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46 ECONOMÍA En portada s Las empresas españolas, desamparadas en su aventura exterior DOMINGO 9 s 9 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) joy. Cuando uno no se ocupa de la política exterior, ni de defender los intereses de los empresarios españoles en el extranjero, ocurren cosas como la que ha sucedido en Argelia comentó Rajoy. Y fue más preciso en sus críticas sobre el asunto: La liquidación de ese proyecto es lisa y llanamente la consecuencia de una pésima política exterior española que no atiende a los intereses generales de todos los españoles. Mientras tanto, algunos- -incluso en el seno del Ejecutivo español- -creen ver detrás de todo al presidente francés, Nicolás Sarkozy. Tras los últimos movimientos corporativos dados a conocer en el país vecino, a nadie se le escapa ya el hecho de que el nuevo presidente de Francia tiene en el gas uno de sus objetivos prioritarios. Por cierto, una teoría sobre cómo manejar la política exterior de un país diametralmente opuesta a la que siguen Zapatero y sus chicos sobre todo, Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores. Sarkozy, además de promover la fusión entre Gaz de France (GDF) y Suez, consiguiendo así su propio campeón nacional tenía en mente otro capricho exterior desde que fue elegido presidente de Francia: asegurarse el acceso al suministro del gas a Europa y dejar a España como mero territorio de paso. Algo que, a tenor de los actuales acontecimientos, le está saliendo bien. En España, las grandes también se pierden Endesa. Ha sido el caso más sangrante. La falta de apoyo del Ejecutivo a la españolidad de la eléctrica, dio como resultado la aceptación de la opa de Enel- Acciona sobre Endesa, en perjuicio de la de Gas Natural. Altadis. Tras resistir los primeros envites de Imperial Tobacco, dio el sí quiero a la británica. Iberia. La aerolínea tiene sobre la mesa varias ofertas de varias compañías extranjeras, aerolíneas y fondos de inversión. Tras la pérdida de Endesa, en manos de la italiana Enel, Altadis e Iberia podrían ser las próximas en manos extranjeras Iberia es otra de las compañías españolas que podría ir a manos extranjeras en breve actual Gobierno español y Argelia. De hecho, desde la llegada al poder del equipo de Zapatero, en el país magrebí consideran que se ha dado un giro político radical respecto al Sáhara. Fuentes diplomáticas argelinas tachan la actual postura española de hostil mientras califican a las dos cabezas visibles del Ejecutivo en el sector energético de cara al exterior muy gráficamente. Así, Moratinos, es considerado como el líder del lobby promarroquí en España ante el conflicto del Sáhara; mientras que al ministro de Industria, Joan Clos, le acusan más de defender los intereses de Gas Natural, por ejemplo, que de ser un político que deba llegar a acuerdos estratégicos con el país. Opiniones para todos los AFP Sarkozy aprovecha la situación Algunas de las últimas informaciones apuntan que Sarkozy ha sabido aprovecharse del poco feeling existente entre el gustos. Pero van más allá, y las mismas fuentes reconocen que la posición política de España ante Marruecos ha podido influir en la decisión final de Sonatrach. Y es que el riesgo político es uno de los de mayor relevancia en la actividad empresarial internacional, pero que no siempre merece la atención que debería requerir. Los académicos además no dudan en destacar que en los tiempos que corren, en el ámbito de las relaciones económicas internacionales, no existe un libre cambismo puro, ya que además se entremezclan intereses económicos y políticos. Para muestra, un botón. El caso de Argelia se suma a lo que ya ocurrió con empresas españolas en países como Bolivia, Argentina o Venezuela, como consecuencia de un Gobierno incapaz de defender los intereses de los españoles y al que parece que no le importa la política exterior recordó Rajoy. Un experto del sector energético asegura que si las compa- Fernando González Urbaneja HACIA EL CARTEL DEL GAS os gobiernos de algunos países árabes utilizaron el petróleo como arma política hace 35 años; sus enormes reservas de crudo les permitieron poner la mano en el grifo del suministro y reclamar, primero dólares y luego poder. El resultado de esa estrategia es desigual, el espectacular aumento de precios produjo un desplazamiento de recursos financieros (los petrodólares) que enriquecieron algunos clanes familiares, más que a los pueblos en cuyo nombre se utilizó semejante arma económica. Luego, otros países productores y exportadores como Venezuela, Nigeria, Bolivia, Rusia... también han utilizado el petróleo (y ahora el gas) como instrumento de poder y L A nuestras compañías solo les queda recurrir ante los tribunales internacionales, pero con cuidado de no molestar a un cliente inevitable que tiene el control de la materia prima enriquecimiento. Hoy más de la mitad del negocio energético está en manos de compañías nacionalizadas, dominadas por los gobiernos, que llaman a la puerta de los países consumidores para jugar a la competencia global, también en la distribución, pero con las espaldas bien cubiertas. No es casualidad que esta misma semana se haya materializado la venta de la división de plásticos de General Electric (incluida su productiva planta en Murcia) a la Saudi Basic Industries que dispone del control de la materia prima y puede gestionar el negocio con menos incertidumbres. Argelia recupera a las bravas el control de uno de sus nuevos campos de gas del sur del país, a costa de compañías españolas a las que queda el recurso a los tribunales internacionales, pero sin molestar a un proveedor que controla la materia prima. Algo semejante están haciendo con socios multinacionales (norteamericanos y europeos) los gobiernos de Venezuela, Rusia, Bolivia, Argentina, y repúblicas de Asia central, encabezadas por Kazajstán, sentadas sobre los más prometedores campos de gas y petróleo. Productores que buscan más ingresos y también dominar la tecnología. Más aún, la cooperación entre los exportadores mediante acuerdos bilaterales entre sus jefes políticos ¿suena a mafia petrolera? frente a los que las compañías multinacionales tradicionales solo pueden someterse e irse con la música a otra parte. A la vieja OPEP puede sumarse pronto otro cartel clónico de exportadores de gas. En ese contexto hay que colocar el caso de Repsol y Gas Natural en Argelia, más que en el contencioso del Sahara u otros enredos políticos que sirve como excusa y distracción, incluso para zurrar al Gobierno por aquello de que todo es bueno si daña al adversario. Y en ese mismo contexto quedan muy cortas las políticas energéticas de campanario de franceses e italianos en defensa de sus campeones nacionales, una denominación tan pretenciosa como impropia ya que frente al campeón ruso, por ejemplo, que dispone del grifo de salida del gas, se quedan vulnerables y en poca cosa. En materia energética, como en inmigración o en defensa, la UE tendrá que construir su propio discurso homogéneo y sólido, una realidad empresarial más tangible ya que con discursos y modelos locales se quedan inermes incluso frente a los atribulados argelinos.