionario de la doctrina de seguridad por parte de la nueva Administración Bush. Los viejos tiempos de la contención por lo visto, ya habían pasado a la historia. Lo que se imponía era una nueva actitud proactiva en la que volvía a ser muy importante la velocidad con la que se desenfundaba el revólver en un ataque preventivo. Han pasado seis años y, cuando uno lo piensa, siente nostalgia de la guerra fría y de sus gestores, cínicos pero lentos de revólver. Tras seis años en los que los guardianes de nuestra civilización no han parado de desenfundar aquí y allá, Bin Laden, el jeque Omar y sus jinetes del Apocalipsis siguen vivos y coleando. La democratización de los países productores de petróleo continúa en fase de combustión explosiva. Y la guardia civil prosigue sospechando de nuestro tubo de dentrífico. Los padres de la nueva doctrina de seguridad y democratización del petróleo aseguran que los coches bomba de Irak iluminan el buen camino. Lo que ya suena a disco rallado. Dicen las encuestas que la mayoría de los europeos espera otro megaatentado. Y sin embargo, la gente parece que se lo toma con tranquilidad. ¿Flema o inconsciencia? Sentido común, diría yo. El miedo colectivo fue el escenario sobre el que desplegaron su inmensa osadía aquellos estrategas y enterradores de la vieja doctrina de la contención. Así que más vale mantener la calma. Leemos que estamos en el buen camino. Y pasamos página en busca de noticias más agradables o creíbles. U Un miembro del grupo escapó El primer ministro israelí, Ehud Olmert, restó importancia al asunto al afirmar que sólo es un hecho aislado En el arresto, la Policía se incautó de cinco kilos de explosivos, una pistola y un rifle de asalto M- 16 Tres de los ocho detenidos ayer en Tel- Aviv por pertenecer a una célula neonazi REUTERS