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66 MADRID DOMINGO 9 s 9 s 2007 ABC Lo importante en el baile es la persona, más allá de la disciplina Miriam Gala s Bailarina de Fenicia, Compañía de Danza Oriental Con tan sólo 24 años, Miriam ha alcanzado el éxito de manos de la compañía de la brasileña Cristiane Azem, cuyo último espectáculo de danza oriental, DROM se despide hoy del Teatro de Madrid POR RAQUEL RINCÓN FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. A pesar de su timidez inicial, la mirada de Miriam se ilumina cuando habla de su pasión: el baile. Al recordar sus inicios en la danza española y el apoyo de su familia no duda en afirmar que su momento ha llegado. Sin embargo, cuando Miriam se maquilla y adquiere los brillantes ropajes de las antiguas gitanas para recrear a su personaje es cuando se transforma y llena el escenario con movimientos que llegan hasta el cielo. -Aunque bailo desde que nací, el enfoque más profesional lo obtuve con 15 años, cuando empecé con danza española. Sin embargo, al probar la danza oriental, me sentí especialmente cómoda, noté que se adaptaba a mi cuerpo. Estudié con diferentes profesoras hasta que encontré a Cristiane, que es la que realmente me ha formado. Ahora soy una bailarina de su compañía y también doy clases en su escuela. carse en cada momento, y sobre todo me ha enseñado que lo importante en el baile es la persona, más allá de la disciplina. Ella es la que me ha enseñado realmente la esencia del baile. Un espectáculo que embruja los sentidos DROM es mucho más que una representación de danza oriental, es un viaje colorista, sensual y fantástico que desde la India hasta España descubre cómo fue el inicio de las culturas y la influencia del baile en ellas a través de la figura de la mujer. Quizá por ello es la primera vez que una compañía de danza oriental forma parte de la programación de temporada de un teatro en España, en concreto del Teatro de Madrid. DROM además de contar con su directora Cristiane Azem, ofrece la actuación de 10 bailarinas, dos actrices de teatro gestual, un mágico diseño de luces y un lujoso vestuario. Después de 12 actuaciones que durante dos semanas han llenado el teatro de la melancolía de Centroeuropa, el misterio de los instrumentos del desierto egipcio y el quejío de Camarón, hoy DROM llega a la última parada. Déjense seducir por el ritmo de una danza con cinco mil años de antigüedad. ¿Y cuál es esa esencia? -No. Profesionalmente nos presentamos en Cartografías de la Danza con el espectáculo DROM Pero anteriormente hemos hecho otras cosas como Aroma Oriental en la cafetería del Teatro de Madrid. -No necesariamente. Bailar en espacios más pequeños (Miriam ha actuado en salas como Galileo Galilei o Garibaldi) te puede reducir a la hora de moverte, pero es muy agradable tener una comunicación directa con las personas. A veces es un poco duro porque muestras tus emociones al resto del mundo cara a cara y eso crea conflictos emocionales. ¿Es DROM la primera actuación que realiza con la compañía Fenicia de danza oriental? -Bailar es conectar tu yo interno, tus emociones, con el exterior a través del movimiento. Pero, la diferencia de la danza oriental con el resto de las disciplinas radica en que el centro del movimiento está en el vientre y esto ayuda mucho a encontrarte a ti misma. ¿Prefiere los grandes escenarios? ¿Cúal ha sido su trayectoria hasta llegar a Fenicia? relacionado con la sexualidad. También desarrollamos el giro, que es el elemento común de todos los bailes. Miriam Gala, durante uno de sus sensuales bailes -Sí, aunque poco a poco. Nosotros somos la primera compañía que se programa en un teatro y creo que eso va a abrir puertas a que muchas más lo hagan. Desde luego es una danza que se puede recrear en los grandes espacios. Lo importante es adaptarla al modo de vida occidental, porque si en los países orientales se trabaja más con la emoción y la contención del movimiento, nosotros somos más efectistas. ¿Cómo es su personaje en DROM ¿Qué es lo que ha aprendido de Cristiane? -Para mí Cristiane es el ideal de bailarina, porque sabe colo- -Igual al resto de las chicas. Soy una gitana que parte de Rajastán y pasa por Persia, Turquía, Balcanes, Francia y Egipto hasta llegar a España. Consiste en asimilar la cultura del lugar y dejar también tu huella, pues para que el baile tenga sentido, tiene que haber un contexto cultural de fusión. ¿Qué papel juega el vestuario en la danza oriental? -Como es nuestro sueño, surge solo. El hecho de salir a bailar es suficiente adrenalina. ¿Cómo se resisten dos horas diarias de baile en un escenario? ¿Ve un futuro prometedor? -El 50 por ciento. En DROM tenemos 7 cambios de vestuario (uno por país) y gracias a eso asimilamos mejor cada personaje. Es muy importante verte en el espejo aunque sea por un segundo y sentirte otra. -Sí. Es posible seducir con cualquier danza, pero la oriental, al centrarse el vientre, trabaja con un centro energético ¿Y sentirse sensual? ¿Está España preparada para esa fusión con tintes orientales? -Me gustaría que la compañía funcionara durante años. Ahora estoy en un gran momento gracias a que he aprendido a madurar las emociones para transmitirlas como algo verdadero. Además, es maravilloso que te conozcan por tu trabajo, porque todo el esfuerzo que has realizado en tu vida empieza a merecer la pena. Sin embargo, estoy segura de que la mejor actuación está por venir.