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70 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo La cirugía se realizó el pasado 31 de julio con anestesia epidural a las 26 semanas de gestación Anatomía normal Raíces nerviosas Piel Grasa Músculo Hueso vertebral (mielomeningocele) SÁBADO 8- -9- -2007 ABC UNA OPERACIÓN PIONERA Espina bífida Los neurocirujanos corrigieron 4 repararon la lesión en el cordóny espinal y las membranas que lo protegen. Utilizaron injertos artificiales Médula espinal abierta ¿Qué es un mielomeningocele? Es la forma más grave de espina bífida. La médula espinal y los tejidos nerviosos se desarrollan sin la protección de los arcos vertebrales, en un saco con líquido en la parte exterior de la columna Medúla espinal abierta Zona ampliada 1 Los cirujanos realizaron una incisión vertical para acceder al útero, similar a la de una cesárea 5 2 El líquido amniótico se extrajo para su conservación Una vez introducido el líquido amniótico, se suturó el útero. Seis semanas después el bebé nació Secuelas de la malformación El feto se colocó manualmente para acceder a la lesión y se le administró anestesia fetal para que no sintiera dolor Zona ampliada La lesión puede causar trastornos motores (paraplejia) falta de sensibilidad en las piernas, problemas de incontinencia y en el 80 de los casos hidrocefalia (aumento del líquido cefalorraquídeo que circula en el interior del cerebro) Realizan en Sevilla la primera cirugía fetal abierta de espina bífida en Europa El bebé fue intervenido a las 26 semanas de gestación y nació con 32 semanas s Los médicos no esperan secuelas graves MARÍA JOSÉ CARMONA SEVILLA. El primer bebé sometido a cirugía fetal abierta en Europa, con el fin de paliar la espina bífida que padecía, se llama María. Nació por cesárea en el Hospital Virgen del Rocío el pasado jueves a las 33 semanas de gestación. Pesó 2 kilos y 750 gramos y midió 40 centímetros. Tanto ella como su madre, María José, se encuentran perfectamente aunque aún no se sabe cuándo la pequeña podrá recibir el alta. De momento, ayer empezó a tomar alimentos mediante una sonda nasogástrica. La intervención de cirugía fetal abierta tuvo lugar el pasado 31 de julio, a las 26 semanas de gestación. En la intervención, que duró tres horas y 20 minutos, participaron quince profesionales que contaron con la colaboración de especialistas de la Unidad de Cirugía Fetal del Hospital de Vall d Hebrón, de Barcelona, así como de expertos de Estados Unidos y de Brasil. El feto pesaba entonces 900 gramos, y durante el tiempo que estuvo parcialmente expuesto fuera del útero fue en todo momento monitorizado mediante ecografía continua. Parte de ese equipo quirúrgico, acompañado por la consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, destacó ayer en su comparecencia ante la prensa la valentía y el coraje demostrado por la madre de María que, después de someterse a ecografías y resonancias magnéticas que detectaron que el bebé que esperaba venía con una importante malformación, se desplazó de Málaga a Sevilla para conocer otra opinión médica. Ya en el Virgen del Rocío, decidió seguir las recomendaciones de los médicos, que en ningún momento le ocultaron los riesgos a los que se enfrentaba. de Ginecología y Obstetricia, y Javier Márquez, jefe de Neurocirugía Infantil, para corregir el defecto del tubo neural fue preciso abrir el vientre y el útero maternos con sendas incisiones longitudinales; extraer el líquido amniótico; mover el feto para exponer la región anómala, en su zona dorsal, y una vez inmovilizado, corregir el mielomeningocele para, finalmente, volver a acomodarlo en la cavidad uterina y reintroducir el líquido amniótico, con el fin de que allí el feto siguiera su curso normal de maduración. Reducción de las secuelas La intervención, paso a paso Como explicaron los doctores Guillermo Antiñolo, director de la Unidad de Genética y Reproducción y jefe del Servicio Si se hubiera esperado al nacimiento para corregir la lesión, las secuelas serían de mayor gravedad El doctor Antiñolo afirma que se ha tratado al feto como a un paciente, y ello permite esperar una sensible reducción de las posibles secuelas y de la intensidad de las mismas. El doctor asegura que haber operado a María después de su nacimiento no hubiera proporcio- Una opción fiable y segura para más de una decena de problemas congénitos La cirugía fetal empieza a desprenderse de su carácter experimental y aún no se conoce su techo. Hoy es una realidad para más de una decena de trastornos congénitos que no pueden esperar al nacimiento. Hernia diafragmática: el intestino se introduce en el diafragma y comprime el pulmón. Si no se corrige intraútero, los pulmones se dañan irreversiblemente. Obstrucciones renales: esta anomalía cierra la salida del uréter lo que provoca una dilatación progresiva del riñón hasta N. RAMÍREZ DE CASTRO que deja de funcionar. Un catéter drena la orina a la cavidad amniótica. Síndrome de transfusión gemelar: los cordones umbilicales de los hermanos permanecen comunicados, lo que consigue que uno reciba más sangre que otro. A través del útero se cierra la comunicación entre los cordones para que cada uno alimente a su feto. Oclusiones de cordón: en gestaciones gemelares, cuando la muerte o la malformación de uno de los bebés amenaza la vida del otro, se liga el cordón umbilical. Bridas amnióticas: se eliminan los hilos duros de la cavidad amniótica que pueden estrangular extremidades o dedos. Derrame pleural: con catéteres se drena el líquido en los pulmones (derrame pleural) o en el abdomen (ascitis) Tumores: algunos pueden ser más grandes que la cabeza del bebé e impedir su desarrollo. Se corrige ligando una arteria del feto para no alimentar el tumor. Labio leporino: Si se corrige intraútero se evitan otras deformidades faciales y apenas queda cicatriz. Anemia fetal: con punciones ecográficas dirigidas al cordón umbilical se suministra sangre al feto y se le salva de una muerte segura. ABC INFOGRAFÍA: PEDRO SÁNCHEZ 3