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32 INTERNACIONAL LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Pakistán, en estado de alerta por el retorno hoy del opositor Sharif La Policía detiene a centenares de simpatizantes de su partido y sella todos los accesos al aeropuerto de Islamabad CRISTINA JIMÉNEZ ORGAZ MADRID. La llegada prevista para hoy a Islamabad del ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif, depuesto en 1999 por el general Musharraf, creó ayer graves disturbios en varias ciudades de Pakistán que se saldaron con la detención de 2.000 seguidores del líder opositor- -según fuentes de su partido- -y confirmaron los temores sobre el nuevo periodo de incertidumbre que se ha abierto ya en el principal aliado de Estados Unidos en la región. Ayer por la tarde las autoridades blindaban todos los aeropuertos del país declarándolos en estado de alerta ante la inminente llegada de Sharif. El avión procedente de Londres, donde permanecía exiliado el líder del partido de la Liga Musulmana, podría llegar a Pakistán a lo largo del día de hoy. Su retorno amenaza el segundo mandato de Musharraf, asentado en el poder desde que un golpe militar en 1999 le llevara a coger las riendas del país. Las elecciones del 2002, diseñadas para legitimarle en el cargo, se repetirán este año, en noviembre, y a Musharraf no parece hacerle mucha gracia contar con rivales de la talla de Nawaz Sharif o de Benazir Buttho, la primera mujer musulmana que ostentó el cargo de primer ministro y que está también planteándose una fecha de retorno. De momento, Musharraf tiene bastante trabajo con convencer a la oposición interna de la conveniencia de un segundo periodo al frente de Pakistán y con controlar una creciente violencia islamista, que ni las más generosas cesiones, sobre todo a los partidos religiosos, han conseguido frenar. El sangriento asalto militar a la Mezquita Roja de Islamabad en julio de este año y la posterior oleada de atentados de los extremistas islámicos han traido de nuevo la inseguridad a las calles. Lo que ha provocado que la popularidad del general no se encuentre en su mejor momento. Nawaz Sharif regresa para hacer frente a su enemigo, el que le expulsó de Pakistán hace ahora 8 años. Vuelve para jugar un papel político en las próximas elecciones según afirmó su portavoz en Londres. El Tribunal Supremo de Pakistán apoya esta decisión. El pasado agosto falló una sentencia unánime a favor del regreso del ex primer ministro y, lo que es más peligroso para Musharraf, el tribunal le facultaba para tomar parte en actividades políticas. Con las elecciones previstas para noviembre y la precampaña ya iniciada, Sharif presentó una instancia para que se le permitiera regresar a su país, pese al supuesto pacto que alcanzó con el presidente paquistaní, que le obligaba a permanecer exiliado diez años. Arabia Saudí y el Líbano se sumaban estos días a la petición de que no regrese. Desempolvar cargos Pero el presidente Musharraf no le va a poner fácil la vuelta. Como medida preventiva el Gobierno ha ordenado el cierre al tráfico y al público de un área de cinco kilómetros adyacentes al aeropuerto de Islamabad y amenaza con deportar al ex primer ministro nada más aterrizar. A estas disposiciones en el aeropuerto se une la detención, denunciada por Human Rights Watch, de cientos de militantes de la Liga Musulmana de Pakistán- Nawaz (PML- N) la formación del ex primer ministro, que se aprestaban a acu- Varios seguidores de Nawaz Sharif, líder de la Liga Musulmana, se manifestaban ayer en Islamabad dir a Lahore para recibirle. Por otro lado, hace tres días el Gobierno de Musharraf desempolvó dos expedientes por casos de corrupción que Sharif tiene pendiente con la justicia y que podrían llevarle a la cárcel directamente desde el aeropuerto. AFP La disputa entre Sharif y Musharraf, autor del golpe de 1999, pueden desestabilizar un país clave para EE. UU. Con esta situación, las tensiones políticas podrían dispararse y desestabilizar aún más un país clave en los intereses de Estados Unidos, que tras los ataques del 11- S, centró sus esfuerzos de lucha contra el terrorismo islámico en el vecino Afganistán. Un regreso con sabor a revancha Primer ministro de Pakistán en los periodos de 1990- 93 y 1997- 99, derrotado en varias lides electorales, depuesto y encarcelado, se puede decir que Nawaz Sharif ha sufrido en sus carnes una de las épocas más convulsas del país desde su creación en 1947. El líder de la Liga Musulmana de Pakistán nació en 1948 en Lahore, al este del país, donde cursó sus estudios universitarios. Se inició en la vida política auspiciado por el general Zía Ul Haq, su principal mentor, que le confió el cargo de ministro de Finanzas en su gabinete. En 1988 perdió las elecciones frente al Partido Popular (PPPK) de Benazir Bhutto y no sería hasta 1990 cuando llegaría al poder, en parte gracias a la destitución del Gobierno de su principal rival política. Como primer ministro, acometió un programa de privatizaciones y desregulación para restaurar en Pakistán el régimen económico liberal. Pero los periodos intermitentes de poder que alternó con Bhutto, que mantenía una política total- mente opuesta centrada en las nacionalizaciones, le impidió consumar sus planes económicos. Una huelga general el 4 de septiembre de 1999 en el país ponía la guinda a un periodo de crisis, que culminó con su destitución y exilio forzoso. Sharif fue depuesto el 12 de octubre por un golpe de Estado dirigido por el general Pervez Musharraf, al que acababa de destituir como jefe del Ejército. Los cargos contra él fueron inflados, pero la población respiró durante un tiempo aliviada tras el clima de corrupción administrativa que se había generalizado en el país.