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68 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 8 s 9 s 2007 ABC DANZA MOSTRA DE VENECIA Nederlands Dans Theater Coreografías: Silent Screen (P. Lightfoot S. León P. Glass) y Bella Figura (J. Kylián Foss Pergolesi Marcello Vivaldi G. Torelli) Intérpretes: Nederlands Dans Theater. Orquesta del Teatro Real. Beatriz Díaz (soprano) David Q. Lee (contratenor) Christof Escher, director musical. Lugar: Teatro Real, Madrid Delicias holandesas JULIO BRAVO Aunque la principal obligación del Teatro Real en materia de danza debería ser presentar los principales títulos del repertorio clásico a cargo de grandes compañías (es por envergadura y posibilidades el escenario que mejor puede albergarlos) hay que aplaudir sin reservas la presencia en el Teatro Real del Nederlands Dans Theater (NDT) uno de los conjuntos punteros de la danza europea de nuestros días, que mantiene una calidad excepcional. La compañía holandesa ha marcado las diferencias gracias al talento y al trabajo de checo Jiri Kylián, sobre cuyas coreografías se ha sustentado el repertorio del NDT en las tres últimas décadas. Kylián ya no es el director de la compañía, pero su herencia (y su presencia) permanece y sus obras siguen componiendo la columna vertebral de sus programas. Junto al checo, la compañía cuenta desde hace unos años con el británico Paul Lightfoot y la cordobesa Sol León como coreógrafos residentes. Son, en realidad, una unidad creadora, y ambos firman Silent Screen la coreografía que abre el programa de su comparecencia en el Real. Es una pieza hermosa, de imágenes poderosas, que revela el buen gusto (aunque parezca lo contrario, no es tan habitual) y la sensibilidad de sus creadores. La obra, sin embargo, se contagia de la morosidad de la música de Philip Glass que le sirve de sustento, y se queda tan sólo en una buena intención. Más viva es Bella figura de Kylián, con música de diversos autores del XVII y XVIII, en la que el checo demuestra su firme pulso para el dibujo coreográfico, su sentido estético (que ha creado escuela en creadores como Duato o los propios Lightfoot y León) y la singularidad de su lenguaje, con una caligrafía siempre atractiva y un latido constante que le confieren esa categoría indiscutible dentro del panorama de la danza internacional. El director ruso Nikita Mijalkov, ayer en Venecia REUTERS El jurado sin piedad de Nikita Mijalkov le da el turno al jurado del Festival Hoy se clausura una Mostra de Venecia larga y difusa, y se entregan unos premios difíciles de prever E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL VENECIA. Ya lleva este Festival un par de días más muerto que Bruce Willis en el Sexto sentido aunque él no lo sepa. Pero, por si acaso, ayer vino a darle la definitiva puntilla el egipcio Youssef Chahine y su película El caos que cerraba la competición de cualquier manera. El cine ingenuo, cutrillo y semitierno de Chahine era más o menos el fin que se merecía esta edición tan irregular de la Mostra, que hoy dará sus premios y sanseacabó, con un jurado en el que están, entre otros, el chino Zhang Yimou, la australiana Jane Campion o el mexicano Alejandro González Iñárritu. Antes de El caos final de Chahine, película justo en el límite de lo aceptable en una sección competitiva (para que se hagan una idea está en la línea de aquellas de Pajares y Esteso, pero sin intención cómica) se proyectó la última del ruso Nikita Mijalkov (y a este director podría comparársele con Nicole Kidman en Los Otros titulada con un sencillo 12 al haberse eludido lo siguiente, hombres sin piedad pues es una adaptación de aquella película de Sidney Lumet. Mijalkov consigue embutir en dos horas y media esa apasionante historia de un jurado que pasa de un veredicto de culpabilidad a otro de inocencia a un joven al que se le acusa de asesinato, y al argumento en sí, el ruso le pone un aderezo que le sienta como un guante: la guerra de Chechenia. Mijalkov conoce el alma rusa como un funcionario los días en rojo del calendario, y en 12 husmea en ella mediante esos doce fulanos que se van deshojando durante las deliberaciones. Grandes actores, y lo mismo los cazan a todos al vuelo para sacarse hoy de encima el premio de interpretación masculina. Las películas favoritas para la crítica italiana- -que tira estrellitas con cubilete en la revista oficial de la Mostra- -son La graine et le mulet y Les amours d Astrée et Celadon ambas más o menos francesas; pero si la sensatez hiciera algo de presencia en la decisión del jurado, cosa insólita y desde luego no prevista para hoy, el palmarés se les iba a quedar más americano de lo conveniente. La película de Paul Haggis, In the Valley of Elah y por supuesto su protagonista, Tommy Lee Jones, deberíanser invitados imprescindibles a la fiesta de los premios. Del mismo modo que deberían estar Todd Haynes y I m not there y Cate Blanchet como actriz o como actor, a elegir. Y, francamente, la película de José Luis Guerín es una obligación para el espíritu de este festival, tan de autor, pues En la ciudad de Sylvia tiene un catálogo de virtudes extremadamente parecido al del filme vencedor de otros años; sin ir más lejos, el anterior, Still Life del chino Jia Zhang Ke. Ya sabemos que José Luis Guerín no es chino, ni siquiera oriental, pero ello no debería impedir que consideraramos su cine tan chino como el chino. Si en vez del jurado de este año, se repitiera el del año pasado, Guerín se volvía a Barcelona a lomos de un León. Al que seguramente le reservarán algún premio que aluda a la majestuosidad técnica, a la puesta en escena, al conjunto estético, o algo así, será a Peter Greenaway y su película Nightwatching de la que se podrían sacar multitud de póster para colgar de la pared. También parece bastante claro que el cine italiano está, hoy por hoy, más para dar premios que para recibirlos. Y una última esperanza para el cine español está también en el cortometraje a competición Alumbramiento de Eduardo Chapero- Jackson, quince minutos de agobios y angustias ante la agonía de una mujer (Mariví Bilbao) en sus estertores finales antes de morir, o más exactamente de que la muera la mujer de su hijo (por no poner nuera, que rima a lo bestia con lo anterior) La película es una combustión de principio a fin, con el insoportable fondo sonoro de la asfixia de la mujer, que impide, entre otras cosas, la ingestión de palomitas o patatas mientras se ve. Podría parecer que la tesis de Alumbramiento es algo así como la buena mano que te da la paz de la buena muerte, pero también podría parecer lo contrario si el personaje tuviera mucho dinero y la nuera quisiera heredarlo lo antes posible. En cualquier caso es una pieza tan intensa que estaría bien que se lo premiaran hoy. Corto español Más información sobre el festival: http: www. labiennale. org