Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 ECONOMÍA Empresa DOMINGO 9 s 9 s 2007 ABC La UE liberaliza su energía Este nuevo curso ha empezado con una clara voluntad de la UE de acabar con la ineficiencia y los altos precios del gas y la electricidad y para ello la CE se dispone a liberalizar el sector con un nuevo paquete de medidas que presentará el próximo 19 de septiembre POR LAURA VILLENA SERVICIO ESPECIAL BRUSELAS. La Comisión Europea ultima estos días los detalles del que será el tercer y definitivo paquete para la liberalización de la energía con el que pretende abrir este sector a la competencia y acabar con la concentración del mercado, la integración vertical del suministro, la impermeabilidad ante la llegada de nuevos operadores y la falta de inversiones. Las nuevas medidas energéticas, que serán presentadas el próximo 19 de septiembre, han convertido de nuevo a la energía en el epicentro de un debate que mantiene enfrentados a los Estados miembros. Tanto Bruselas como los Gobiernos de la Unión Europea coinciden en la necesidad de crear un mercado interior de la energía que asegure el suministro, sin embargo, la letra pequeña del nuevo paquete promete levantar muchos puntos de fricción en lo que se refiere a la llamada separación patrimonial o umbundling Bruselas pretende separar las actividades de producción y de transmisión de gas y electricidad y abrir así el mercado a nuevos operadores. Queremos garantizar que todas las compañías tengan acceso a las redes de transmisión de energía en igualdad de condiciones afirmó el portavoz europeo de Energía, Ferrán Tarradellas. La entrada en vigor de esta medida supondría que los actuales productores de gas y electricidad, que son al mismo tiempo propietarios de las redes de transmisión, deberán ceder estas últimas a inversores externos. Se acabó pues el control de todo el negocio por parte de una misma compañía. Esta separación patrimonial ha sido recibida con cierto dramatismo en países como Francia y Alemania, cuyos grandes grupos energéticos, Gaz de France y E. ON, controlaban hasta ahora todas las actividades energéticas desde la generación hasta la venta y no quieren oír hablar de la partición de su negocio. España no ha presentado objeciones hasta el momento a la iniciativa de la CE, puesto que la separación de las actividades es ya una realidad en nuestro país, al igual que en Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Suecia, Finlandia, Rumania, también a favor. París y Berlín, apoyados por las voces de Austria, Luxemburgo, Eslovaquia y Grecia, han ideado una tremebunda maniobra de lobby en Bruselas para evitar que la iniciativa de la CE, que han tachado de inconstitucional inútil y nefasta salga adelante. No estamos a favor de la separación patrimonial de las empresas, nosotros no vemos la estructuración del mercado de la energía desde el único ángulo de la liberalización afirmó esta semana en Estrasburgo el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Jean- Pierre Jouyet. El ministro francés de Ecología y Desarrollo Sostenible, Jean- Louis Borloo, ya pidió por escrito a Bruselas que descarte la medida. Sin embargo, según confirmaron a este periódico fuentes comunitarias, Bruselas observa la insistencia francesa como una necesidad electoral Quizás la crítica más agresiva haya que atribuírsela al presidente de la alemana E. ON, Wulf Bernotat, que este verano acusó al Ejecutivo comunitario de despertar expectativas erróneas en los consumidores puesto que, según afirmó, no existe relación entre la propiedad de las redes de transporte y los precios de la energía. Es el camino equivocado para lograr un mercado interior europeo afirmó Bernotat. No obstante, y aunque la CE se muestra intransigente con la separación de actividades, tampoco pretende desbaratar Enrique Serbeto EL ENFERMO DE EUROPA A Propuesta nefasta e inútil Neelie Kroes, comisaria de Competencia la actividad de las compañías de cualquier manera y baraja varias fórmulas para llevar a la práctica la separación. Por un lado contempla la opción de dividir el accionariado de una empresa que concentre ambas actividades (o venda las de transmisión) y, por otro, que las redes de transmisión sigan perteneciendo a la compañía productora, pero