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18 ESPAÑA La crisis del nacionalismo catalán DOMINGO 9 s 9 s 2007 ABC El suicidio soberanista de CDC y ERC La proximidad de la Diada de Cataluña y las crisis internas han inmerso a ambas formaciones en una carrera casi suicida hacia el independentismo pese a la desafección ciudadana POR ÁNGEL MARÍN BARCELONA. La crisis del catalanismo sacude con virulencia a las cúpulas de CDC y ERC, que en los últimos días han elevado el tono soberanista de sus reivindicaciones para intentar apagar la crisis interna en ambas formaciones, una crisis que tiene mucho que ver con su propio ADN. Han emprendido, en suma, una huida hacia adelante. Con un tono netamente reivindicativo y catastrofista, no parece que hayan aprendido del desistimiento ciudadano, que se traduce en la inédita indiferencia electoral y el desdén demostrado hacia el Estatuto (la ridícula participación en el referéndum) Según sus dirigentes, las bases de los partidos (que no el gran cuerpo electoral catalán, según los estudios de opinión) apuestan por la independencia de Cataluña con el objetivo de superar el síndrome post- estatutario en que están inmersas. La celebración de la Diada el próximo martes será la plataforma perfecta para esas arengas, que incluso invaden el ámbito deportivo. Aunque con menos virulencia, el PSC no se libra del debate interno. Al descontento del sector catalanista se han unido esta semana nuevas andanadas del ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall, quien ha secundado el giro radical que se gasta ahora Convergència aplaudiendo la propuesta de huelga fiscal de Jordi Pujol y la regeneración catalanista que impulsa Artur Mas, a la que está invitada ERC y PSC. El presidente José Montilla, ajeno por principios a esta escalada de verborrea independentista que tanta abstención y desafección ha provocado entre los ciudadanos catalanes en las últimas citas electorales, no ha podido evitar, sin embargo, que sus socios de Gobierno hayan convertido algo tan anodino como un partido de fútbol amistoso entre Cataluña y Estados Unidos como una cuestión de Estado. Convergentes y republicanos están sumidos en una crisis interna por culpa del poder. Unos porque perdieron el gobierno de la Generalitat pese a ganar las dos últimas elecciones autonómicas y los otros porque con su apoyo al tripartito de Maragall, primero, y al de Montilla, después, sacrifican sus aspiraciones independentistas. El malestar de la militancia convergente, azuzado por el caos de las infraestructuras ha provocado este verano la Carod, Mas y Maragall, artífices de la deriva soberanista