Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
104 GENTE www. abc. es gente DOMINGO 9- -9- -2007 ABC El actor Clint Eastwood, recibe una medalla de Scharzenegger REUTERS El presidente Ronald Reagan, durante un discurso EPA El candidato republicano estadounidense, Fred Thompson, durante su campaña en Iowa La farándula al poder Vuelve el espectáculo a la política americana. Vuelve a haber un actor que se ve a sí mismo presidente de los Estados Unidos de América. El republicano Fred Thompson pretende ahora ser el heredero de Ronald Reagan POR ANNA GRAU NUEVA YORK. En Estados Unidos el cine ha sido un campo de batalla política desde el principio. La caza de brujas del mccarthysmo respondía a la convicción de que la guerra fría también se ganaba o se perdía en las películas. Hay quien asegura que Stalin dio la orden de eliminar físicamente a John Wayne, y que sólo la muerte del propio Stalin frustró un atentado formal. Wayne es un ejemplo de actor políticamente comprometido a la antigua: fue cofundador en 1943, y presidente en 1947, de la Alianza por la Preservación de los Ideales Americanos en el Cine. Apoyó la guerra de Vietnam y pidió el voto para Richard Nixon. En cambio, rechazó ser candidato republicano, con el argumento de que el público no tomaría en serio a un actor para la Casa Blanca. Esto no le impidió más adelante hacer campaña por Reagan. En los años setenta se produce el gran estallido de los actores de izquierdas: Jane Fonda hace la guerra contra la guerra, Debra Winger presta su voz a las luchas por los derechos civiles pendientes en los Estados del sur, etcétera. Herederos de aquella ebullición serían los progres de Hollywood que hoy se proclaman fans del candidato demócrata Barack Obama. Pero, curiosamente, a la izquierda que actúa ante la cámara le cuesta mucho más dar el salto directo a la política. liberal. O casi: en un acto público, bromeó con la idea de cargarse a Michael Moore si intentaba hacerle una entrevista como la que le hizo a su amigo Charlton Heston en Bowling for Columbine Heston es para muchos, hoy, el cerril presidente de la Asociación Americana del Rifle y una de las caras más reaccionarias de América, pues fue demócrata en su juventud, colaboró con Martin Luther King, fue activista contra Vietnam y se opuso abiertamente al mccarthysmo. La edad y la tibieza demócrata hacia la libertad de portar armas le hicieron cambiar de bando. Pero hacía falta que llegara Ronald Reagan para que las ambiciones políticas de un actor llegaran a su punto más alto. A Reagan le abandonó su primera esposa, la también actriz Jane Wyman, porque estaba harta de sus politiqueos. Pero cuando se cierra una puerta, se abre una ventana: una jovencísima Nancy Davis fue a pedirle ayuda porque su nombre aparecía (por error) en una lista de acusados de actividades antiamericanas. El error se aclaró y surgió el flechazo. Reagan fue presidente de 1981 a 1989. A su sombra fue posible el nacimiento de otra estrella: Arnold Schwarzenegger, el Terminator que vino de La ambición de Reagan Terreno de conservadores Pasar de tomar partido a tomar parte parece ser algo más propio de conservadores. A veces llegan a ello por casualidad: Clint Eastwood se alzó en 1986 con la alcaldía de su pueblo en California, Carmel, porque estaba harto de la burocracia local. Eastwood es republicano formal desde 1951 pero, más que conservador, se proclama Clint Eastwood bromeó con cargarse a Michael Moore si intentaba entrevistarle como a Charlton Heston