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ABC LUNES 10 s 9 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA NO AMANECE EN EL PAÍS DEL OCASO Designará primer ministro a quien le venga en gana, según sus cálculos para prolongar indefinidamente el statu quo. Contando con el apoyo de Estados Unidos y Francia- -como cuenta- -la maniobra parece pasar por una integración, absorción y neutralización final del Partido de la Justicia y el Desarrollo de Othmani n el mundo occidental se mitifica la palabra elecciones Bien es cierto que sin ellas no hay sociedad libre ni democracia posible, pero celebrarlas tampoco garantiza la seguridad de que tan deseables objetivos se logren. Todos sabemos, aunque se finja normalidad, cuán eficaces son los mecanismos de control, disuasión, inducción y chantaje, directo o indirecto, que los regímenes dictatoriales ejercen sobre sus súbditos y sin embargo, vemos que la prensa europea (la más interesada por cercanía e historia) y, en menor grado la americana, presta atención a tales ceremonias en los países islámicos, a sabiendas de la escasa o nula credibilidad de esos lances cosméticos cuya meta es más la imagen exterior que el intento de resolver nada o dar cauce a los deseos populares en ningún terreno. Una imagen que gobiernos y corporaciones económicas occidentales prohijan y miman encantados, por falaz e hipócrita que sea, porque les libra de enfrentarse a la realidad de esos estados, al menos de momento. Pior es nada -dice un malambo argentino- -y en esas estamos. Aunque la desinformación, la incultura universalizada entre las clases bajas, las presiones de caciques o funcionarios locales, las prohibiciones de periódicos, actos públicos y partidos desfiguren los posibles resultados o, sencillamente, cercenen las aspiraciones, más o menos legítimas, de grupos opositores: recordamos que la mera oposición a un poder despótico no convierte en santo y bueno a quien tal hace. n Marruecos (al- Magreb al- Aqsà, El País Extremo del Ocaso) podemos pensar en los islamistas, en España en la ETA de los sesenta y setenta. Las urnas son necesarias, pero no suficientes: nuestro Rodríguez y sus conniventes catalanes gallean muy ufanos por haber aprobado un estatuto confederal para Cataluña, antesala de la inmediata ruptura, con la aquiescencia de un tercio del censo electoral. Y tan contentos. Así pues, no echemos las campanas al vuelo- -aquí, allí no se puede- -porque haya comicios en Turquía, Palestina o Marruecos. Tengo un colega que hace años se entretenía pergeñando mamotretos con gráficos, estadísticas científicas y parafernalias similares sobre el voto en Marruecos, como si se creyera algo, para llegar al final a la grandiosa conclusión de que en las mayores concentraciones urbanas había una presencia un poquito más fuerte de votantes socialistas y hasta comunistas (hay que ver a quién se cataloga con esas vitolas) en tanto en el profundo y predominante mundo rural los caciques tradicionales seguían- -y siguen- -fungiendo como buenos muñidores electorales a las órde- E nes del sultán. Asombroso. Admitamos que los mecanismos periodísticos, la precisión de ofrecer algo a nuestra opinión pública, obligan a recoger información y a analizarla, pero para ser honrados con los lectores, fuerza es reconocer que todo ello viene lastrado por un interrogante: ¿responden los resultados a una decisión libre de los votantes? Se rellenan muchas resmas de papel con valoraciones, previsiones, paralelismos, etc... cuando fallan- -no existen- -dos pilares básicos de la democracia: la limpieza en campañas y escrutinios y el convencimiento- -y confianza- -del votante en que participar contribuirá a solucionar sus problemas y le hará un hombre más libre. Nada de eso hay en las caóticas mascaradas electorales de los países islámicos, incluida la canonizada Turquía (todavía no sé por qué) Si acaso, se pueden tomar como un reflejo- -que se presta a elucubraciones pronto transmutadas en certezas por los comentaristas- -de las tendencias generales de la sociedad, en un sentido amplio, demasiado vago para ser útil en la comprensión de lo que ocurre, pero eficacísimo para el mantenimiento ad calendas graecas de la situación: ¿quién se cree, por mucho que lo repitan, que a los políticos preocupa la abstención, si es la mejor garantía de su supervivencia? ue el Ministerio del Interior marroquí haya tardado más de dos días en dar resultados oficiales no sólo demuestra el subdesarrollo de medios técnicos e infraestructuras, también refuerza las sospechas sobre la cocina y los cocineros. Dicen que el Istiqlal (partido de la Independencia, conservador) ha obtenido mayoría relativa, tan relativa como es la cifra de 52 entre 325 escaños; que los islamistas moderados (de nuevo la falsificación terminológica por nuestra parte: ¿qué significa moderados hablando de islamistas? no han avanzado tanto como se temía; y sabemos, por último, que el sultán- -como es habitual- -designará primer ministro a quien le venga en gana, según sus cálculos para prolongar indefinidamente el statu quo. Contando con el apoyo de Estados Unidos y Francia- -como cuenta- -la maniobra parece pasar por una integración, absorción y neutralización final del Partido de la Justicia y el Desarrollo de Othmani enfrentándolo, a ser posible, con el Partido de la Justicia y la Beneficencia de Abd as- Salam Yasin que pasa por más duro. Si se llegara a una coalición, supervisada por el sultán, de los dos partidos más votados, se recrudecería de un lado la retórica nacionalista antiespañola del muy ultrarreaccionario Istiqlal- -y por tanto jaleada como progresista, anticolonial, antiimperialista por los progres de acá- -y de otro, mucho más grave, subiría hasta grados insoportables la reislamización de una sociedad de por sí requeteislámica. Son dos precios que el Rey puede pagar con gusto porque- -a él- -le salen de balde. ue las mujeres se bañen vestidas en las playas- -y lejos de los hombres- -y mejor ni aparezcan, que crezca el acoso, o el cierre, de los no muchos locales donde se expende alcohol medio de tapadillo, o que la libertad religiosa siga constituyendo una entelequia que permite continuar la persecución de prosélitos y proselitistas de otras religiones, no son motivos de preocupación para el monarca y el Majzen, ni para sus valedores americanos y franceses, ni para los políticos- -y no políticos- -andaluces que se mercan humildes moradas en Tánger, a la oleta de la buena pesca que ofrecen las pródigas aguas del Estrecho. Pequeñeces. Como también arreciarán las fintas contra Ceuta y Melilla, la insensibilidad coriácea y sorda ante el conflicto del Sahara Occidental y los chantajes generales sobre nosotros por cualquier nimiedad. Aunque buena parte de esas exhibiciones de musculatura verbal dependerá de quién tengamos el año próximo en La Moncloa. Ya lo dijo el siempre sagaz Moratinos: si no queremos más atentados como los del 11 de marzo, debemos tragar con Marruecos. Clarividencia y valor se llama eso. Q Q E SERAFÍN FANJUL Catedrático de la UAM