ésta ceda su gestión a otra entidad independiente. Otro de los grandes temores de Bruselas ante la llegada del plan de liberalización energético es que éste acabe por favorecer a los inversores extranjeros en detrimento de las compañías europeas. Los comisarios de Energía y de Competencia, Andris Piebalgs y Neelie Kroes, quieren evitar que la disgregación de las activida- AP No a las inversiones rusas des de los grandes grupos energéticos europeos sirva de anzuelo para la llegada de inversores extranjeros, y mucho menos de aquellos, como las saudíes o la rusa Gazprom, en cuyos mercados los inversores europeos se tropiezan con fuertes restricciones. Es por ello que Bruselas está estudiando el establecimiento de una cláusula de reciprocidad que a través de ciertos mecanismos blinde el mercado comunitario a la llegada de compañías extranjeras que supongan una amenaza. Para proteger de su vulnerabilidad a la UE ante una posible estrategia por parte de terceros países la CE baraja varias fórmulas, como la definición del mercado energético como estratégico o bien otorgarse a sí misma el derecho de someter a escrutinio la entrada de cualquier comprador. España lleva la delantera a sus socios europeos Si en España no se han escuchado voces de protesta por las nueva legislación europea que se avecina es porque la ley española del Sector Eléctrico obliga desde 1997 a la separar las actividades de generación, producción, transmisión, distribución y venta de energía. Desde entonces, todo el negocio energético está abierto a la entrada de nuevos operadores excepto en el caso de la transmisión, dominada todavía por Red Eléctrica de España (REE) Aunque la Comisión Europea aplaude la trayectoria del sector energético español, que en cuestiones como la separación patrimonial lleva la delantera a sus socios europeos y es además buen alumno en el cumplimiento de las normas de mercado interior y en la integración de las energías renovables, el comisario de energía, Andris Piebalgs, recuerda con tono crítico que España todavía no ha traspuesto la directiva europea de liberalización del gas y de la energía cuando ya se cumplen cuatro años de su entrada en vigor. principios del Siglo XX a Turquía se la llamaba el enfermo de Europa ante los síntomas de decadencia y descomposición del imperio Otomano. Hoy, resulta que a los turcos les gusta recordarlo, porque dicen que aunque enfermos, se les consideraba parte de Europa. De aquellas dolencias parece que se están curando- -ahora tienen otras- -y si hay un enfermo actualmente en Europa es sin duda Rusia. No sólo por la desagradable orientación que ha elegido el presidente Vladimir Putin en la que la democracia tiene un papel marginal, sino porque se trata de una sociedad enferma de verdad. Los informes que están circulando estos meses por las capitales y las instituciones europeas retratan una sociedad en gravísimo peligro de colapso. La economía va aparentemente bien (a un holgado 7 de crecimiento gracias a los precios del petróleo y el gas) y el país supuestamente debería estarse reponiendo de siete décadas de dictadura comunista- -otra enfermedad y de las más graves- -y de sus horribles secuelas. Sin embargo, los rusos se mueren ahora más jóvenes que en la época de Stalin, las mujeres ya no tienen hijos y el panorama demográfico es devastador. El alcoholismo, que ya era uno de los problemas que quitaba el sueño a los comunistas, y el sida están matando en silencio a la sociedad rusa. Más de la mitad de los fallecimientos, de los accidentes de tráfico o de las bajas laborales en Rusia, se atribuyen directa o indirectamente al vodka. Se calcula que los costes relacionados con semejantes hábitos de vida representan alrededor del 1 del Producto Interior Bruto. Algunas regiones periféricas se están quedando despobladas, incluyendo vastas zonas cercanas a la frontera China, cuya población a su vez empieza a necesitar espacio. Pero el Ejército ya no cubre sus necesidades de reclutamiento y muy pronto dejará de tener hombres suficientes para proteger un espacio tan vasto como el de Rusia. Igual sucede en el mercado de trabajo: se calcula que necesitarían un millón de emigrantes al año para que la actividad económica no se paralice. Y Putin mira para otro lado.