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64 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos SÁBADO 8- -9- -2007 ABC Cuarenta y cinco días de fuego cruzado César Antonio Molina relevó a Carmen Calvo con muy poco tiempo para maniobrar. El arranque de curso se ha visto condicionado por las dimisiones desleales de Regàs y Martínez de Aguilar. Tras apagar los incendios de la etapa anterior, ahora mueve ficha JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Tan sólo 45 días después de su nombramiento, César Antonio Molina ha visto cómo se avivaban las llamas de los incendios declarados en la etapa anterior. Ha vivido más de un mes bajo este fuego amigo pero ha sabido mitigar su potencia destructiva. Apagados los fuegos verbales de la ex directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regàs, y puesto bajo control, aparentemente, el frente que amenazaba el Centro de Arte Reina Sofía (CARS) ahora el ministro tiene ante sí un paisaje algo más despejado. Lo malo- -o lo bueno, según se mire- es que ha llegado en el último minuto de la legislatura y ello le obliga a ponerse las pilas En el Ministerio no ha habido apenas vacaciones, porque los problemas tampoco las tomaron. Carmen Calvo dejó vista para sentencia una Ley del Cine, tras el gran incendio que acosó su Departamento por todos los costados. La ley va a dar todavía algunos disgustos a los nuevos gestores, a pesar de que ya está en su tramitación parlamentaria. Llegó en el último minuto y, en su aparición, no estuvo tal vez muy acertado en el tono con el que zanjó su polémica con Rosa Regàs, cuya pasividad en el robo de los mapas del Ptolomeo había sido irresponsable. Lo malo de aquel exceso de vehemencia con el que despidió a la escritora fue que tal vez le dio algo de oxígeno- -aunque comburente- -en su tourné por los medios, durante la cual ella se presentaba como pobre víctima de un hombre colérico. Pero aceptar esa perspectiva es como comprender el mundo al revés. Ella eligió proclamar su dimisión en el día de la presentación pública del ministro, lo mismo que Ana Martínez de Aguilar ha elegido para despedirse el dulce momento en el que la Biblioteca Nacional zanjaba la crisis, el jueves pasado. Ambas ex directoras han jugado la baza victimista y han rebañado la oportunidad de ensombrecer al ministro. Pero nadie puede olvidar el rosario de dificultades, indignidades y problemas, los frentes del incendio que representaban en su más cruda destructividad. De modo que las dos, a quienes sus propios colaboradores definen sin ambages como las verdaderas coléricas de esta historia, han tratado de pervertir los hechos. Podrían, o deberían, haber dimitido mucho antes. Enfrentadas a sus respectivos sectores, en polémicas gratuitas que flaco servicio han hecho, además, a las instituciones y a la tranquilidad de los profesionales bajo su mando. Molina debía elegir en un dilema nada deseable: forzar que ellas mismas se inmolasen en todo su fragor o bien pasarse el resto de legislatura con un extintor político en la mano, apagando estos fuegos anteriores a él. Ahora, el canon (y Salamanca) El mundo al revés El ministro de Cultura, César Antonio Molina, en una comparecencia ante el Congreso FRANCISCO SECO A pesar de la polémica de estos días, el mundo de la cultura cree mayoritariamente que ha obrado bien. Además, el final de la legislatura viene muy áspero. Ambiente electoral con asuntos candentes, sobre todo el asunto del canon digital, que empezará a hacer ruido la próxima semana, puesto que no existe acuerdo entre las entidades de gestión y la industria sobre el texto propuesto por el Ministerio. Con este horizonte, sobre el que, por si fuera poco, retorna la amenaza del conflicto con el Archivo de Salamanca, la ausencia de problemas en la Biblioteca Nacional y la existencia de un proceso de recambio y renovación en el Museo Reina Sofía son ya, de por sí, buenas noticias. Hasta el momento, Molina ha demostrado tanta determinación como mano izquierda en su esfuerzo de incluir a los sectores implicados las decisiones importantes- -incluso a la oposición, por lo que a los nombramientos se refiere- Pero, como dijo a sus colaboradores recientemente: Sólo con las tensiones de estos primeros días (Regàs y el CARS) podría escribir un libro Y él es escritor.