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20 ESPAÑA Precampaña electoral s Nuevas vías LUNES 10 s 9 s 2007 ABC Edurne Uriarte CONSIGNA DE SILENCIO D el debate provocado por el partido de Rosa Díez, lo relevante no está en lo que se ha dicho, sino en lo que no se ha dicho. En la consigna de silencio de la izquierda y sus medios afines. El nuevo partido está desaparecido en su propio espacio ideológico. En la izquierda, ni se sabe ni se opina del partido de uno de sus más importantes líderes intelectuales y de una de sus políticas más conocidas. No precisamente porque quieran proteger al PP del daño electoral que, sugería ayer José Blanco en estas páginas, ese partido va a hacerle. Más bien porque a quien quieren proteger es a Zapatero y su maltrecho liderazgo. Lo que les preocupa del nuevo partido, de momento, más que los posibles escaños que pueda lograr, es su discurso de aquí a las elecciones. Disolvente para Zapatero y su liderazgo que se basaba justamente en los dos grandes asuntos por los que ha nacido ese partido. Si Savater y Rosa Díez lo han fundado no es para responder a las reformas de estatutos del PP ni a su supuesto clericalismo, asuntos menores, irrelevantes, en su nacimiento. Lo han fundado para responder a Zapatero y a las dos políticas de su legislatura. La desintegración territorial y la negociación con ETA, las de hasta ahora y las que pueden venir, si este PSOE, el de Zapatero, sigue en el poder. Los efectos de la negociación con ETA no están ni mucho menos descontados en la valoración del PSOE y de Zapatero. Y, de hecho, ése es y será el temor principal de Ferraz, el castigo a la credibilidad de Zapatero en forma de abstención de los suyos. El fin de la negociación con ETA no ha dejado sin discurso a Rajoy, como afirmaba ayer Blanco. El problema socialista es que ha dejado sin liderazgo a Zapatero, sin su proyecto estrella. Y con un nuevo partido surgido de sus propias filas que ahora hace el mismo discurso sobre la negociación que Rajoy y que va a recordar esa negociación, su disparate y su fracaso, de aquí hasta que se celebren las elecciones. Aunque quieran esconder a los de la UPD, los dos asuntos centrales que ellos, y el PP, plantean, estarán en el centro de las elecciones. Y de las posibilidades del PSOE. Rosa Díez y Fernando Savater, en la cena con miembros del futuro partido, el pasado viernes en San Sebastián EFE Ingredientes para un partido Rosa Díez ya se ha estrenado en las reuniones con las bases que está organizando su nuevo y aún embrionario partido UPD. En ellas se cocinan propuestas tan variopintas como entusiastas BLANCA TORQUEMADA SAN SEBASTIÁN. Estreno de Rosa Díez en la distancia corta de la deliberación de sobremesa, después de una cena de cuatro platos y postre. En San Sebastián, claro, como revela el prolijo menú. La celebrada en la noche del viernes fue una convocatoria ilustrativa de cómo se está pergeñando el que ha pasado de llamarse comúnmente el partido de Basta Ya a denominarse UPD, desde que trascendió su registro como Unidad, Progreso y Democracia. El reclamo de la presencia de la ex dirigente del PSOE, acompañada por Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán, atrajo a protomilitantes de toda España, deseosos de conocer de primera mano los planteamientos fundacionales de la nueva fuerza política y de lanzar sus propuestas para llevar al terreno de lo concreto la fórmula de partido transversal verdaderamente participativo, con la que los inspiradores del proyecto pretenden convencer al electorado. Una apuesta que deparó, al menos en esta velada, sugerencias frescas y saludables, alguna que otra incongruencia y ciertas dosis de euforia por la percepción entre los asistentes de que estaban viviendo un momento histórico. Gente de León, de Pamplona, representantes catalanes de la Regeneración Democrática escindida de Ciutadans, grupos de Madrid, Segovia, Santander o Vizcaya. Donostiarras también, por supuesto. Muchas de las intervenciones insistieron en el reto de acertar con el tono para dirigirse a los ciudadanos. Sobre contenidos, al margen de la asumida necesidad de reformar la Constitución y la Ley Electoral, alguna aportación fue cazada al vuelo: Soy funcionaria. Deberíamos explicar a la gente cuánto nos cuesta el nacionalismo. Y no es difícil encontrar los datos en los boletines oficiales Se refería a la proliferación de burocracia dedicada en exclusiva a delirios identitarios y a las traducciones forzosas (y carísimas) de documentos entendibles por todos en el idioma común. Un veterano con heridas de guerra (partícipe en la operación reformista de Roca) derivó a lo orgánico y retó a Savater: No nos vale con que seas nuestro gps como tú has dicho. Te tienes que lanzar a la arena. Propongo que seas presidente del partido, y Rosa, secretaria general El filósofo no recogió el guante: Cada uno debe hacer lo que sabe hacer. Y cuando mi hijo era pequeño y le regañaba, me decía cállate, que tú no mandas Alguien veía deseable que UPD llegue a ser parte de un gobierno nacional de concentración, con el PSOE y el PP A otros les parecía la peor de las pesadillas Modesta previsión de resultados en unos casos si no obtenemos nada seguiremos adelante y optimismo desaforado en otros: ¿Por qué sólo podemos aspirar a bisagra y no a gobernar? La apostilla no se hizo esperar: Tú, como eres de Bilbao... En todo caso, cundió la convicción de que se puede influir, ser decisivos sin necesidad de ser mayoritarios. Y entre las consideraciones, una con ribetes mediáticos: Parece que nos va a intentar ridiculizar Eva Hache en la Cuatro. Y eso que el PSOE dice que perjudicamos al PP Reto a Savater Las bases quieren que España figure en el nombre La denominación de UPD (Unidad, Progreso y Democracia) con el que ha sido bautizado provisionalmente el partido que encabezará Rosa Díez no ha suscitado excesivo entusiasmo entre quienes ya se han sumado al proyecto, aunque tampoco demasiada contestación, según se puso de manifiesto en la reunión de San Sebastián. Una corriente de opinión defendía el nombre de Basta Ya y Carlos Martínez Gorriarán tuvo que explicar que la nueva fuerza no sustituye a la plataforma cívica, que seguirá existiendo, y, por tanto, no puede suplantarla. María San Gil o Carlos Totorica son miembros de Basta Ya -dijo- -y van a seguir en sus partidos. Eso hay que respetarlo Varias voces demandaron la inclusión en la sopa de letras de la E de España que por sí sola define muchos de nuestros principios Sobre UPD hubo una explicación curiosa: Hemos querido evitar la palabra partido para empezar a marcar diferencias y a cambiar el lenguaje político